México
Extraditan a acusado de matar a un agente de EU
El sospechoso podría enfrentar hasta la cadena perpetua si lo hallan culpable por el tiroteo de febrero pasado
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (22/DIC/2011).- Un supuesto integrante de “Los Zetas”, sospechoso de participar en el tiroteo en el que murió un agente de inmigración de Estados Unidos, en febrero pasado, fue extraditado a ese país, donde podría enfrentar hasta una condena de cadena perpetua, informó el Departamento de Justicia estadounidense.
Es Julián Zapata Espinoza, “El Piolín”, quien ya tuvo su primera presentación ante una corte federal en Washington, tras la cual quedó detenido sin fianza; comparecerá de nuevo el 25 de enero.
Zapata fue acusado de participar en el tiroteo del 15 de febrero en México que provocó la muerte del agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) Jaime Zapata y heridas a su compañero Víctor Ávila. Los agentes conducían un vehículo blindado en una carretera, desde San Luis Potosí hacia Ciudad de México, cuando fueron emboscados a plena luz del día.
Poco después, “El Piolín” fue capturado en México junto con otros cinco supuestos “zetas”.
Ayer, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo que un gran jurado federal en Washingon devolvió en abril una acusación de cuatro delitos en su contra, que incluían cargos de asesinato, intento de asesinato y violaciones con armas de fuego.
El acusado llegó a Estados Unidos el martes por la noche, dijo una portavoz del Departamento de Justicia. Aunque durante su detención confesó al Ejército Mexicano que sí participó en aquel tiroteo, pues él y sus cómplices confundieron a los agentes con sicarios enemigos, esta semana se declaró no culpable de los cargos en su contra.
El director del ICE, John Morton, aseguró ayer que “la extradición y acusaciones contra Zapata Espinoza son un importante paso para llevar a la justicia a los atacantes de Jaime Zapata y Víctor Ávila”.
Por su lado, el fiscal general adjunto Lanny Breuer dijo que la acusación y la extradición “reflejan los vigorosos y decididos esfuerzos de buscar justicia: “Continuaremos trabajando de cerca con nuestros pares del orden público en México para que los criminales violentos rindan cuentas”.
TELÓN DE FONDO
A la sombra de “Rápido y Furioso”
El crimen de Jaime Zapata contribuyó a revelar a la opinión pública la existencia de “Rápido y Furioso”, la operación secreta del Gobierno estadounidense para enviar armas de alto poder a México, con la intención de rastrear luego a capos de la droga entre sus usuarios. Cuando Zapata y Víctor Ávila fueron atacados en febrero, las autoridades estadounidenses rastrearon las armas que se usaron en su contra y descubrieron que, efectivamente, al menos una de ellas provenía de Estados Unidos.
Tras esta revelación, las autoridades mexicanas pidieron explicaciones y las dimensiones de “Rápido y Furioso” quedaron a la vista: fue una operación que atrajo dos mil 500 armas a México, que propiciaron las muertes de al menos 200 personas en ambos lados de la frontera.
Es Julián Zapata Espinoza, “El Piolín”, quien ya tuvo su primera presentación ante una corte federal en Washington, tras la cual quedó detenido sin fianza; comparecerá de nuevo el 25 de enero.
Zapata fue acusado de participar en el tiroteo del 15 de febrero en México que provocó la muerte del agente de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) Jaime Zapata y heridas a su compañero Víctor Ávila. Los agentes conducían un vehículo blindado en una carretera, desde San Luis Potosí hacia Ciudad de México, cuando fueron emboscados a plena luz del día.
Poco después, “El Piolín” fue capturado en México junto con otros cinco supuestos “zetas”.
Ayer, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo que un gran jurado federal en Washingon devolvió en abril una acusación de cuatro delitos en su contra, que incluían cargos de asesinato, intento de asesinato y violaciones con armas de fuego.
El acusado llegó a Estados Unidos el martes por la noche, dijo una portavoz del Departamento de Justicia. Aunque durante su detención confesó al Ejército Mexicano que sí participó en aquel tiroteo, pues él y sus cómplices confundieron a los agentes con sicarios enemigos, esta semana se declaró no culpable de los cargos en su contra.
El director del ICE, John Morton, aseguró ayer que “la extradición y acusaciones contra Zapata Espinoza son un importante paso para llevar a la justicia a los atacantes de Jaime Zapata y Víctor Ávila”.
Por su lado, el fiscal general adjunto Lanny Breuer dijo que la acusación y la extradición “reflejan los vigorosos y decididos esfuerzos de buscar justicia: “Continuaremos trabajando de cerca con nuestros pares del orden público en México para que los criminales violentos rindan cuentas”.
TELÓN DE FONDO
A la sombra de “Rápido y Furioso”
El crimen de Jaime Zapata contribuyó a revelar a la opinión pública la existencia de “Rápido y Furioso”, la operación secreta del Gobierno estadounidense para enviar armas de alto poder a México, con la intención de rastrear luego a capos de la droga entre sus usuarios. Cuando Zapata y Víctor Ávila fueron atacados en febrero, las autoridades estadounidenses rastrearon las armas que se usaron en su contra y descubrieron que, efectivamente, al menos una de ellas provenía de Estados Unidos.
Tras esta revelación, las autoridades mexicanas pidieron explicaciones y las dimensiones de “Rápido y Furioso” quedaron a la vista: fue una operación que atrajo dos mil 500 armas a México, que propiciaron las muertes de al menos 200 personas en ambos lados de la frontera.