Alberto Montt: un jurásico
El ilustrador presenta 'Laura y Dino', libro en que una niña y un dinosaurio conversan sobre la trivialidad del mundo con dejos de sabiduría y humor negro
GUADALAJARA, JALISCO (14/MAY/2017) Alberto Montt no es Alberto Montt cuando se trata de su libro “Laura y Dino”. Alberto Montt, ilustrador, diseñador, chileno y creador de “Dosis diarias”, se convierte en un dinosaurio, a veces ilustrado, otras tantas rijoso y sentimental, que charla y reflexiona con su hija, Laura, también trasladada al papel.
Pero en tiempos de redes sociales, es también un ejemplar en el que la ternura tiene una veta inagotable y donde las viñetas encuentran un campo fértil de retuits o publicaciones compartidas. El libro, editado bajo el sello Reservoir Dogs, también pudiera ser un tratado de la paternidad atemporal si Alberto Montt no se asumiera como un padre de su tiempo, y que con humor negro retrata su día a día con Laura, una pequeña que le descubre el mundo al jurásico papá. En entrevista, Alberto, que además se autorretrata para esta edición, desentraña el oficio de ser padre convertido en un dinosaurio sabio e irreverente.
-¿Cuál fue la primera ilustración que hiciste de Laura y cuántos años tenía ella, tu hija, en ese momento?
-Fue apenas nació, fue un dibujo que no era de ella sino mío con un bebé en el que anunciaba en mi blog que me iba a tomar un tiempo porque quería dedicarme cien por ciento a ella.
-¿Cuál es el proceso de creación que atraviesa una ilustración desde que surge una frase o idea o una acción de Laura hasta que la terminas?
-El proceso es bastante sencillo, ella dice algo que a mí me parece interesante, muchas veces le contesto algo o no le contesto nada pero pienso algo y luego es simplemente dibujarlo, no hay mayor proceso al respecto, trato más bien de que sea algo muy natural.
-¿Cómo surgió la idea de convertirte en un dinosaurio?
-Laura tenía un dinosaurio de juguete que era el que llevaba para todas partes y era con el que dormía, entonces mi primer plan fue dibujar a Laura en relación a este dinosaurio, pero al cabo de un par de viñetas el dinosaurio tenía que responder y el que respondía, obviamente, no era el dinosaurio sino yo, entonces decidí hacerlo más patente, más explícito, me convertí yo en el dinosaurio que visto desde el punto de vista del psicoanálisis tenga que ver con que es mi parte más jurásica.
-¿Qué tanto éste es más bien un libro de Laura ilustrado por Alberto Montt?
-Es un libro de ambos, porque no existiría sin las ocurrencias de ella pero tampoco existiría sin las reflexiones que hago al respecto, o viceversa. Entonces siento que es una coautoría sobre la cual ella no recibe ningún centavo.
-¿Laura se reconoce en las viñetas?
-Se reconoce y es como cuando ve fotos antiguas de ella, sabe que vivió ese momento pero probablemente su memoria no le permite recordarlo puntualmente. Ahora, lo que sí pasa es que se siente muy feliz con el rollo de verse retratada en ilustraciones, más de una vez la he encontrado enseñando el libro a sus amigas o comentándolo con alguien, entonces, claramente es un espacio a la exploración de su ego.
-¿Ves fecha de caducidad a este tipo de historias?
-No se tiene caducidad, por lo menos yo tengo muchas historias de Laura guardadas para seguir trabajando, hay que ver si después Laura se convierte en un personaje de ficción, que es una de las posibilidades y no me parece nada malo, por lo menos el primer y el segundo libro van a ser absolutamente reales.
-¿Qué tanto has cambiado como padre después de plasmar las historia de “Laura y Dino”?
-No sé si he cambiado como padre, lo que sí es que me he puesto más atento a lo que pasa en lo cotidiano; probablemente el ejercicio de dibujarla y de dibujarnos ha hecho que mi día a día sea más consciente y más presente en mi relación con ella.
-Son historias personales que se convierten en universales, ¿Qué te dicen tus amigos o fans, que también son papás, sobre identificarse con “Laura y Dino”?
-Es extraño lo que pasa con la identificación con las viñetas, porque es algo que yo no busqué y que sin embargo se dio y sucede que a veces uno cree que es muy original o que su hijo es muy especial y te das cuenta que todos somos parte de un conglomerado que funcionamos con los mismos esquemas y las mismas reacciones. Las reacciones alcanzan un eco y una dimensión que yo no esperaba y eso me pone muy feliz, siento que hay una comunión con el resto del mundo a través de las historias padre-hijo, padre-hija, todos tenemos algo latente y se gatilla con las imágenes.
-Laura vive en un mundo que Dino desconoce, ¿qué tanto aprendes de Laura en una sociedad cada vez más convulsa y cambiante?
-Me pasa que cuando veo el mundo a través de los ojos de Laura, me refresca la mirada, sin duda, pero no puedo despegarme de mi lado cínico, entonces es una renovada mirada cínica sobre el mundo.
-¿Te ha desmentido Laura en alguna de las historias?
-Hay un par de historias que ella dice que son inventos, pero es más por vergüenza que porque ella crea que me los inventé.
-¿Qué tan complicado es trasladar el discurso de una pequeña independiente a la ilustración sin pecar de papá protector?
-El traspasar el discurso de una pequeña a las viñetas se me ha hecho bastante fácil porque son casi literales, entonces mucho de la transgresión o de la libertad y de la ruptura de estereotipos, no sólo parten desde el discurso de Laura o de mi mirada sino también desde la lectura de quien las recibe las viñetas, entonces hay un juego de ir llenando espacios en blanco, no peco de papá protector porque simplemente traduzco.
-Finalmente, ¿por qué no aparece una mamá dinosauria en las historias?
-La dinosauria no aparece porque este es un espacio de Laura y mío, y hay muchos más personajes en la vida de Laura que son tanto más importantes que yo pero como es un ejercicio de ego absoluto mío, el resto queda fuera.