Suplementos

Amor por los perdidos

Los pastores de ovejas en los tiempos de Jesús, eran todo lo contrario de lo que hoy conocemos como arrieros'

    Cuando Jesús fue criticado por los escribas y los fariseos respecto a su costumbre de relacionarse con la gente que era despreciada por su manera de vivir, el Señor les contestó indirectamente a través de tres historias con un tema común: el amor que Dios tiene por lo que se ha perdido. Se trata de las historias de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido; las tres se encuentran en el evangelio de San Lucas 15, 1-32.

     En nuestra cultura mexicana no estamos tan familiarizados con los temas de las historias, excepto quizá en el caso del amor por los hijos, pero en todas las historias podemos ver un fuerte deseo por recuperar lo que se había perdido. Permítame profundizar en ello.

     Los pastores de ovejas en los tiempos de Jesús, no eran lo que hoy conocemos como “arrieros”, es decir, gente que se encarga de manejar con frialdad y violencia a los animales; todo lo contrario, en aquellos tiempos, los pastores de las ovejas se caracterizaban no sólo por pasar la mayor parte del tiempo con sus ovejas, sino que además las llamaban por su nombre, las alimentaban adecuadamente, las curaban si se enfermaban y las protegían de los depredadores que trataban de dañarlas.

     En el caso de la historia que contó Jesús, un hombre con un rebaño de 100 ovejas perdió una que se descarrió, por lo que pronto dejó a las otras 99 ovejas, para ir a buscar a la que se había perdido. Alguien que no fuera el pastor de esas ovejas, quizá no se hubiera dado cuenta pronto de la ausencia de la oveja, posiblemente hasta la hora de contarlas antes de guardarlas, pero en el caso del pastor, este hombre no sólo sabía que le faltaba una oveja, sino que además sabía el nombre de la que le faltaba.

     En su amor y cuidado por la oveja perdida, este pastor dejó a las 99 (por supuesto que en un lugar seguro), para poder buscar a la que le faltaba. Esto significa que ese pastor renunció a su descanso y a su comodidad para poder encontrar lo que se le había perdido. ¿Cómo es posible que alguien haga algo así? Esto sólo puede ser producido genuinamente por el verdadero amor. La lección que Jesús les estaba enseñando era que su presencia con los pecadores de la ciudad, se explicaba en función de que Dios los amaba, a pesarde que ellos no habían mostrado amor alguno hacia Dios. Su manera de vivir lo demostraba. Con todo, Dios quiso quiso acercarse a ellos, enviando a su único Hijo, para que les demostrara que Dios los seguía amando y quería reconciliarse con ellos.

     La segunda historia que Jesús contó narra que una mujer, teniendo 100 monedas, pierde una y no descansa hasta encontrarla, y luego llama a sus amigas para que festejen con ella. ¿Por qué era tan importante una moneda para esta mujer? Si no conocemos el contexto cultural en el que Jesús narró esta historia, podríamos suponer que se trataba de una mujer con problemas económicos, la cual se angustió por haber perdido el 10% de sus posesiones, y que por lo tanto buscó la moneda hasta que la recuperó; pero esta explicación no concuerda completamente con el hecho de llamar a las amigas y vecinas para festejar. ¿Era de veras algo como para hacer tanto ruido?

     La clave está al entender que posiblemente esas 10 monedas eran el adorno que ella iba a usar sobre su cabeza el día de su boda. Estas monedas representaban la bendición total de Dios sobre ella y su matrimonio, y en ese sentido, perder una de las monedas era una verdadera tragedia, ya que esa moneda no podía ser substituida por otra. Por decirlo de una manera coloquial, ella “estaba incompleta” hasta que pudiera tener las 10 monedas que había preparado para su boda; eso explica la urgencia con la que la buscó.

     A través de esta historia, Jesús estaba enseñando a la gente el profundo aprecio que Dios tiene por los que se le han perdido, y el deseo de que la gran familia de Dios se vea completa, cuando aquellos que se han alejado de Él vuelvan a casa. ¿Dónde se encuentra usted?

Ángel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com     

Temas

Sigue navegando