México
Solalinde pide perdón a cártel del narcotráfico
Protestan alrededor de 600 migrantes centroamericanos para exigir el cese de secuestros y hostigamiento en su contra
COATZACOALCOS, VERACRUZ (30/JUL/2011).- Con una marcha integrada por más de 600 migrantes centroamericanos que exigen el cese de secuestros y hostigamiento en su contra, el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, quien calificó a este lugar como “la catedral del secuestro de indocumentados”, pidió perdón al cártel de “Los Zetas” porque son damnificados de la sociedad y las primeras víctimas de un Gobierno corrupto, capitalista, neoliberal, enfermizo y fallido y les invitó a integrarse a la caravana. A este cártel se le acusa de varias agresiones en contra de indocumentados, incluyendo las fosas de San Fernando, Tamaulipas.
En diciembre de 2010, Solalinde aceptó la protección de la Procuraduría General de la República (PGR) por las amenazas de muerte recibidas por parte de grupos delictivos.
Tras su arribo a Coatzacoalcos, el sacerdote que encabeza la caravana “Paso hacia la Paz”, proveniente del Pacífico con un contingente de más de 300 inmigrantes que se sumaron a otros 350 procedentes del Golfo, dijo que el objetivo de la movilización es que los diputados federales hagan una auténtica reforma a la ley migratoria recién aprobada.
Portando pancartas con las fotos de sus familiares desaparecidos y con la exigencia de justicia, centroamericanos de Honduras, El Salvador y Guatemala marcharon por las calles pidiendo un alto a los secuestros, frontera abierta a los Estados Unidos y ni una masacre más de indocumentados, así como evitar el racismo a los hermanos centroamericanos.
En diciembre de 2010, Solalinde aceptó la protección de la Procuraduría General de la República (PGR) por las amenazas de muerte recibidas por parte de grupos delictivos.
Tras su arribo a Coatzacoalcos, el sacerdote que encabeza la caravana “Paso hacia la Paz”, proveniente del Pacífico con un contingente de más de 300 inmigrantes que se sumaron a otros 350 procedentes del Golfo, dijo que el objetivo de la movilización es que los diputados federales hagan una auténtica reforma a la ley migratoria recién aprobada.
Portando pancartas con las fotos de sus familiares desaparecidos y con la exigencia de justicia, centroamericanos de Honduras, El Salvador y Guatemala marcharon por las calles pidiendo un alto a los secuestros, frontera abierta a los Estados Unidos y ni una masacre más de indocumentados, así como evitar el racismo a los hermanos centroamericanos.