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Cascada del Meco

Uno de los grandes tesoros de San Luis Potosí

GUADALAJARA, JALISCO (28/DIC/2014).- Al Oeste de la Sierra el Tanque, de San Luis Potosí, nace el encantador arroyo llamado, “Chihuahuita”, luego de varios zigzagueos y poco antes de Los Álamos de Abajo, toma el nombre de “Río Plata”, después bordea Los Álamos y enseguida forma tres islas de buen tamaño y una pequeña en La Rodada, en las faldas del Cerro el Chivato. Cuesta abajo le canturrea al poblado Salto de Agua, que toma el nombre del insólito Salto que realiza aguas abajo, al igual que el río.

Más adelante del referido poblado, alimenta una presa, que abastece a la Hidroeléctrica Camilo Arriaga, a un costado forma la citada “Cascada del Salto”. Y a un corto trecho realiza otra maravillosa caída, conocida como, “Cascada del Meco”, nombre del poblado vecino. Pasando El Colorado, el fantástico Río el Salto cambia de nombre, por Río el Naranjo, debido al pueblo que acaricia, también alegra al Ingenio San Miguel del Naranjo.

Salimos de Ciudad del Maíz por Buenavista, rumbo a la preciosa Sierra el Gavilán, el camino la bordeó por Puerto de Lobos, después de Agua Zarca, nos adentramos a la bonita Sierra Grande, de Chupaderos bajamos a El Naranjo, donde pernoctamos en la Posada Bellavista.

Los huastecos, son un desprendimiento, una rama de los pueblos mesoamericanos, con profundo parentesco cultural con los mayas. Lo que hoy es San Luis Potosí, fue el sitio divisorio o frontera entre Mesoamérica y Aridoamérica, donde los huastecos o teenek tuvieron y tienen una solida presencia. Eduardo Noguera nos platica: “Tanto el idioma huasteco como sus componentes culturales quedaron separados del tronco maya, desde tiempos muy remotos, por la interposición de pueblos de lenguas tolteca, nahua y mixteca.

Pero el idioma huasteco tiene decididas similitudes con el maya y pertenece a la misma familia lingüística… esa bella cerámica típica de la Huasteca… rasgo que define esa cultura. La Típica cerámica que se conoce como huasteca se caracteriza por sus variadas formas, calidad buena del barro y de pasta y cocimiento inmejorable. Sus formas son cucurbitáceas y otros frutos, provistas de asas vertederas o asas transversales en el cuello a manera de cesto, o bien asemejándose a las modernas teteras, Hay vasijas antropomorfas, o con la cara humana realzada sobre el cuello”.

Pasamos una sosegada noche en la posada, el canto de unos pericos y de unas calandrias nos fueron despertando, el espacio esta sombreado por palmeras, mangos y plátanos, y animada por crotos, hace alarde de su nombre, pues goza de una bella vista al Río el Naranjo.

De nuestra recámara dimos unos pasos y fuimos sorprendidos por el río, de buen cauce, color azul pastel, contrastado por robustos sabinos, nos sentamos sobre unas raíces a contemplar aquel paraje. Posteriormente fuimos al “Comedor Juanita” y, saboreamos unos deliciosos blanquillos con chorizo, frijoles cocidos, negros, salpicados con queso y tortillas recién palmeadas, infladitas, que acompañamos con café de olla, comedor monjil, casero, ranchero, simplemente exquisito.

Del prestigiado comedor, partimos con dirección a Meco, vimos el ingenio y enseguida cañaverales, a corta distancia llegamos al poblado y una curva nos anuncio la “Cascada del Meco”, una escalera nos invitó a un pequeño mirador, pero maravilloso, pues nos mostró la admirable cascada, conformada por tres caídas que hacían hermosos abanicos de orilla a orilla, con un claro de más de treinta metros, la primera caída de unos tres metros, la segunda de unos cinco y la tercera de unos veintidós.

Los espejos del Río el Salto de color azul turquesa intenso, contrastados por los bosques aledaños, sabinos, parotas, tabachines y una que otra palmera. Ocupamos unas bancas por inolvidables momentos, y observamos con gozo las fabulosas cortinas blancas, platas, que cantaban felicidad, canto que acompañaban unos vencejos de collar blanco, que volaban por la vera derecha y llegaban a una pared rocosa, más que vertical, unas grietas servían de nido y unos bordes de escalón, la pared albergaba más de cuatro docenas de bizarros vencejos.

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