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Con sabor a mar
Miles de turistas decidieron darle la bienvenida al 2016 con un gran chapuzón en playas de todo el mundo
GUADALAJARA, JALISCO (03/ENE/2016).- Recibir el año nuevo en la playa. Decirle adiós al pasado en un marco esplendoroso y prepararse de la mejor manera para recibir los próximos meses. Una celebración magna. ¿No suena perfecto?
La idea de escuchar las doce campanadas al ritmo de las olas se convirtió en el plan de millones de personas, que el pasado 31 de diciembre se lanzaron a los principales destinos marítimos del mundo para decirle “hola” al naciente 2016.
Desde las playas de Brasil hasta las aguas de Japón. Desde aquellos que buscaron un chapuzón en el Mar Adriático hasta los que miraban extasiados los juegos pirotécnicos en algún rincón de Australia. El mar fue el marco perfecto para darle un bonito adiós a 2015 y la promisoria bienvenida a un año que promete muchas aventuras.
El estilo de Oceanía
Se dice que el Año Nuevo en Australia no se parece a ningún otro, y algo de razón tiene la idea, porque es en esta zona del planeta donde se celebra primero. En Sydney los fuegos artificiales se reflejan sobre las aguas del océano, al tiempo que se ilumina la fiesta en su famoso puerto, que este año lució lleno, tanto de barcos como de turistas buscando una buena fiesta.
Como siempre, donde se lucen los Australianos es en los espectáculos de gran formato, y cuando hay pirotecnia saben como desplegarla. Este año lo hicieron pintando en el cielo maravillosas figuras de cascadas multicolores y efectos en forma de mariposas, pulpos y flores.
La nación vecina de Nueva Zelanda, el primer país con un número importante de habitantes que entra en el año nuevo, recibió a 2016 realizando una cuenta atrás en los segundos previos a la medianoche siguiendo un reloj digital gigante instalado en la popular Sky Tower de Auckland. Se hicieron sonar bocinas y los asistentes lanzaron vítores cuando la torre se encendió con fuegos artificiales, con colores que cambiaban del verde al rojo y al blanco.
Copacabana inolvidable
Fiesta y Brasil son casi sinónimos. Y en Río de Janeiro se armó una de las celebraciones más impresionantes de todo el planeta: dos millones de personas se reunieron en la playa de Copacabana para despedir la Nochevieja.
Fueron muchas las razones por las que la celebración se sintió diferente este año en la nación carioca. En parte porque se conmemora el centenario de la samba —ritmo nacional del país sudamericano—, y también porque la entrada de 2016 marca el arranque del año olímpico, pues Río albergará los juegos en unos cuantos meses.
¿Y la fiesta? Maravillosa. Familias, parejas y amigos coparon la arena de Copacabana, disfrutando de los sonidos que la ciudad ofrece por la noche, al tiempo que se desplegó una de las fiestas más grandes que se haya desplegado en todo en planeta. La champaña y los picaña corrieron alegremente entre los juerguistas, que recibieron el año envueltos en una nube de pirotecnia, y arropados por las cálidas aguas del Atlántico.
Experiencia europea
Francia vivió un fin de año complicado. La celebración en París fue sobria, aunque en el resto del territorio tuvo más color y menos tensión.
Dunkerque, al Norte de ese país, fue testigo de la llegada de miles de familias, que vestidas con la tradicional boina y con los colores de la bandera pintados en el rostro convirtieron las aguas del puerto en el Centro de su fiesta. Este ha sido un año particularmente cálido en la zona (de casi 20º grados centígrados), lo que fue aprovechado por miles de bañistas.
Al Sur del país galo, en Anglet, el clima también ayudó a los visitantes. En un ambiente más mediterráneo y cosmopolita, los habitantes y turistas reunidos se dieron un buen chapuzón.
El Mar Adriático, entre Italia y los países balcánicos también dejó expuesto su color. Por ejemplo, en el Portorož (Eslovenia), la gente suele arrojarse a las aguas desde muy temprano, desafiando al río para decirle hola al nuevo año, desafiando las gélidas temperaturas. ¿Qué más da, cuando el pretexto es celebrar?
Derivado del italiano “Portorose” (Puerto de las Rosas), Portorož, es un puerto vacacional que se ha ido ganando fama en años recientes, gracias a sus hoteles de lujo y exquisita cocina, que mezcla lo más granado de la gastronomía de Europa central.
No en todos lados
Si bien la celebración del Año Nuevo suele ser considerada global, lo cierto es que en varias naciones de Asia y África está incluso prohibida o se considera una fiesta “extranjera”.
La idea de escuchar las doce campanadas al ritmo de las olas se convirtió en el plan de millones de personas, que el pasado 31 de diciembre se lanzaron a los principales destinos marítimos del mundo para decirle “hola” al naciente 2016.
Desde las playas de Brasil hasta las aguas de Japón. Desde aquellos que buscaron un chapuzón en el Mar Adriático hasta los que miraban extasiados los juegos pirotécnicos en algún rincón de Australia. El mar fue el marco perfecto para darle un bonito adiós a 2015 y la promisoria bienvenida a un año que promete muchas aventuras.
El estilo de Oceanía
Se dice que el Año Nuevo en Australia no se parece a ningún otro, y algo de razón tiene la idea, porque es en esta zona del planeta donde se celebra primero. En Sydney los fuegos artificiales se reflejan sobre las aguas del océano, al tiempo que se ilumina la fiesta en su famoso puerto, que este año lució lleno, tanto de barcos como de turistas buscando una buena fiesta.
Como siempre, donde se lucen los Australianos es en los espectáculos de gran formato, y cuando hay pirotecnia saben como desplegarla. Este año lo hicieron pintando en el cielo maravillosas figuras de cascadas multicolores y efectos en forma de mariposas, pulpos y flores.
La nación vecina de Nueva Zelanda, el primer país con un número importante de habitantes que entra en el año nuevo, recibió a 2016 realizando una cuenta atrás en los segundos previos a la medianoche siguiendo un reloj digital gigante instalado en la popular Sky Tower de Auckland. Se hicieron sonar bocinas y los asistentes lanzaron vítores cuando la torre se encendió con fuegos artificiales, con colores que cambiaban del verde al rojo y al blanco.
Copacabana inolvidable
Fiesta y Brasil son casi sinónimos. Y en Río de Janeiro se armó una de las celebraciones más impresionantes de todo el planeta: dos millones de personas se reunieron en la playa de Copacabana para despedir la Nochevieja.
Fueron muchas las razones por las que la celebración se sintió diferente este año en la nación carioca. En parte porque se conmemora el centenario de la samba —ritmo nacional del país sudamericano—, y también porque la entrada de 2016 marca el arranque del año olímpico, pues Río albergará los juegos en unos cuantos meses.
¿Y la fiesta? Maravillosa. Familias, parejas y amigos coparon la arena de Copacabana, disfrutando de los sonidos que la ciudad ofrece por la noche, al tiempo que se desplegó una de las fiestas más grandes que se haya desplegado en todo en planeta. La champaña y los picaña corrieron alegremente entre los juerguistas, que recibieron el año envueltos en una nube de pirotecnia, y arropados por las cálidas aguas del Atlántico.
Experiencia europea
Francia vivió un fin de año complicado. La celebración en París fue sobria, aunque en el resto del territorio tuvo más color y menos tensión.
Dunkerque, al Norte de ese país, fue testigo de la llegada de miles de familias, que vestidas con la tradicional boina y con los colores de la bandera pintados en el rostro convirtieron las aguas del puerto en el Centro de su fiesta. Este ha sido un año particularmente cálido en la zona (de casi 20º grados centígrados), lo que fue aprovechado por miles de bañistas.
Al Sur del país galo, en Anglet, el clima también ayudó a los visitantes. En un ambiente más mediterráneo y cosmopolita, los habitantes y turistas reunidos se dieron un buen chapuzón.
El Mar Adriático, entre Italia y los países balcánicos también dejó expuesto su color. Por ejemplo, en el Portorož (Eslovenia), la gente suele arrojarse a las aguas desde muy temprano, desafiando al río para decirle hola al nuevo año, desafiando las gélidas temperaturas. ¿Qué más da, cuando el pretexto es celebrar?
Derivado del italiano “Portorose” (Puerto de las Rosas), Portorož, es un puerto vacacional que se ha ido ganando fama en años recientes, gracias a sus hoteles de lujo y exquisita cocina, que mezcla lo más granado de la gastronomía de Europa central.
No en todos lados
Si bien la celebración del Año Nuevo suele ser considerada global, lo cierto es que en varias naciones de Asia y África está incluso prohibida o se considera una fiesta “extranjera”.