México
Rinden honores a militares “ejecutados”
Violencia del crimen no nos intimida, dice Calderón
CIUDAD DE MÉXICO.- En respuesta al asesinato de ocho militares ocurrido en Chilpancingo, Guerrero, el Presidente de la República, Felipe Calderón, advirtió que la violencia del crimen organizado no intimida a las Fuerzas Armadas.
“Responderemos con la acción firme del Estado”, dijo, “estamos decididos a llevar esa lucha en todas sus consecuencias... No daremos un paso atrás en esta lucha, ni habrá tregua ni cuartel para los evidentes enemigos de la patria”.
El primer Mandatario encabezó este lunes la ceremonia del 193 aniversario de la muerte de José María Morelos y Pavón, donde catalogó como “héroes”, a los ocho militares asesinados; pidió guardar un minuto de silencio y dijo que su muerte “no será en vano”.
Este tipo de hechos son la respuesta del narcotráfico a la contundencia de los golpes que el Ejército Mexicano ha dado a las organizaciones criminales y que han provocado una merma en su estructura tanto funcional como económica, enfatizó.
Las Fuerzas Armadas están “más que determinadas”, a cumplir con su deber y por tanto su Gobierno seguirá con el esfuerzo operacional para garantizar la seguridad de los mexicanos, sentenció.
Ocho militares y un ex director de la Policía Preventiva estatal fueron levantados y decapitados en Chilpancingo, Guerrero. Los cuerpos cercenados fueron encontrados en dos parajes distintos. Seis de ellos fueron arrojados cerca del crucero Chichihualco de la autopista Cuernavaca-Acapulco; los otros tres fueron hallados en el kilómetro 95 de la carretera federal México-Acapulco, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del Estado.
Calderón advirtió que el Ejército ha sido “el pilar” de esta campaña y su Gobierno seguirá con el esfuerzo operacional para garantizar la seguridad de los mexicanos.
“Estamos decididos a llevar esa lucha en todas sus consecuencias; a la violencia del crimen responderemos con la acción firme del Estado, porque México es más fuerte que cualquier banda de delincuentes”.
El titular del Ejecutivo hizo un llamado a los mexicanos a participar en esa batalla, denunciando a quienes delinquen; “el enemigo no debe tener cobijo ni ningún tipo de protección de la sociedad y quien los apoye y solape también está traicionando a México”.
Declaran la guerra
El Ejército peina por tierra y aire zonas urbanas y rurales de Chilpancingo y otros cinco municipios en busca de los asesinos de ocho militares.
Ayer, el comandante de la 9a. Región Militar, con sede en Acapulco, Enrique Alonso Garrido Abreu, le declaró la guerra al crimen organizado en un homenaje a los soldados caídos, al tiempo que surgieron denuncias por violación a los derechos humanos.
Los delincuentes cometieron “un grave error” al asesinar militares, dijo Garrido Abreu, quien declaró “abierta la guerra” contra el crimen organizado durante el homenaje efectuado en la 35a. Zona Militar.
Ante los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y de la Defensa, Guillermo Galván Galván, Garrido calificó de “grave error de los delincuentes ese atrevimiento”, porque “constituye una ofensa a las instituciones y, especialmente, a quienes vestimos el uniforme castrense”.
El jefe militar dijo que “no habrá la más mínima consideración ni concesión, mucho menos descanso, hasta no ver en el lugar que corresponde a esos delincuentes”.
“Responderemos con la acción firme del Estado”, dijo, “estamos decididos a llevar esa lucha en todas sus consecuencias... No daremos un paso atrás en esta lucha, ni habrá tregua ni cuartel para los evidentes enemigos de la patria”.
El primer Mandatario encabezó este lunes la ceremonia del 193 aniversario de la muerte de José María Morelos y Pavón, donde catalogó como “héroes”, a los ocho militares asesinados; pidió guardar un minuto de silencio y dijo que su muerte “no será en vano”.
Este tipo de hechos son la respuesta del narcotráfico a la contundencia de los golpes que el Ejército Mexicano ha dado a las organizaciones criminales y que han provocado una merma en su estructura tanto funcional como económica, enfatizó.
Las Fuerzas Armadas están “más que determinadas”, a cumplir con su deber y por tanto su Gobierno seguirá con el esfuerzo operacional para garantizar la seguridad de los mexicanos, sentenció.
Ocho militares y un ex director de la Policía Preventiva estatal fueron levantados y decapitados en Chilpancingo, Guerrero. Los cuerpos cercenados fueron encontrados en dos parajes distintos. Seis de ellos fueron arrojados cerca del crucero Chichihualco de la autopista Cuernavaca-Acapulco; los otros tres fueron hallados en el kilómetro 95 de la carretera federal México-Acapulco, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del Estado.
Calderón advirtió que el Ejército ha sido “el pilar” de esta campaña y su Gobierno seguirá con el esfuerzo operacional para garantizar la seguridad de los mexicanos.
“Estamos decididos a llevar esa lucha en todas sus consecuencias; a la violencia del crimen responderemos con la acción firme del Estado, porque México es más fuerte que cualquier banda de delincuentes”.
El titular del Ejecutivo hizo un llamado a los mexicanos a participar en esa batalla, denunciando a quienes delinquen; “el enemigo no debe tener cobijo ni ningún tipo de protección de la sociedad y quien los apoye y solape también está traicionando a México”.
Declaran la guerra
El Ejército peina por tierra y aire zonas urbanas y rurales de Chilpancingo y otros cinco municipios en busca de los asesinos de ocho militares.
Ayer, el comandante de la 9a. Región Militar, con sede en Acapulco, Enrique Alonso Garrido Abreu, le declaró la guerra al crimen organizado en un homenaje a los soldados caídos, al tiempo que surgieron denuncias por violación a los derechos humanos.
Los delincuentes cometieron “un grave error” al asesinar militares, dijo Garrido Abreu, quien declaró “abierta la guerra” contra el crimen organizado durante el homenaje efectuado en la 35a. Zona Militar.
Ante los secretarios de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y de la Defensa, Guillermo Galván Galván, Garrido calificó de “grave error de los delincuentes ese atrevimiento”, porque “constituye una ofensa a las instituciones y, especialmente, a quienes vestimos el uniforme castrense”.
El jefe militar dijo que “no habrá la más mínima consideración ni concesión, mucho menos descanso, hasta no ver en el lugar que corresponde a esos delincuentes”.