Me gustaría aprovechar este espacio para compartir con Ustedes algunas reflexiones sobre la visita a México del presidente Barack Obama. Tuve la oportunidad de seguir muy de cerca la presencia del mandatario estadounidense en nuestro país, desde la ceremonia de bienvenida en la explanada de Los Pinos, habiendo asistido a la cena oficial en el Museo de Antropología, además de “bloggear” durante todo el día, dando pormenores de la visita. En lo referente a los trabajos realizados durante la visita podemos decir que los temas que abordaron públicamente los presidentes, en general eran los esperados: la lucha en contra del crimen organizado, el tema migratorio, el tráfico de armas, preocupación por el medio ambiente, desarrollo sustentable y recuperación económica.
Durante esta visita del presidente Obama hubo una serie de interesantes signos que nos dan idea de un cambio cualitativo en la relación entre Estados Unidos y México. Esto sólo fue el inicio de algo, pero podemos esperar que se dará pie a un nuevo nivel de entendimiento entre ambos países, una relación más madura, a mi parecer.
Me pareció interesante que el Presidente Calderón reconoció los pasos tomados por Estados Unidos para abolir las restricciones de viaje a Cuba y el envío de remesas a la isla. El presidente Obama fue mucho más enfático en su reocupación por el desempleo y la crisis económica, que obviamente son los temas que probablemente le quitan el sueño.
Podemos decir que la visita del presidente Obama deja un balance positivo. El mejor signo de un compromiso para con México fue el ofrecimiento de impulsar una reforma migratoria que dé seguridad a los millones de paisanos que viven en
Estados Unidos. Es un compromiso que realmente se puede considerar importante, dada la problemática económica que viven en aquel país. Otra buena señal fue el compromiso de velar por el cumplimiento en la normatividad de control
de armas de asalto y mejores controles en el flujo de recursos financieros de actividades ilícitas.
Este apoyo puede hacer la gran diferencia en la lucha contra el crimen organizado en este país. El comentario que más me gustó de Obama fue cuando les recordó a los funcionarios de Estados Unidos y México, “que la presencia de los
niños es un recordatorio del por qué de los esfuerzos en ambos países”.
Lo que también les puedo comentar es que no cabe la menor duda que el presidente Obama tiene un gran carisma, supo conectar con la gente y tender puentes, tanto con el ciudadano común de la Ciudad de México, como con la clase política de este país; durante la cena que le ofreció el Presidente Calderón, en el Museo de Antropología, se notó el gran poder
de convocatoria que tiene el presidente Obama. Esto permitió que compartieran el pan y la sal personajes que difícilmente pudiéramos visualizarlos juntos, esto es la magia de la política; veremos qué frutos puede cosechar el presidente Obama de
lo que vino a sembrar.
Durante esta visita del presidente Obama hubo una serie de interesantes signos que nos dan idea de un cambio cualitativo en la relación entre Estados Unidos y México. Esto sólo fue el inicio de algo, pero podemos esperar que se dará pie a un nuevo nivel de entendimiento entre ambos países, una relación más madura, a mi parecer.
Me pareció interesante que el Presidente Calderón reconoció los pasos tomados por Estados Unidos para abolir las restricciones de viaje a Cuba y el envío de remesas a la isla. El presidente Obama fue mucho más enfático en su reocupación por el desempleo y la crisis económica, que obviamente son los temas que probablemente le quitan el sueño.
Podemos decir que la visita del presidente Obama deja un balance positivo. El mejor signo de un compromiso para con México fue el ofrecimiento de impulsar una reforma migratoria que dé seguridad a los millones de paisanos que viven en
Estados Unidos. Es un compromiso que realmente se puede considerar importante, dada la problemática económica que viven en aquel país. Otra buena señal fue el compromiso de velar por el cumplimiento en la normatividad de control
de armas de asalto y mejores controles en el flujo de recursos financieros de actividades ilícitas.
Este apoyo puede hacer la gran diferencia en la lucha contra el crimen organizado en este país. El comentario que más me gustó de Obama fue cuando les recordó a los funcionarios de Estados Unidos y México, “que la presencia de los
niños es un recordatorio del por qué de los esfuerzos en ambos países”.
Lo que también les puedo comentar es que no cabe la menor duda que el presidente Obama tiene un gran carisma, supo conectar con la gente y tender puentes, tanto con el ciudadano común de la Ciudad de México, como con la clase política de este país; durante la cena que le ofreció el Presidente Calderón, en el Museo de Antropología, se notó el gran poder
de convocatoria que tiene el presidente Obama. Esto permitió que compartieran el pan y la sal personajes que difícilmente pudiéramos visualizarlos juntos, esto es la magia de la política; veremos qué frutos puede cosechar el presidente Obama de
lo que vino a sembrar.