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Desanimadores profesionales

Cuando Jesús visitó la ciudad de Jericó, una vez más sus pobladores tuvieron razones de sobra para gozarse, ya que Jesús les llevaba las palabras de vida eterna

     Cuando Jesús visitó la ciudad de Jericó, una vez más sus pobladores tuvieron razones de sobra para gozarse, ya que Jesús les llevaba las palabras de vida eterna, así como los milagros que aliviaban las cargas de la gente. Siempre que Jesús pasaba por esa milenaria ciudad, la gente le recibía esperanzada, y cuando Jesús salía de ella, la gente lo despedía con cierta tristeza, y al mismo tiempo con el anhelo de volver a verlo.
     En una de esas ocasiones, al salir de Jericó, cuando una buena multitud lo encaminaba, un ciego famoso llamado Bartimeo se enteró de que Jesús Nazareno pasaba por ahí. Fue por eso que el ciego comenzó a gritar, pidiéndole a Jesús que tuviera misericordia de él, pero muchos lo regañaban para que se callara. Esas personas eran los “desanimadores profesionales”.
     ¿Quién es un “desanimador profesional”?  Es toda aquella persona que trata de apagar la fe de los demás, y que piensa que tiene la exclusividad de la representación de los intereses de Jesús para con las demás personas. Muchos de aquellos que reprendían a Bartimeo para que no gritara, jamás habían tenido el interés ni la iniciativa para llevar al pobre ciego con Jesús, en alguna de las ocasiones anteriores en que el Maestro los había visitado, pero en cambio estaban dispuestos a reprenderlo prontamente cuando el ciego gritaba pidiendo ayuda.
     Hay diferentes formas en las que un “desanimador profesional”  trabaja, y deberíamos tener cuidado de que ninguna de ellas apague nuestra fe, ni nos impida clamar a Jesús por nuestras necesidades. Veamos algunos ejemplos:
“Dios no tiene tiempo para ti”. Este concepto no tiene ningún fundamento en la Palabra de Dios, pero curiosamente se escucha con frecuencia, dando a entender que Dios no tiene la capacidad de atender todo al mismo tiempo, o que si lo hace, su atención es muy limitada. Esto contradice los conceptos de que Dios es omnisciente (que todo lo sabe) y omnipotente (que todo lo puede); por otra parte, decirle a alguien que Dios no tiene tiempo para esa persona, sugiere la idea de que para Dios hay personas más importantes que otras, o que escucha con más facilidad y atención a unos, y en cambio excluye a otros, lo cual es totalmente falso, y sin sustento alguno en la Biblia. Este concepto de los “desanimadores profesionales” provoca que la gente crea que Dios no le ama igual.
     “Tienes que ganarte el favor de Dios”. Esta es otra idea muy extendida entre las personas, sugiriendo que Dios otorga concesiones especiales a cambio de algo, como si Dios requiriera de dinero o algún tipo de esfuerzo humano para responder favorablemente a lo que le pedimos. La Biblia es muy clara cuando enseña que podemos agradar a Dios, pero sólo a través de nuestra fe, y si se trata de fe, entonces no podemos añadir más para complementarla. Este concepto hace que la gente tenga un concepto equivocado del amor de Dios.
     “Estás molestando a Jesús con tus peticiones”. Esta afirmación podría hacerse respecto a cualquier gobernante terrenal, para quienes las demandas de las personas llegan a ser una carga, pero en el caso de Jesús, Él no tiene ninguna de las limitaciones de los hombres. Este concepto deforma la imagen de Jesús como nuestro proveedor y sustentador.
     Cuidado, mucho cuidado con los “desanimadores profesionales” que se le acerquen. No deje que apaguen su fe en Dios, ni que le presenten a un Dios diferente al de la Biblia.


Angel Flores Rivero   
 iglefamiliar@hotmail.com

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