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Construir desde la feminidad

Con una retroexcavadora este grupo de mujeres es capaz de remover los cimientos de cualquier prejuicio

GUADALAJARA, JALISCO (21/AGO/2016).- Ser médico. Eso era lo que visualizaba Kimber Estrada para su futuro cuando era niña. Ahora, con 27 años de edad, baja de la retroexcavadora para hablar de las capacidades de la mujer en áreas laborales que antes eran dominadas por los hombres.

Kimber forma parte de la primera generación de mujeres graduadas en el manejo de maquinaria pesada. Sus labios pintados de rojo, sus ojos enmarcados con delineador negro sobre sus párpados y el rubor sobre sus pómulos denotan ese sentido de feminidad, mientras que sus botas manifiestan que no teme a ningún terreno, que no huye de la tierra y la grava.

De su padre fue de donde Kimber se adentró al mundo de la ingeniería, a saber cómo se reparan las máquinas colosales para la construcción. Soñaba con manipular algún día a ese gigante de acero, similar a un tanque de guerra. Subía y jugaba en las máquinas mientras su padre las arreglaba, sin pensar que algún día ella sería parte de esas primeras 15 mujeres en incluirse al programa “Mujeres valientes, mujeres constructoras”, impulsado por el Instituto Jalisciense de las Mujeres (IMJ).

“Quería estudiar medicina, pero en la prepa me cambié a Ingeniería y aunque no pude concluir luego ingresé a capacitación en carpintería -convirtiéndose en instructora- ahora me interesa la construcción, lo más cerca que estaba de las máquinas era cuando mi papá las arreglaba, según yo imaginaba que las movía”.

Sin titubear Kimber sube a la retroexcavadora y la echa a andar. La manipula con exactitud, sabe a qué altura y velocidad hay que movilizar la garra y sumergirla en el suelo para levantar kilos de tierra de un solo zarpazo. Sus compañeras la miran, ellas también saben hacer lo que Kimber tras 80 horas de aprendizaje proporcionadas por el Instituto de Capacitación de la Industria de la Construcción (CMIC).

Nada que perder

Desde hace cuatro años Ana María Santiago está desempleada. Y aunque la garganta se le estruja al decirlo, también se emociona al saber que la construcción puede darle un nuevo giro a su vida a sus 49 años de edad.

“Para mí esto es una oportunidad, siempre me han gustado las cosas rudas, es un reto para mí. Quería demostrarme que las mujeres también pueden hacer estas actividades, que de aquí puedo encontrar una fuente de trabajo”.

Más allá de los cuatro mil o cinco mil pesos que pueda ganar semanalmente al poder maniobrar una retroexcavadora, Ana María piensa que esta nueva habilidad puede ser utilidad no solo para ella, pues ayudar en algún siniestro o emergencia social también es una de sus expectativas al verse arriba de la maquinaria pesada.

“Cuando vi la máquina por primera vez de frente, me quedé impactada, sí hay temor, pero ya con la capacitación se te va el miedo, no es fácil, pero cualquier persona puede aprender”, dice al sentirse también sorprendida que de ser administrativa en la Universidad de Guadalajara, ahora anda de botas y casco protector maniobrando maquinaria pesada.

Alexis Hidalgo ya no piensa en los estereotipos. “Nunca imaginé que en algún momento de mi vida estaría en una máquina de este tipo, lo más cerca que me veía de ellas era al pasar a un lado de la carretera. Me animé y no me arrepiento”.

Alexis tiene 26 años de edad y confiesa el deleite que significa poder manipular una retroexcavadora, de lo agradable que es encontrarse con camino libre para incorporarse a un empleo pensado para hombres.

“Los prejuicios ajenos no te dejan avanzar, siempre estás pensando en lo qué dirán de ti, de lo qué haces, qué esto es de hombres. Muchas mujeres tienen poca autoestima, piensan que están brutas, que no van a poder, es cosa de que se animen y descubran sus capacidades”.

La edad no importa

Constanza Ramos Luna es costurera y es otra de las mujeres que hacen que Jalisco sea el segundo Estado en ofrecer capacitación al sector femenil en manejo de maquinaria pesada. Tiene 67 años y también decidió ponerse las botas para subirse a la retroexcavadora, ahora sabe cómo medirle el aceite, limpiar sus filtros, la cantidad de anticongelante en el radiador, el cuidado de la batería, de que es mejor usar trapo y no estopa para no dejar mucha pelusa.

“En la colonia nos dijeron que estaban estos cursos, ya iba a los talleres de carpintería y electricidad y decidí a entrar, aunque me preocupaba mi edad. Yo le tenía miedo a la máquina, practiqué mucho en la aplanadora también”.

Constanza puntualiza que si bien aún le falta práctica, confía que en un futuro pueda incorporarse a un trabajo que le permita lucirse con sus nuevas habilidades en la retroexcavadora: “Al principio mi hija me decía que qué andaba haciendo en los talleres, que me iba a lastimar, pero le prometí que lograría subirme a la máquina, que aprendería a manejarla. Ahora están orgullosos y yo también. A esta edad uno puede conseguir lo que te propones, superarte”.

Aunque separarse por momentos de su bebé era angustiante, Sarahi García Coutiño, sabía que el esfuerzo valdría la pena: poder ofrecerle a su hija de un año un futuro mejor al encontrar trabajo en el sector de la construcción a sus 20 años de edad.

Conociendo el terreno por apoyo de su esposo topógrafo, Sarahi aprendió poco a poco el nombre de cada máquina, su forma de operación y en cuáles casos se aplicaban determinadas maniobras de ejecución y movimiento, lo que la animó a sumarse al taller alternando con las labores domésticas.

“Estar arriba de una máquina tan grande me gustó y manejarla es muy padre. Al principio me sorprendió ver el tamaño, su peso, pero logré aprender aun teniendo a mi hija. Le pregunté a mi mamá si nos ayudaba a cuidar al bebé mientras iba a los cursos y mi esposo trabajaba y todo se pudo al final”.

Algo inédito

El pasado jueves, el Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM) y el Instituto de Capacitación de la Industria de la Construcción (CMIC), entregó reconocimientos a 15 mujeres capacitadas profesionalmente en la maniobra de maquinaria pesada, convirtiéndose en la primera generación en graduarse de este curso de capacitación en oficios no tradicionales, luego de que el IJM firmara convenio de colaboración con la Cámara de la Industria de la Construcción en febrero pasado.

“Aprenden oficios que antes estaban estereotipados solamente para hombres. Ya tenemos a 20 mujeres graduadas en el oficio de carpintería y ahora con 15 que se suman a la maquinaria pesada en retroexcavadora, es algo inédito en Jalisco, es la primera vez que se hace”, expresó Erika Loyo, directora del IJM.


EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

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