Suplementos
Con Zacatecas en la piel
Dueño de una larga historia, el llamado Hotel Mesón de Jobito es uno de los edificios más hermosos y representativos de esta capital
GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2016).- De la colonia a la actualidad. De la paz más bella a la guerra más sanguinaria. De los recuerdos eternos a los avances constantes. Así es el Centro Histórico de Zacatecas, un espacio que guarda en cada uno de sus rincones páginas y páginas de la historia de nuestro país. Un Centro vivo. Un Centro tradicional. Que revela ante los paseantes sus secretos e historias. De su sociedad, cultura, gastronomía, arquitectura y sí, también del arte de descansar.
Conservado de manera soberbia, elegante a la vista e impresionante al resto de los sentidos —por fuera y por dentro—. Todo esto contiene el Mesón de Jobito (Jardín Juárez #143), uno de los hoteles más tradicionales no nada más de la ciudad zacatecana, sino de México en sí.
La fachada del recinto no oculta sus raíces. Construida como una casa allá por el año 1700, el Mesón hoy está convertido en uno de los puntos de encuentro y descanso perfecto para los viajeros. Pero también es una estampa que presumen orgullosos los hijos de una ciudad que al día de hoy, sigue escribiendo instantes de gloria en la historia mexicana.
De casita a leyenda
Aunque nació como una casa, el Hotel Mesón de Jobito desde siempre tuvo ese “algo” que atraía a los visitantes. Tanto que a los pocos años de su edificación adoptó la función de mesón.
El cambio le vino más que bien. Pronto, los comerciantes que pasaban camino al Norte o el Centro del país solían pagar una moneda para pasar la noche, o guardar en sus cuartos la mercancía del viaje. Constancia de esto es el restaurante “El Trueque”, al interior del Mesón. Como su nombre lo indica, allí se daba el intercambio de productos (no se usaba dinero, de allí en nombre). Los patios de la construcción actual eran en aquella época un mercado para gente humilde.
El “Muleros”, bar del Mesón, era el espacio donde descansaban los animales tras los largos viajes (caballos, burros y mulas, regularmente). A los servicios anteriores se suma que el recinto “rentaba” ropa a los viajeros, para que pudieran visitar el Centro de Zacatecas. Y es que tras los largos trayectos, era común que sus prendas terminaran convertidas en harapos y girones. En “El Mesonaro” (otro restaurante del hotel) se encontraban los baños comunitarios.
Con la llegada del México Independiente, el Mesón también modificó su naturaleza. A principios del Siglo XX fue acondicionado para ser habitado por personas de bajos recursos, siendo dividido en dos secciones: Una vecindad llamada Jobito y el multifamiliar —para personas con más recursos— llamado Alameda.
La división entre ambos se hacía mediante un portón, que solamente se abría los domingos para que los niños fueran a la capilla, que estaba del lado del multifamiliar.
El renacimiento
El Mesón de Jobito, aunque tradicional, perdió mucho de su brillo a lo largo del Siglo XX, hasta 1990, cuando la familia Sescosse presentó un proyecto para comprar el inmueble y transformar el edificio, casi ruinoso, en un gran hotel.
El trabajo duró casi dos años, pero el 7 de mayo de 1993 estuvo terminado y así nació el espacio que es hoy el Mesón de Jobito, un fastuoso hotel, con alma colonial e instala el edificio que actualmente es orgullo de esta ciudad.
EL DATO
¿Cómo llego?
De Guadalajara a Zacatecas la distancia es de 320 kilómetros (casi cuatro horas de viaje en carretera). En esta temporada el camino es seguro, aunque e lclima en la ciudad zacatecana es frío.
desanso
Habitaciones
El Hotel Mesón de Jobito tiene 53 habitaciones. Al ser de 5 estrellas, son de categoría suprema.
Están divididas en Estándar, Junior Suites y Master Suites y Suite Presidencial, y todas cuentan con acceso a internet.
Teléfono: 01+(492)+9241722
Conservado de manera soberbia, elegante a la vista e impresionante al resto de los sentidos —por fuera y por dentro—. Todo esto contiene el Mesón de Jobito (Jardín Juárez #143), uno de los hoteles más tradicionales no nada más de la ciudad zacatecana, sino de México en sí.
La fachada del recinto no oculta sus raíces. Construida como una casa allá por el año 1700, el Mesón hoy está convertido en uno de los puntos de encuentro y descanso perfecto para los viajeros. Pero también es una estampa que presumen orgullosos los hijos de una ciudad que al día de hoy, sigue escribiendo instantes de gloria en la historia mexicana.
De casita a leyenda
Aunque nació como una casa, el Hotel Mesón de Jobito desde siempre tuvo ese “algo” que atraía a los visitantes. Tanto que a los pocos años de su edificación adoptó la función de mesón.
El cambio le vino más que bien. Pronto, los comerciantes que pasaban camino al Norte o el Centro del país solían pagar una moneda para pasar la noche, o guardar en sus cuartos la mercancía del viaje. Constancia de esto es el restaurante “El Trueque”, al interior del Mesón. Como su nombre lo indica, allí se daba el intercambio de productos (no se usaba dinero, de allí en nombre). Los patios de la construcción actual eran en aquella época un mercado para gente humilde.
El “Muleros”, bar del Mesón, era el espacio donde descansaban los animales tras los largos viajes (caballos, burros y mulas, regularmente). A los servicios anteriores se suma que el recinto “rentaba” ropa a los viajeros, para que pudieran visitar el Centro de Zacatecas. Y es que tras los largos trayectos, era común que sus prendas terminaran convertidas en harapos y girones. En “El Mesonaro” (otro restaurante del hotel) se encontraban los baños comunitarios.
Con la llegada del México Independiente, el Mesón también modificó su naturaleza. A principios del Siglo XX fue acondicionado para ser habitado por personas de bajos recursos, siendo dividido en dos secciones: Una vecindad llamada Jobito y el multifamiliar —para personas con más recursos— llamado Alameda.
La división entre ambos se hacía mediante un portón, que solamente se abría los domingos para que los niños fueran a la capilla, que estaba del lado del multifamiliar.
El renacimiento
El Mesón de Jobito, aunque tradicional, perdió mucho de su brillo a lo largo del Siglo XX, hasta 1990, cuando la familia Sescosse presentó un proyecto para comprar el inmueble y transformar el edificio, casi ruinoso, en un gran hotel.
El trabajo duró casi dos años, pero el 7 de mayo de 1993 estuvo terminado y así nació el espacio que es hoy el Mesón de Jobito, un fastuoso hotel, con alma colonial e instala el edificio que actualmente es orgullo de esta ciudad.
EL DATO
¿Cómo llego?
De Guadalajara a Zacatecas la distancia es de 320 kilómetros (casi cuatro horas de viaje en carretera). En esta temporada el camino es seguro, aunque e lclima en la ciudad zacatecana es frío.
desanso
Habitaciones
El Hotel Mesón de Jobito tiene 53 habitaciones. Al ser de 5 estrellas, son de categoría suprema.
Están divididas en Estándar, Junior Suites y Master Suites y Suite Presidencial, y todas cuentan con acceso a internet.
Teléfono: 01+(492)+9241722