Prevención de desastres

El temporal de lluvias en la Zona Metropolitana de Guadalajara, que está en sus inicios, ha traído ya una serie de afectaciones que van desde encharcamientos leves hasta inundaciones graves, colonias periféricas aisladas, arterias viales inutilizables, daños en viviendas y, por desgracia, la pérdida de vidas humanas (seis se han contabilizado hasta ayer); problemas que se presentan cada año durante la época de lluvias, y ante los cuales muy poco se ha hecho para remediarlos, mientras las consecuencias las siguen padeciendo los habitantes de esta ciudad y, como siempre sucede, los grupos más vulnerables son los más dañados.

Los fenómenos naturales se presentan casi siempre de improviso, cuando menos se les espera. Lo mismo sucede con la ocurrencia de sismos, como con las tormentas, desde luego éstas con mayor frecuencia, y toman por sorpresa a los ciudadanos. Hasta ahora no existe en Guadalajara un sistema de prevención suficiente, capaz de pronosticar con certeza la proximidad de eventos que puedan traer consigo consecuencias graves para la sociedad. Tal es el caso de las precipitaciones pluviales, que en nuestra ciudad —como lo hemos visto en el pasado y ahora mismo lo podemos constatar— son de gran intensidad y de larga duración.

A causa de las fuertes lluvias, cada año se padecen en la Zona Metropolitana efectos nocivos, y cada vez son más los puntos de riesgo, dado el constante crecimiento de la mancha urbana y la proliferación de asentamientos en lugares vulnerables, como son las barrancas, las faldas de los cerros y cauces de arroyos que no por ser rellenados pierden su peligrosidad, toda vez que el agua siempre busca los caminos por donde ha transitado. A ello habrá que agregar lo obsoleto de la red de colectores en la ciudad, que ya no resulta suficiente para captar las descargas del drenaje y el agua que se acumula durante las tormentas.

Es cierto que Guadalajara requiere ya de una renovación total de su red de colectores, que se debe pensar y planear a la mayor brevedad la construcción de un colector profundo, que se tienen que realizar obras emergentes en los puntos identificados como de alto riesgo... Todo ello es cierto, sin embargo pasará todavía mucho tiempo para que obras de tal magnitud e importancia puedan realizarse.

Sin embargo, se ha dado ya un importante paso en materia de prevención de desastres naturales, con el arranque de un proyecto para la detección —mediante la instalación de radares— oportuna de sismos y tormentas, en el que participan de manera conjunta el Gobierno del Estado y la Universidad de Guadalajara, lo que permitirá a Jalisco ser puntero en el país en el estudio de fenómenos naturales y prevención de desastres.

Más allá del orgullo de que nuestro Estado se convierta en el líder nacional en la materia, al hacerse realidad este proyecto se habrá dado un gran paso en beneficio de la sociedad, cuya seguridad e integridad debe ser asunto prioritario para las autoridades.

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