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Dos personalidades que tienen su precio

Con carrocería cupé o convertible, el EOS es un coche atractivo, pero su precio lo pone a la par de algunos autos de lujo

Cuando el EOS salió a la venta en Europa, era una pieza que en México deseábamos tener, por su atractivo diseño, más que nada. Ahora que el auto está en nuestro país, podemos decir que está muy bien, pero su precio es únicamente para quien está decidido a ir por él, porque ya está convencido.

El EOS tiene una imagen similar al Bora. De hecho, algunas personas aún sin familiarizarse con el coche, nos comentaban en la calle si era un Bora convertible, a lo que respondíamos que era un EOS, sin embargo, se quedaban con la misma duda, sobre si era el Bora convertible o no.

El frente del coche es discreto, con un par de faros que se asemejan más a otros modelos europeos de Volkswagen, que a los que tenemos en América. La parte posterior del auto es igual de reservada, con calaveras típicas de un Passat, dando un toque de elegancia adornado por los faros tipo LED.

Con el techo cerrado, el EOS es un bonito cupé, que gana muchas miradas en la calle. Pero con el techo abierto, el auto se transforma completamente, para dejar de ser un refinado auto y convertirse en un coche extrovertido.

Al abrirse, el EOS presume las cuatro plazas de asientos y su sugerente piel con el que están tapizados los asientos. Para convertir el auto, hay que estar en una posición de alto total, ya que no puede desplazarse el techo en movimiento, además de esperar alrededor de 25 segundos en lo que su espectacular sistema hace los honores.

Cuando el EOS se transforma, parece un robot. Primero, se abren una especie de alerones en la base de las ventanillas traseras, para luego dar paso al recorrido que hace el techo sobre las plazas delanteras. Porque el EOS también tiene un enorme quemacocos, si así lo prefiere. El techo de cristal se recorre sobre nuestras cabezas y si dejamos el botón de apertura sostenido, se levanta el toldo, mediante un mecanismo que debe ser bastante fuerte, porque se percibe que esos kilogramos del sistema de apertura son bastantes. Luego, la cajuela se abre y guarda todo el techo, ocultándolo perfectamente y sin dejar rastro.

El auto está  pensado, como todo convertible, en andar por la tarde-noche en ciudad o por el malecón de la playa, disfrutando del aire proveniente del océano. Parece perfecto todo, pero en una ciudad, como Guadalajara, no sé quién se atreverá a abrir siquiera el quemacocos, ya que con estas temperaturas tan elevadas resulta algo que incomoda, al menos antes de que llegue el invierno. Pero eso, se lo dejamos a cada uno la elección.

La capacidad de la cajuela se ve comprometida si queremos utilizar el toldo abierto. Hay que poner una especie de caja que separa el equipaje del mecanismo del techo. Sin esto, automáticamente el sistema no convertirá al EOS en un descapotable, pero se puede tener capacidad para más cosas. Con la “caja”, apenas cabe una maleta y cosas pequeñas, por lo que si quiere hacer en un viaje largo con el EOS, mejor hay que pensar en otro tipo de vehículo.

La sensación de manejo del EOS es también algo común en los convertibles, pero sorprendentemente a menor escala. Veamos.

El EOS con el techo cerrado es ruidoso e inestable en alta velocidad. El crujido del soporte del techo es incesante, pero no lo fue tanto como otros convertibles que hemos probado, por lo que aplaudimos el esfuerzo de Volkswagen por hacer que no nos irritemos con el ruido. Pero cuando manejamos a una velocidad tope, sentimos muy nervioso el coche. La dirección se mueve al ritmo de la cintura del auto. Por lo que recomendamos un manejo moderado en carretera.

La potencia del EOS es encargada al ya conocido motor de 2.0 litros de desplazamiento, con 197 caballos de potencia. Tiene un arranque algo lento, pero se compensa de forma inmediata gracias al turbo. Además, cuenta con una caja automática de seis velocidades, con DSG (Direct Shift Gearbox), la cual se encarga de engranar las velocidades, antes de hacer el siguiente cambio, preparando la próxima marcha y no perder tiempo entre una relación y otra.

En cuanto al equipamiento, el EOS se vende en una versión, teniendo a la mano aire acondicionado digital; estéreo con CD que reproduce MP3, acompañado de una entrada auxiliar y una conexión USB; Apertura de las cuatro ventanas con un toque; sensores posteriores para ayudar en maniobras de estacionamiento y conexión por Bluetooth para teléfonos celulares.

Todo parece estar bien, sin embargo, a la hora de preguntar por el precio, Volkswagen pide 478,800 pesos. Es una cifra que claramente empata con versiones base de autos como el Serie 3, el Audi A4, un Serie 1 Cupé, entre otros. Por lo que la decisión de compra quedará únicamente entre el cliente y el auto, esperando que lo pueda convencer completamente para desenfundar el dinero. En lo demás, no podemos quejarnos, el coche está muy completo y tiene lo que se puede esperar de un convertible, más allá de su glamour.

Texto y fotos: Mario Castillo

Ficha técnica

Volkswagen EOS 2010

Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; 16 válvulas; turbo; inyección de combustible directa. Potencia- 197 cv a 5,100-6,000 rpm. Torque- 207 libras-pie a 1,800-5,000 rpm.

Tracción: Delantera.

Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), tipo DSG.

Suspensión: Delantera- Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera- Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos: De discos sólidos en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS),  distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBD), control de frenado por motor (EBC) y asistencia hidráulica del freno (HBA).

Dirección: De piñón y cremallera con asistencia variable y endurecimiento progresivo dependiendo de la velocidad.

Dimensiones en mm.

Largo / Alto / Ancho

4,407 / 1,443 / 1,791

Distancia entre ejes: 2,578 milímetros.

Tanque: 55 litros.

Peso: 1,557 kilogramos.

Cajuela: 205 litros.

      Precio: 478,800 pesos

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Hermanos Gallo:

Aceleración de 0 a 100 km/h en 9.44 segundos.

Frenado de 100 km/h a cero en 42 metros.

Cuarto de milla en 15.31 segundos a 139.2 km/h

Velocidad máxima observada: 210 km/h.

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