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Ama y haz lo que quieras

El peligro más grande para el amor, es que esté mal enfocado

La profusión de telenovelas, películas, internet, publicaciones, etc., que han utilizado al amor como la plataforma de lanzamiento en busca, no de una ilustración, ni de enseñanza acerca de lo que ese el verdadero amor, sino del éxito económico, ya sea por el raiting, por la venta de publicidad o la venta de ejemplares, es en verdad como antes no se imaginó. Es un hecho que en la gran mayoría de estas emisiones, publicaciones que son maneras de comunicarse con el gran público, suelen desvirtuar, tergiversar y hasta pisotear el concepto y la realidad del verdadero amor. Analicemos algunas características de este verdadero amor.

Es generoso, por lo tanto, está centrado en el otro. Esta es la característica más importante del amor. De ella derivan todas las demás. De ahí que el peligro más grande  para el amor, es que esté mal enfocado. Cuando el amor se enfoca en sí mismo y no en la persona amada, se convierte en egoísmo, que es el contrapuesto del amor, su enemigo nefasto. El verdadero amor sólo adquiere sentido cuando se ejerce en el otro, y no en uno mismo.

Es bondad, y por ello siempre busca la verdad y tiende al bien. En la persona amada vemos la representación más fiel de la verdad, claro, si es que hemos emprendido la búsqueda de la misma, pues solo se ama lo que se conoce. Así, sabemos que junto a ella nos acercaremos cada vez más al bien último. Es muy sencillo, quien te ama de verdad te llevará a realizar acciones correctas y buenas. El que ama busca el bien de la persona amada.

Es heroico. Quien ama de verdad lo demuestra con actos mucho más allá de lo ordinario. Por la persona amada, somos capaces de realizar todo aquello que usualmente no nos atrevemos a hacer. Lo imposible de repente nos resulta posible y nos creemos capaces de combatir al mundo entero y todos sus males con tal de triunfar por nuestra causa.

Duele.  Quien ama con todo su corazón renuncia a sí mismo y se sacrifica en pos del ser amado y esto no siempre es placentero, pero es lo correcto. Renunciar a ti mismo siempre duele al principio pero resulta en una satisfacción superior al final.

A amar, se aprende amando. Se demuestra. La única manera de manifestar el amor a una persona es por medio de acciones concretas. De nada te sirve saber toda la teoría si no eres capaz de aplicarla. En pocas palabras, si amas a alguien ¡Demuéstraselo!

Estas características, que no son todas, pero que nos ayudan a identificar el verdadero amor y diferenciarlo de todos los conceptos falsos, las parodias y hasta los inventos, tienen un origen trascendente; es decir, más allá de lo puramente humano, lo que garantiza al verdadero amor su duración, pues lo hace eterno; su fidelidad, pues lo hace único;  su disposición al sacrificio, pues lo hace santo; ese origen nos lo recuerda el Evangelio de este domingo que a la letra nos dice: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 14).

Así pues, la próxima vez que escuchemos hablar del amor, en cualquier medio,  tratemos de identificar las características antes mencionadas para saber si se trata de amor verdadero o superficial, así mismo, de equipararlo al amor divino, para saber cuán trascendente es y qué tan capaz de hacernos vivir plenamente nuestra dignidad y de elevarnos a una vida plena de verdadera felicidad y no de un goce efímero y que trae consigo ulteriores amarguras. En esta tesitura, bien podemos decir con San Agustín: ¡Ama y haz lo que quieras!

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo.com.mx

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