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A los padres, con cariño

Los estudiosos de la conducta humana han afirmado que el padre es responsable de modelar muchas cosas en los hijos

      Siempre recordaré a mi padre con mucho cariño. Él murió hace casi 19 años, pero su influencia sigue presente en mi vida, ya que fue el factor más importante en mi formación como persona. Puedo decir con toda seguridad, que mi padre modeló mucho de lo que ahora soy como padre de familia. Los estudiosos de la conducta humana han afirmado que el padre es responsable de modelar muchas cosas en los hijos, tales como la identidad sexual, sus roles dentro de su futura familia, sus valores ante la vida, etc.

      Esta formación se lleva a cabo tanto en la enseñanza formal, como en la informal; es decir, que los padres instruyen a sus hijos a través de lo que dicen, pero también a través de lo que viven delante de ellos. En realidad la mayor parte de la información (y formación) que los padres damos a los hijos, es a través de nuestro vivir diario delante de ellos. En otras palabras, los niños aprenden lo que ven, mucho más que lo que escuchan.

      Siempre que tengo el privilegio de dirigir la palabra a un grupo de varones, me gusta hacer una encuesta, y he descubierto que el resultado es el mismo dondequiera que la hago; la encuesta consiste en una sola pregunta, que es la siguiente: ¿quién te enseñó por primera vez la información sobre el sexo, y tus cambios corporales durante la adolescencia? En el 95% de los casos (incluso más) la información ha venido de otra fuente, excepto el padre; comunmente ha llegado a través de los amigos, hermanos mayores, revistas, películas, etc. En muy raras ocasiones ha sido el padre quien ha tenido una plática abierta y cercana con su hijo, para enseñarle un tema tan importante (y tan interesante) en su desarrollo.

      Esto me ha llevado a la conclusión de que los aspectos importantes de nuestra vida, por ejemplo nuestra actitud ante el sexo, nos ha llegado de la fuente incorrecta, o de la manera incorrecta. Aún en el caso de aquellos padres que han decidido tomar en sus manos la educación de sus hijos (que incluye la educación sexual), lo que generalmente hacen es transmitir las ideas que a ellos les transmitieron, o de plano asumen que lo mejor es hacer que sus hijos “prueben” lo que necesitan saber, para que después escojan entre el bien y el mal. ¿Cuál es el resultado de esto? Que las familias están siendo dirigidas por hombres que han tenido una formación deficiente, y que aún con sus mejores deseos, tienen carencias que provienen desde su formación temprana.

      ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Es posible re-educar a los padres de nuestra sociedad, o es demasiado tarde? La buena noticia es que el evangelio de Jesucristo trae cambios en los hombres, no sólo en lo que podríamos llamar su área espiritual, sino en la totalidad de su vida. Un hombre que decide obedecer los preceptos que Jesús ordena respecto a cada parte de su vida, verá cómo la luz y el orden de Dios toman control para bien y producen resultados deseados y permanentes.

      Los mandamientos de Jesús no sólo fueron dados para relacionarlo correctamente con Dios, sino para ayudarle a vivir sabiamente con los hombres, especialmente con su familia. No tengo mayor deseo en este Día del Padre, que cada varón que dirige una familia pueda permitirle a Jesucristo conducir su propia vida, y, a través de él, a su propia familia.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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