México

TREN PARLAMENTARIO

A partir de este 5 de mayo, la guerra por el petróleo mexicano comenzó a mostrar el rostro descarnado del debate

5 de Mayo y los precios

Vicente Bello

 
A partir de este 5 de mayo, la guerra por el petróleo mexicano comenzó a mostrar el rostro descarnado del debate, donde la ambición, la mentira y la reaparición de demonios que nunca se habían ido comenzaron a provocar temblores en más de un partido político en México.

Varios factores en torno de la pugna por la industria petrolera nacional comenzaron a jugar con jiribilla:

a) El precio internacional del petróleo rozó el techo de los 120 dólares el barril. Histórico. Camino iría a cumplirse el vaticinio de los 300 dólares el barril, para el año 2015, cuando las petroleras extranjeras estarían extrayendo crudo mexicano en aguas profundas, si logra pasar la reforma energética que promueven Felipe Calderón y sus aliados priistas Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones.

El crudo mexicano, con todas sus impurezas con que se le extrae, ya llegó ayer a los 99.60 dólares el barril, cuatro más respecto del viernes anterior. Con este precio, suelen decir los expertos, la medida equivalente de gasolina estaría llegando a los 500 dólares. Y es un dinero que deja de ganar el país, porque los presidentes Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox simple y sencillamente acataron instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para no construir refinerías. La apertura de Petróleos Mexicanos (Pemex), tendría que iniciar mediante su debilitación paulatina, sistematizada, y así ha sucedido.

b) Los desastres naturales arrecian, son cada vez más mortíferos y amenazadores para la estabilidad mundial (un ciclón en Asia ha matado cuando menos a 10 mil personas en la antigua Birmania), y los centros de explotación de petróleo y de otro tipo de energías enfrentarán peligros desconocidos.

c) El país que más consume energía fósil en el mundo, Estados Unidos, tiene problemas crecientes para surtirse de ella. Y busca, como un lobo depredador, comida para sus industrias, energía para sus excesos consumistas y para el sostenimiento de esa maquinaria bélica que a su vez lo sostiene en la punta de la pirámide de un sistema financiero y económico que sólo a ellos y a una minoría de sociedades beneficia, en detrimento del resto del mundo.

d). El Gobierno de Felipe Calderón es un Gobierno débil de origen. Al no querer contar los votos aquella vez, se colocó en el filo de la sospecha, y de la debilidad y la ilegitimidad toda. Optó por ello apostando al autoritarismo y a la salida del Ejército a las calles. En esto está. Su debilidad dentro lo obligó, sin duda, a asirse del clavo ardiente que siempre ha ofrecido el Gobierno de Estados Unidos a este tipo de gobiernuchos plagados de cínicos que de vez en vez salen en América, y en México.

Estados Unidos utiliza este tipo de regímenes para sus fines e intereses. Los convierte en auténticos traidores al pueblo que dicen representar. El caso lamentable para México es Felipe Calderón. Equiparable sólo a otros momentos tristes para la República, como el día en que firmó Antonio López de Santa Ana la separación de Texas y de la parte Centro y Oeste de lo que ahora es el territorio de los Estados Unidos. Lamentable y triste como el día en que un grupo de mexicanos fueron por Maximiliano y por el ejército de Napoleón III para hacerse de un Gobierno “decente” (ah cómo pronuncia ahora esta palabra, sin pudor y con un gran cinismo Germán Martínez Cázares, casualmente) y desaparecer a indios por Benito Juárez.

A Calderón se le relaciona también con momentos infaustos como la ascensión de Carlos Salinas de Gortari, que coronó su régimen con la firma de un tratado comercial con Estados Unidos y Canadá que ahora tiene a México a punto de entrar a una crisis alimentaria de marca mayor, que ni el Gobierno estadounidense podrá rescatar porque ellos también van a comenzar a conocer el hambre ya estos años.

Bush instrumentó cambios fatales: cultivos como el maíz tendrían que abocarse a la elaboración de combustibles. A lo mismo volvemos: energía pues. Y este país, México, marcado por el desastre de quien mal gobierna, ha instrumentado a su vez cambios legislativos para que los biocombustibles sean también en el país, a pesar incluso de que el maíz en México no sólo es un asunto de seguridad nacional, sino de sobrevivencia de millones de personas.

e). Y lo que nos faltaba, llegó. Ha reaparecido Carlos Salinas de Gortari. Algo tiene Salinas en su esencia, porque siempre que reaparece lo hace acompañado de un temblor de tierra.

Y apareció con la desvergüenza a flor de piel, que ayer desnudó el obispo Raúl Vera: habla como si él no hubiera sido el causante de muchas cosas que critica, decía el sacerdote.

Y llegó golpeando el enemigo número uno del régimen de Calderón, Andrés Manuel López Obrador. Salinas odia y lo demuestra cada que habla. Como las salamandras, que envenenan arroyos y caminos a su paso, así ha llegado justo cuando el partido de los 600 muertos (el PRD) en su sexenio ahora se desgarra.

f) El destripadero en el PRD –ese partido que ha aspirado a convertirse en valladar de la defensa del petróleo-- ocurre en momentos de gran peligro para el país. Lo mejor que le pudiera ocurrir es su refundación, pasando antes por la anulación de su última elección. Está acaballado por el régimen de Calderón, a través de un grupo de destructores encabezados por Jesús Ortega. Pero también se mantiene esclerótico, tieso, por incapacidades para la negociación, en los territorios de Andrés Manuel López Obrador.

g). En Puebla, Felipe Calderón dijo este 5 de mayo que los enemigos de México son la miseria y la inseguridad. En realidad, mostró el retrato descarnado de lo que ofrece: cuando habló de miseria, Calderón avisa que utilizará recursos públicos para fortalecer a su partido, electoralmente, el próximo año. Al viejo estilo salinista del Plan Solidaridad.

Y cuando habló de inseguridad, lo que advierte es que seguirá el Ejército rigiendo la vida pública del país y que será éste el factor de gobernabilidad, y no la negociación entre los componentes de la sociedad. Ciertamente allí están los narcos, pero él, Calderón, tampoco ha hecho en realidad nada para atacarlos donde de veras les duele: en el sistema financiero. El Gobierno utiliza en realidad al crimen organizado para sacar al Ejército, cuya función es de doble propósito: la vigilancia y la disuasión a la sociedad. Una sociedad que cada día amanece más caliente por tanta desvergüenza en el mentir, tanta impudencia, tanta obscenidad descarada de un Gobierno a todas luces retador y dispuesto a todo. Prueba de ello son esa argumentación fallida que ofrecen en el debate por el petróleo.

 

Temas

Sigue navegando