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Condena a la libertad

Las cadenas que la libertad de prensa busca romper algún día están hechas de un material que hoy parece indestructible: la censura

GUADALAJARA, JALISCO (08/MAY/2016).- El pasado 3 de mayo en todo el mundo se recordó el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una iniciativa de la ONU en la que se celebra desde hace varios lustros precisamente a la libertad de expresión en los medios de comunicación -aunque muchas veces están limitados desde su estructura hasta el sometimiento a los intereses de los gobiernos-. Aún quedan muchos pasos para algún día dar forma al significado de esa libertad, para entonces sí hablar de una gran celebración.

Al respecto, Elba Díaz Cerveró, doctora en Periodismo por la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, consideró que la ley mordaza en México -país que se encuentra rankeado en la clasificación mundial 2016 de Reporteros Sin Fronteras en el sitio 149 de 180 naciones evaluadas- viene principalmente de una relación que entre la prensa con la dependencia de la publicidad política institucional. “En la medida que los políticos y gobernantes decidan qué se va a publicar y qué no, y lo determinan a través de la publicidad que reciben de estas instancias, éstas pueden atreverse a decir sobre qué cosas se puede informar y cuáles están prohibidas, por lo tanto la libertad de expresión efectivamente tiene límites”.

¿Y qué pasa con la autocensura? Elba Díaz Cerveró dice que el hecho de que muchas veces los periodistas caigan en la autocensura tiene que ver con elegir la vida antes de expresarse. “He estudiado muy a fondo el caso del terrorismo de ETA en España y he visto cómo muchos periodistas no firmaban su información para no ser secuestrados y asesinados”.

También dijo que hay quienes prefieren silenciar porque creen que los lectores van a estar contentos con la información superficial, porque creen que eso que les dan es suficiente. “En México el 97% de los delitos quedan sin resolver, esto hace que desgraciadamente la vida humana baje de precio, como el periodista no es líder de opinión, parece que no pasa nada si se atenta contra él, en la medida que ese periodista se convirtiera en un líder de opinión, la ciudadanía apreciaría más a esa figura”.

Estos son sólo algunos casos drásticos de censura en el mundo:

Arabia Saudita: El lugar del castigo

¿La libertad de expresión en Arabia Saudita? “Casi no existe” es la respuesta que repite allí donde va Ann Harrison, directora del programa Libertad para Escribir de PEN International. El Reino del Desierto ocupa el lugar 165 de 180 en el índice de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Un ejemplo es el caso del bloguero Raif Badawi, condenado a diez años de cárcel y mil latigazos por defender la separación de Estado y religión, dio la vuelta al mundo en enero del año pasado cuando el verdugo le aplicó la primera tanda de 50 azotes.

China: el mayor carcelero de periodistas

Wang Jing es una periodista voluntaria que colaboraba con varias páginas web independientes. Había documentado las protestas de un grupo de manifestantes cerca de la sede de la todopoderosa televisión estatal china, CCTV, cuando fue detenida en diciembre de 2014. El 20 de abril fue condenada a cuatro años y 10 meses de prisión. Su delito, “provocar problemas” con sus reportajes para la página de derechos humanos 64Tianwang y otras. Wang es la última que ha recibido su condena entre los 49 reporteros encarcelados en la actualidad en China, el país que más periodistas mantiene entre rejas del mundo. Según Reporteros sin Fronteras, solo otros cuatro países padecen menos libertad de expresión: Siria, Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea. La semana pasada, Freedom House (una organización independiente que promueve la libertad y la democracia) concedía a China su peor calificación hasta el momento en cuanto a libertad de expresión: 87/100, en una clasificación en la que 100 es la peor puntuación posible. La tendencia no tiene visos de mejorar. En febrero, el presidente chino, Xi Jinping, visitaba los medios oficiales para exigir una lealtad ciega hacia el sistema: los medios, afirmaba, “deben apellidarse Partido Comunista”.

Rusia: El Kremlin controla la televisión

Rusia ocupa el lugar 148 (de 180 en total) en el índice de libertad de expresión de Reporteros Sin Fronteras correspondiente a 2016. El Estado ruso controla las cadenas de televisión (el principal medio de difusión informativa en este enorme país), no solo mediante la propiedad de las empresas y el nombramiento de sus directivos, sino, también, mediante el empleo de una amplia variedad de instrumentos persuasivos a su alcance: coercitivos, económicos y advertencias entre bastidores, sin documentos ni huellas.

La ideología del Kremlin, de marcado tono antioccidental en los últimos años, se reproduce desde la inmensa mayoría de los canales, con excepción de algunos de poca audiencia, testimoniales, o dirigidos a un público minoritario. La frontera entre la información y la propaganda se ha difuminado.

Cuba: Informar en paralelo


La bloguera cubana Yoani Sánchez (La Habana, 1975) afirma que en Cuba, aunque la situación de la libertad de prensa es tremendamente negativa, ha mejorado tímidamente en los últimos años. Pero esto no se debe a que el Gobierno haya avanzado hacia posturas más flexibles, apunta la fundadora del diario digital 14yMedio y autora del blog Generación Y. “Gozamos más libertad de prensa porque nos la hemos tomado. Las nuevas tecnologías -memorias flash, discos duros externos, y antes de todo eso CDs y DVDs- han dado a los cubanos más libertad de estar informados en paralelo a los medios oficiales; también a informar en paralelo”, dice.

Gracias a esto, apunta, ha crecido en la isla el número de periodistas independientes que utilizan los diarios digitales, webs y Twitter para informar -”es una herramienta muy valiosa en Cuba, porque se puede publicar a través de SMS-. La apertura de Internet, aunque todavía es limitada (apenas hay 100 puntos wifi para toda la isla y a unos dos dólares la hora, asegura), se está notando, pero modestamente.

En Cuba, dice, no hay un marco legal para desarrollar un periodismo independiente. “Estamos condenados a la ilegalidad”. Pone como ejemplo su diario digital, 14yMedio, bloqueado en la isla desde su creación, en 2014. Además, varias leyes impiden que se edite en papel. “Hay un delito vigente sobre propaganda enemiga que se puede achacar a todo aquello que no guste al Gobierno. También está vigente la ley 88, conocida como la ley mordaza, que dice que si uno difunde una idea o publica un texto que lleve a que se recrudezca el embargo o que ayude al Gobierno norteamericano puede ir a la cárcel”, abunda.

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Corea del Norte se impone

Otro ejemplo del control de medios de comunicación se vivió este fin de semana en el Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea, la gran reunión parlamentaria del régimen norcoreano que no se celebraba desde hace 36 años, se inauguró el pasado viernes en medio de una opacidad casi total. Mientras los centenares de delegados se reunían en la Casa de la Cultura del 25 de Abril, en el centro de Pyongyang, los 130 periodistas invitados por el Gobierno para cubrir el evento debían permanecer a cerca de 200 metros, prohibiéndoles la entrada. Tal fue la solemnidad, que ni siquiera se permitió la celebración de bodas o funerales que le hicieran sombra. El secretismo es tal, que no se ha dado a conocer el discurso de apertura de Kim Jong-un.

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