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De viajes y aventuras

Tienen que ir a Cuixmala

Entrar a Cuixmala es como vivir un sueño.

Estar en Cuixmala, para quien ama la naturaleza, es una maravilla: Para quien vivir lujosamente, pero sin luces ni oropeles. Para quien ama las delicias de la soledad y la privacía, rodeados de la prístina naturaleza intacta… mi recomendación a todas luces es Cuixmala.

A Cuixmala no les aconsejamos ir, si en sus mentes vacacionales no están planeados los siguientes puntos:

Caro, si es; y es muy caro.

Bello, me quedo corto: es bellísimo.

Actividades de reventón, cero. Excepto traigas un tapique de lana, hagas tu propia fiesta y te adaptes a los reglamentos del lugar, bastante estrictos por cierto.

Selva; toda la que se te ocurra.

Animales salvajes; a la puerta de tu casa.

Esteros, pantanos y enormes playas desoladas, hasta que digas basta.

Cocodrilos: enormes, muy cercanos nadando tranquilos por cuanta laguna y estero vayas pasando, es un contento.

Seguridad: toda la que puedas imaginar.

Chiqueos y cuidados personales, a la orden del día.

Lujo: depende lo que entiendas por eso.

El lujo en Cuixmala no se ve; se siente.

María -una gran dama- estará ahí recibiéndote impecablemente vestida de blanco, con un sencillo pero elegante atuendo de manta, una charola llena de toallas húmedas para quitarte el calor de la brecha que va, desde la entrada hasta la modesta y elegante recepción en donde… una fresca margarita de las buenas,  te estará esperando para -después de una buena plática- llevarte a la cabaña que previamente te ha sido asignada.

Las casitas, de sobra sería decir que el buen gusto y la decoración están a ojos vistas. Camas soberbias y refinamiento hasta en los mínimos detalles. Aislamiento y privacidad son la constante, aunque una de las la tibias y bien cuidadas albercas estén a unos cuantos pasos.

Grandes arbolónes y palmeras por donde con toda libertad, bellos tejones, chachalacas  y jabalíes pululan a su antojo, forman el selvático entorno del conjunto.

Muchas gentes -bien lo sabemos- buscan en otros países lugares como éste, sin saber que aquí en Jalisco tenemos uno de los mejores que puedan encontrar en el mundo entero.

Sin lugar a dudas, Cuixmala es un lugar digno de conocerse. ¡Y está tan está tan cerquita!

Basta hacer una reservación al 01 315 351 0034, o desde Guadalajara manejar por la carretera a Manzanillo, desviarse hacia Melaque, y antes de llegar a Careyes, a mano izquierda veremos una modesta pero bien arreglada caseta con un pequeño letrero que dice Cuixmala.

Ahí, de tener reservación, el atentísimo poli, saludándote por tu nombre, te guiará por una larga brecha hasta la recepción.

La Reserva Chamela-Cuixmala es un lugar en donde pumas, jaguares, y toda la fauna de la región (venados, cocodrilos, jabalíes, etc.) están siendo debidamente protegidos, conservando su hábitat natural selvático.

Otro de los grandes atractivos es la persona de Efrén Campos, director tanto del conjunto de Cuixmala. como del maravilloso “Rancho El Jabalí”. Don Efrén, gran conocedor de la flora y de la fauna del lugar, quien, si tienen suerte y él tiene tiempo disponible dentro de sus múltiples ocupaciones, los llevará -ya sea con su plática o con sus exploraciones- a recorrer algunos de los rincones maravillosos de la gran reserva.

Científicos acreditados como Rodrigo Núñez (sus fotos nos hablan de ello) se aplican en hacer juiciosos estudios sobre jaguares y pumas que habitan en la región.

En fin. Se lo que les digo... Cuixmala es uno de los lugares en México que no debemos dejar de visitar si realizamos que el lujo, el confort y la naturaleza virgen están tan cerca de nosotros. ¡Vale mucho la pena...!

Inténtenlo; estoy seguro que no se arrepentirán.

deviajesyaventuras@informador.com.mx

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