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Cabello, ¿sin vida?
Teñirse la cabellera tiene su chiste, conoce qué necesitas hacer para evitar maltratarlo
GUADALAJARA, JALISCO (30/DIC/2013).- La belleza puede ser dolorosa si no se aplica correctamente, en especial cuando interviene en zonas delicadas del cuerpo, como lo es el cabello. Si una peluca luce más sana y se peina con mayor facilidad que tu propia melena, seguramente hay un grave problema.
Aunque por naturaleza el cabello suele ser resistente a las inclemencias del clima, del peinado (con ligas crudas y pasadores afilados) y la agresividad de productos químicos diarios —como geles, cremas, aceites, e incluso champú—, existen situaciones que atentan contra su estabilidad, ocasionando que su carisma en brillo, sedosidad y movilidad se vea afectado por años.
Particularmente son los cabellos teñidos los que más sufren por conseguir una regeneración integral y totalmente efectiva, si es que la cabellera es expuesta a condiciones agresivas.
Antes de aplicar cualquier tratamiento, hay que hacer un diagnóstico sobre la salud del cabello. Analizar su condición en hidratación y resistencia será el primer paso para saber qué tan afectado está el cabello y su cuero.
Un primer síntoma de un cabello “muerto” es el efecto de secado natural; es decir, si el cabello mojado comienza a secarse de abajo hacia arriba (de las puntas a la raíz) es una clara alarma de que la melena sufre una deshidratación profunda, a la par que es necesario emplear grandes cantidades de acondicionador para lograr un desenredado fácil.
Cambio de color
Teñir el cabello tiene su chiste. Aunque se venden tintes de aplicación casera, si es la primera vez, lo mejor será acudir con un experto para conocer qué tipo y cantidad de producto debe ser aplicado para cubrir todo el cabello, atendiendo también su estado de salud, si es normal, seco o grasoso.
En el caso de las coloraciones de tonos oscuros (negro o café), el impacto de daño no requiere de grandes porciones de peróxido, para decolorar el cabello, como ocurre con los tonos rubios, rojizos o de fantasía (rosas, azules, verdes y platinados) que requieren expulsar la mayor cantidad de pigmentación natural para que el colorante capilar químico se impregne satisfactoriamente y no pierda fuerza en las primeras lavadas.
No obstante, cualquier aplicación de colorante químico dañará, principalmente, las raíces y puntas del cabello, por lo que éste debe ser cortado después del teñido —al menos en sus puntas— para evitar que la nueva resequedad avance hacia la melena central. Después de cualquier teñido se aconseja distribuir tratamientos protectores en vitaminas y micro-minerales que ayuden a retirar el exceso de colorante no impregnado.
Si el cabello luce opaco y sin movilidad natural, se recomienda champú con fórmula frutal, aceites de almendra, aguacate o con esencia de cacao.
SABER MÁS
Guía básica de cuidado
*Emplear el champú adecuado para cabello (graso, seco, teñido o normal).
*El producto se aplica de la mitad de la melena hacia las puntas, con el cabello húmedo.
*Dar mantenimiento nutritivo al cabello (con ampolletas y cremas vitaminadas), y recortar las puntas cada tres meses.
*Evita lavar el cabello con jabón de barra o en polvo.
*Seca el cabello con toallas limpias.
Sin kilos de gel
El cabello masculino también se maltrata por el excesivo uso de productos químicos, como el gel, elemento que en efecto ayuda a controlar y dar forma al peinado, pero cuando se aplica en grandes cantidades, tiende a irritar el cuero cabelludo.
Para los caballeros, hay ceras y acondicionadores especializados, que además de nutrir, peinar y asear el cabello, ayudan a evitar la caída. Hay que emplear champús que aseen el cuero cabelludo, a menos que se tenga una melena mediana.
Aunque por naturaleza el cabello suele ser resistente a las inclemencias del clima, del peinado (con ligas crudas y pasadores afilados) y la agresividad de productos químicos diarios —como geles, cremas, aceites, e incluso champú—, existen situaciones que atentan contra su estabilidad, ocasionando que su carisma en brillo, sedosidad y movilidad se vea afectado por años.
Particularmente son los cabellos teñidos los que más sufren por conseguir una regeneración integral y totalmente efectiva, si es que la cabellera es expuesta a condiciones agresivas.
Antes de aplicar cualquier tratamiento, hay que hacer un diagnóstico sobre la salud del cabello. Analizar su condición en hidratación y resistencia será el primer paso para saber qué tan afectado está el cabello y su cuero.
Un primer síntoma de un cabello “muerto” es el efecto de secado natural; es decir, si el cabello mojado comienza a secarse de abajo hacia arriba (de las puntas a la raíz) es una clara alarma de que la melena sufre una deshidratación profunda, a la par que es necesario emplear grandes cantidades de acondicionador para lograr un desenredado fácil.
Cambio de color
Teñir el cabello tiene su chiste. Aunque se venden tintes de aplicación casera, si es la primera vez, lo mejor será acudir con un experto para conocer qué tipo y cantidad de producto debe ser aplicado para cubrir todo el cabello, atendiendo también su estado de salud, si es normal, seco o grasoso.
En el caso de las coloraciones de tonos oscuros (negro o café), el impacto de daño no requiere de grandes porciones de peróxido, para decolorar el cabello, como ocurre con los tonos rubios, rojizos o de fantasía (rosas, azules, verdes y platinados) que requieren expulsar la mayor cantidad de pigmentación natural para que el colorante capilar químico se impregne satisfactoriamente y no pierda fuerza en las primeras lavadas.
No obstante, cualquier aplicación de colorante químico dañará, principalmente, las raíces y puntas del cabello, por lo que éste debe ser cortado después del teñido —al menos en sus puntas— para evitar que la nueva resequedad avance hacia la melena central. Después de cualquier teñido se aconseja distribuir tratamientos protectores en vitaminas y micro-minerales que ayuden a retirar el exceso de colorante no impregnado.
Si el cabello luce opaco y sin movilidad natural, se recomienda champú con fórmula frutal, aceites de almendra, aguacate o con esencia de cacao.
SABER MÁS
Guía básica de cuidado
*Emplear el champú adecuado para cabello (graso, seco, teñido o normal).
*El producto se aplica de la mitad de la melena hacia las puntas, con el cabello húmedo.
*Dar mantenimiento nutritivo al cabello (con ampolletas y cremas vitaminadas), y recortar las puntas cada tres meses.
*Evita lavar el cabello con jabón de barra o en polvo.
*Seca el cabello con toallas limpias.
Sin kilos de gel
El cabello masculino también se maltrata por el excesivo uso de productos químicos, como el gel, elemento que en efecto ayuda a controlar y dar forma al peinado, pero cuando se aplica en grandes cantidades, tiende a irritar el cuero cabelludo.
Para los caballeros, hay ceras y acondicionadores especializados, que además de nutrir, peinar y asear el cabello, ayudan a evitar la caída. Hay que emplear champús que aseen el cuero cabelludo, a menos que se tenga una melena mediana.