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El Equinoccio vernal en Bernal
En Querétaro, la gran piedra y sus bellas vistas
GUADALAJARA, JALISCO (24/MAR/2013).- Después de muchos siglos de discusión, los entendidos aceptaron que la Tierra es la que gira alrededor del Sol y no al contrario. Descubrieron además que la Tierra gira en sí misma un poquito inclinada (23.5°) que es lo que hace que, al pasar por la parte más lejana de la elipse en la que viaja mientras rodea al Sol, en el hemisferio Norte por estar más retirado, será el invierno y la noche durará seis meses en el polo Norte.
Y por el contrario, cuando la Tierra transcurra por el otro lado de la elipse, en el hemisferio Norte será verano, y el Ártico estará de día durante seis meses. Lo contrario sucederá entonces en el hemisferio Sur, que estará en invierno y la Antártida vivirá seis meses casi sumida en las tinieblas.
Estos fenómenos extremos son los llamados “Solsticios”: de Invierno el primero, y de Verano el segundo. En los “Equinoccios”, como vamos pasando por lo menos curvo de la elipse alrededor del Sol, ambos hemisferios están a la misma distancia de el, por lo que los días son iguales a las noches: “equi-noccio”: de aequus, igual, y nox, noctis, noche.
El equinoccio por el que ahora estamos pasando es el “Equinoccio de Primavera” o “Equinoccio Vernal”: momento en que se igualan días y noches. Esto sucede alrededor del 21 de marzo, fecha que marcamos cómo el inicio de la primavera. El otro equinoccio es el “de Otoño”, cerca del 22 de septiembre, cuando ya vamos hacia nuestro invierno.
Bernal es un pueblito de Querétaro, muy hermoso, colonial y muy pintado. Cada casa está decorada con colores, y con flores de más colores. Calles de piedras pulidas con la escoba, y con la sonrisa de la señora. La Peña imponente que tiene enfrente, se alza altiva sabedora de tradiciones, mitos y leyendas. Conocedora del otomí, del chichimeca y de la lengua del conquistador; de dioses nuevos que aplastaron a los anteriores con promesas diferentes. En Bernal se respeta “el costumbre” ancestral de los dueños de la peña. Los días son iguales a las noches, y también los hombres todos son iguales.
La Peña de Bernal, que es la cuarta piedra más grande del planeta -superada tan solo por la Ayers Rock, el Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar- surge altiva cercana al pueblo entre las tierras áridas, repletas de espinos, cactus y nopales que tratan de figurar verdor.
En Bernal se festeja el Equinoccio Vernal. El lunes pasado -día18- empezaron las festividades, danzas, cantos, oraciones y cargas de energía y meditaciones, realizadas en organizadas ceremonias con los más diversos ritos. La noche del Equinoccio Vernal -día 21-, los Escaloneros, que son sus guardianes, subieron a la peña a esperar la salida del sol para, en ese momento, con grandes espejos mandar el primer rayo -que es perpendicular al ecuador- hacia el pueblo todavía oscuro, para así compartir con todo mundo la dicha del nuevo sol.
El pueblo entero, al amanecer, recibió con gratitud éste beneficio y dio gracias por la vida misma. Todo mundo vestía de blanco por la esperanza, y llevaba un paliacate rojo por la sangre de los pueblos hermanos todos. Se comparte el sol, se comparte el fuego, se comparte la esperanza, se comparte la sangre de los pueblos, se comparte la energía de la peña, se comparte la paz y la armonía, se comparte la vida misma en Nahuatl, en Ñañuh-Otomí, en Chichimeca y en Español. Todo mundo celebra, todo mundo canta y baila por las calles.
Todas las puertas estaban abiertas, y los lugareños sacaban flores y jaulas con pájaros cantantes; y el pueblo… lucía tan fresco, limpio y brillante cómo siempre.
Cuando se junten en mi nombre... ahí estaré yo con ustedes. Dijo el hombre.
N.B. Bernal está cómo a una hora de Querétaro rumbo a la Sierra Gorda.
Y por el contrario, cuando la Tierra transcurra por el otro lado de la elipse, en el hemisferio Norte será verano, y el Ártico estará de día durante seis meses. Lo contrario sucederá entonces en el hemisferio Sur, que estará en invierno y la Antártida vivirá seis meses casi sumida en las tinieblas.
Estos fenómenos extremos son los llamados “Solsticios”: de Invierno el primero, y de Verano el segundo. En los “Equinoccios”, como vamos pasando por lo menos curvo de la elipse alrededor del Sol, ambos hemisferios están a la misma distancia de el, por lo que los días son iguales a las noches: “equi-noccio”: de aequus, igual, y nox, noctis, noche.
El equinoccio por el que ahora estamos pasando es el “Equinoccio de Primavera” o “Equinoccio Vernal”: momento en que se igualan días y noches. Esto sucede alrededor del 21 de marzo, fecha que marcamos cómo el inicio de la primavera. El otro equinoccio es el “de Otoño”, cerca del 22 de septiembre, cuando ya vamos hacia nuestro invierno.
Bernal es un pueblito de Querétaro, muy hermoso, colonial y muy pintado. Cada casa está decorada con colores, y con flores de más colores. Calles de piedras pulidas con la escoba, y con la sonrisa de la señora. La Peña imponente que tiene enfrente, se alza altiva sabedora de tradiciones, mitos y leyendas. Conocedora del otomí, del chichimeca y de la lengua del conquistador; de dioses nuevos que aplastaron a los anteriores con promesas diferentes. En Bernal se respeta “el costumbre” ancestral de los dueños de la peña. Los días son iguales a las noches, y también los hombres todos son iguales.
La Peña de Bernal, que es la cuarta piedra más grande del planeta -superada tan solo por la Ayers Rock, el Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar- surge altiva cercana al pueblo entre las tierras áridas, repletas de espinos, cactus y nopales que tratan de figurar verdor.
En Bernal se festeja el Equinoccio Vernal. El lunes pasado -día18- empezaron las festividades, danzas, cantos, oraciones y cargas de energía y meditaciones, realizadas en organizadas ceremonias con los más diversos ritos. La noche del Equinoccio Vernal -día 21-, los Escaloneros, que son sus guardianes, subieron a la peña a esperar la salida del sol para, en ese momento, con grandes espejos mandar el primer rayo -que es perpendicular al ecuador- hacia el pueblo todavía oscuro, para así compartir con todo mundo la dicha del nuevo sol.
El pueblo entero, al amanecer, recibió con gratitud éste beneficio y dio gracias por la vida misma. Todo mundo vestía de blanco por la esperanza, y llevaba un paliacate rojo por la sangre de los pueblos hermanos todos. Se comparte el sol, se comparte el fuego, se comparte la esperanza, se comparte la sangre de los pueblos, se comparte la energía de la peña, se comparte la paz y la armonía, se comparte la vida misma en Nahuatl, en Ñañuh-Otomí, en Chichimeca y en Español. Todo mundo celebra, todo mundo canta y baila por las calles.
Todas las puertas estaban abiertas, y los lugareños sacaban flores y jaulas con pájaros cantantes; y el pueblo… lucía tan fresco, limpio y brillante cómo siempre.
Cuando se junten en mi nombre... ahí estaré yo con ustedes. Dijo el hombre.
N.B. Bernal está cómo a una hora de Querétaro rumbo a la Sierra Gorda.