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Creador de música y lectores

El músico Álvaro Abitia platica cómo se ha convertido en gestor cultural

GUADALAJARA, JALISCO (17/ABR/2016).- Su sueño siempre ha sido crear música, pero Álvaro Abitia tuvo que postergarlo durante más de diez años. En ese tiempo se convirtió en gestor cultural sin darse cuenta, impulsado por la necesidad de que en su país no hubiera la educación artística que requería su talento; eso que el cantautor no encontró lo creó para otros a través de los espacios: Universidad Libre de Música, Morelli Centro de Escritura Creativa y la Fundación para el Estudio de las Ciencias y las Artes, en donde los jóvenes pueden encontrar oportunidades más claras y precisas para ejercer su pasión.

“Soy un artesano de canciones, las hago desde muy chavo, tuve la fortuna de dedicarme a la música más de la mitad de mi vida profesional, soy de Guadalajara. En 1997 me fui a vivir a la Ciudad de México. Terminé buscando un contrato con Warner Music en el 98, sacando un disco con ellos en el 99, que se llamó Tradúceme, el cual pueden “youtubear” y les va a dar mucha risa”, platica el tapatío.

Pero a partir de ese buen momento, tuvo problemas contractuales con la compañía y tuvo que pausar su proceso como cantautor dentro de la industria. “Fue cuando tomé la decisión de no soltar y dedicarme a algo que estuviera cerca de la canción mientras mi tema con las compañías se arreglaba, no creí que fueran a pasar tantos años, convertí toda esa pausa en una reconversión de lo que estaba yo buscando”.

Pese a su alejamiento de lo que tanto quería, la amistad entre Álvaro Abitia y Joselo Rangel dio como resultado una editora musical independiente, lo que mantuvo al artista cerca de lo que más amaba. Además que siguió con su preparación, primero en temas como la propiedad intelectual y después cursando la carrera en Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM.

“Siempre he estado cerca de la palabra, como artesano de lectores, como un lector apasionado, escribo cuento, cosas que no he publicado. Sin darme cuenta me fue convirtiendo en un gestor cultural. En 2003 abrí las puertas de Bonsái, con un escritorio y una computadora, comencé a trabajar con colegas, a promover canciones, a entender a la industria con sus mecanismos más oscuros, vimos comenzar una crisis que apenas hoy comenzó a salir, creo que ahí me forjé, fue mi gran escuela”, rememora sentado en una de las bancas de Morelli.

Regreso a Guadalajara

En el 2007 Jorge Vergara invita a Álvaro Abitia a dirigir Suave Records, por lo que regresó a la Perla tapatía tras once años de ausencia. “Me di cuenta que Guadalajara era otra Guadalajara, comenzaba la efervescencia cultural que a mí no me había tocado. Conceptualizamos lo que ahora es la Feria Internacional de la Música en su primera etapa, junto a la Universidad de Guadalajara, y con  personalidades como Teresa Rodríguez, Enrique Blanc, Joselo Rangel”.

Otra vez con Joselo, llegó la reflexión de crear la escuela en la que les hubiera gustado estudiar, en donde se hablara sobre gusto musical, espectáculos, gestión; el sueño se cristalizó en 2010 con la Universidad Libre de Música. “Comenzamos con once alumnos, ahora estamos pasando los 500, es algo más que una escuela de música, es un espacio para la creación colectiva, nos sentimos comprometidos con la ciudad, sin darme cuenta estamos forjando un grupo de especialistas en la educación creativa. También así es como surge la Fundación para el Estudio de las Ciencias y las Artes”.

Durante un tiempo se probó en la función pública como director general de Desarrollo Artístico y Cultural de la actual administración de la Secretaría de Cultura, puesto al que fue invitado por Myriam Vachez. “Es muy agradecido con la doctora, es una experiencia que puso a prueba todo lo que yo había aprendido, crecí mucho, también me di cuenta que hay espacios que no son para mí, me siento más cómodo trabajando desde afuera”.

Luego de un breve paso  por Ciudad Creativa Digital, un proyecto que Álvaro califica de fallido y del que dice que prefiere no acordarse, crea Morelli Centro de Escritura Creativa. “Ahora estamos aquí, en este espacio, disfrutando de la palabra, de la escritura. Tres espacios que se han forjado, no lo he hecho sólo, han estado muchas personas involucradas como Joselo Rangel, Felipe Castro, Juan Vázquez, Flor Barrera… somos un grupo de personas que disfrutamos mucho lo que hacemos”.

Espacios creativos, la oportunidad para una ciudad mejor

Para Álvaro Abitia, espacios como los antes mencionados  podrían ser el cimiento para una Guadalajara redimensionada, sensible, cultural, abierta, ya que considera que es desde la ciudadanía en donde tienen que pasar las cosas.  

Acerca de la autogestión, algo que está ocurriendo en artistas tapatíos de todos los ámbitos, considera que quienes tienen entre 30 y 40 años les tocó la gran crisis de la industria musical,  en donde hubo cosas que tuvieron que pasar solos. “Las nuevas generaciones llamadas millenials tienen una gran ventaja, su paradigma de éxito es opuesto o diferente, ¿qué nos toca a la generación puente?, abrir espacios para que suceda, para que las cosas cambien desde donde tienen que cambiar. Nuestra historia nos forjó de tal manera que nos vimos en la exigencia de forjar los espacios que nos hubiera gustado tener”.

Vuelve a la música

Después de haber convertido su espíritu creativo en hobby, Álvaro Abitia volvió a su carrera como compositor con el mismo ímpetu con el que empezó. Incluso hace pocas semanas llenó el Teatro Torres Bodet, algo que lo llena de alegría. “Parece que algo está pasando y no tengo más que agradecer y disfrutar. El año pasado grabamos un disco que produjo Frankie Mares de Troker y lo lanzamos en Spotify. Yo tenía un público, pero estuvo en una latencia porque yo mismo perdí el impulso, el año pasado comenzó a pasar que me empezaron a buscar”.

Confiesa que ver la reacción que tiene su material en las redes sociales, es algo nuevo para él, que lo obliga a estar a la altura de esa exigencia. “Quieren que vuelva a tocar, yo pensé que ya se habían olvidado de mí. Esto está empezando este año. Voy a sacar una sesión en vivo del disco que acabo de grabar, ‘Improbable’”.

LA FRASE

“Yo no me volví gestor cultural conscientemente, la necesidad cultural, la crisis en la que estuve involucrado , el abandono histórico en términos de educación artística en mi país, los medios de comunicación que han banalizado lo que hacen los artistas en este país, no te queda de otra más que ponerte un día la botarga de gestor, poco a poco, luego en funcionario, y luego en empresario cultural que es muy difícil, pareciera que todo está armado para que no existas”. Álvaro Abitia, cantautor y gestor cultural.

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