México
Proponen estrategias para combatir delincuencia organizada
La posesión y tráfico de armas entre los grupos criminales es uno de los principales problemas en México
MÉXICO (08/OCT/2010).- El combate a la creciente violencia que se vive en México no tendrá efecto alguno mientras la posesión ilegal de armas por parte del crimen organizado siga presente, por ello deben diseñarse estrategias de desarme efectivas, opinan académicos y legisladores.
La posesión y tráfico de armas entre los grupos criminales es uno de los problemas de fondo que deben aplicarse; sin embargo, para los conocedores del tema, la Ley Federal de Armas y Explosivos es inoperante, debe reformarse y dejar de ser una legislación enunciativa, pues en ella se habla de armas que ya no se usan y no contempla las de alto poder.
Las fuentes consultadas coincidieron en que en nuestro país el tráfico de armas es visto por el gobierno como un delito colateral del crimen organizado; sin embargo, debe observarse como una prioridad en los programas de seguridad, ya que estos objetos son la base fundamental de la violencia.
El investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Camilo Constantino, sostuvo que en el país no hay un verdadero programa de control de armas ni de desarme, pues los esfuerzos que hay datan de finales de la Revolución Mexicana y la ley vigente solamente habla de bayonetas o bazucas.
Recordó que las últimas reformas a esa ley datan de 1972, en la etapa posterior al movimiento de 1968, cuando no se vivía en el país una situación de violencia tan grave y su espíritu era preventivo, pues con ella se prohibió la venta de armas.
Sin embargo, reconoció que hoy este tipo de comercio es prácticamente libre en todo el país, cualquier persona puede adquirir un arma en determinados lugares, sin que nadie se lo impida, pues la clandestinidad en el mercado negro nacional ha crecido en forma desmedida.
El diputado federal Víctor Hugo Cirigo, secretario de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, aseguró que en el país podría haber millones de armas ilegales de todo tipo, ya que hay estimaciones que hablan de que cada día entran unas dos mil por diferentes pontos de la frontera.
Puntualizó que cuando el Ejército Mexicano y la Policía del Distrito Federal realizan programas de cambio de armas por alimentos o por dinero, se trata de pistolas que prácticamente están en desuso, porque son las que tiene la gente común en su casa básicamente por tradición.
Dijo que muchas de ellas se conservan porque son una herencia, y porque la carabina, la escopeta, la pistola o cualquier otra han permanecido en las familias por generaciones, quizás desde la Revolución Mexicana y la mayoría de ellas no sirven, no tienen mantenimiento, ni tienen refacciones ni municiones.
En otros casos, dijo, las amas de casa son las que realizan el canje pues deciden sacar de su domicilio las armas por temor a algún accidente o algún otro problema.
Sin embargo, ambos entrevistados por Notimex coincidieron en que dichas armas no son las que generan la violencia verdadera que se vive en el país, sino que ésta se lleva a cabo con armas de alto poder, modernas o incluso algunas que fueron utilizadas en guerras.
Camilo Constantino confirmó que muchas de las que utiliza el crimen organizado fueron usadas en guerras en Afganistán o en Irak, pues son de alto poder, antiaéreas, 'cuernos de chivo' o fusiles AR-15, que fueron recuperadas por el mercado negro de Estados Unidos y revendidas en los tianguis.
Se trata, dijo, de armas que debían haber sido destruidas a su regreso de la guerra por el Ejército de Estados Unidos, pero de alguna manera 'alguien' logró sacarlas de manera clandestina antes de su destrucción y obtuvo recuperación económica en el mercado negro.
Así, con base en 'operaciones hormiga' existen personas que se dedican a recorrer los tianguis de armas o las más de tres mil 500 armerías que existen a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y compran las armas que sirven, que tienen capacidad de disparar, de seguir matando y una a una las adquieren a precios bajos.
Sin embargo, estas armas usadas o nuevas ya en el mercado de los criminales tienen costos de 500 hasta mil 500 dólares cuando son muy grandes, como los Barret calibre 50 antiaéreos, que se les han asegurado a varias organizaciones criminales en México.
Tanto las armas usadas como las nuevas tienen gran demanda por parte de los grupos criminales en México, lo que representa un negocio muy lucrativo para los que se dedican a surtir a las bandas mexicanas.
En ese sentido, el diputado Víctor Hugo Cirigo sostuvo que de nada servirán los programas binacionales como e-Trace o el Proyecto 'Gunrunner', ambos para frenar el flujo de armas de fuego a México y así privar de las mismas a los cárteles del narcotráfico.
Para Estados Unidos, consideró, el negocio de la producción y venta de armas es un impulso económico muy importante y a través de las formas ilegales las vende desde el mercado negro a las bandas criminales y por las vías legales al gobierno; entonces, aquel país 'tiene un negocio redondo'.
La posesión y tráfico de armas entre los grupos criminales es uno de los problemas de fondo que deben aplicarse; sin embargo, para los conocedores del tema, la Ley Federal de Armas y Explosivos es inoperante, debe reformarse y dejar de ser una legislación enunciativa, pues en ella se habla de armas que ya no se usan y no contempla las de alto poder.
Las fuentes consultadas coincidieron en que en nuestro país el tráfico de armas es visto por el gobierno como un delito colateral del crimen organizado; sin embargo, debe observarse como una prioridad en los programas de seguridad, ya que estos objetos son la base fundamental de la violencia.
El investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Camilo Constantino, sostuvo que en el país no hay un verdadero programa de control de armas ni de desarme, pues los esfuerzos que hay datan de finales de la Revolución Mexicana y la ley vigente solamente habla de bayonetas o bazucas.
Recordó que las últimas reformas a esa ley datan de 1972, en la etapa posterior al movimiento de 1968, cuando no se vivía en el país una situación de violencia tan grave y su espíritu era preventivo, pues con ella se prohibió la venta de armas.
Sin embargo, reconoció que hoy este tipo de comercio es prácticamente libre en todo el país, cualquier persona puede adquirir un arma en determinados lugares, sin que nadie se lo impida, pues la clandestinidad en el mercado negro nacional ha crecido en forma desmedida.
El diputado federal Víctor Hugo Cirigo, secretario de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, aseguró que en el país podría haber millones de armas ilegales de todo tipo, ya que hay estimaciones que hablan de que cada día entran unas dos mil por diferentes pontos de la frontera.
Puntualizó que cuando el Ejército Mexicano y la Policía del Distrito Federal realizan programas de cambio de armas por alimentos o por dinero, se trata de pistolas que prácticamente están en desuso, porque son las que tiene la gente común en su casa básicamente por tradición.
Dijo que muchas de ellas se conservan porque son una herencia, y porque la carabina, la escopeta, la pistola o cualquier otra han permanecido en las familias por generaciones, quizás desde la Revolución Mexicana y la mayoría de ellas no sirven, no tienen mantenimiento, ni tienen refacciones ni municiones.
En otros casos, dijo, las amas de casa son las que realizan el canje pues deciden sacar de su domicilio las armas por temor a algún accidente o algún otro problema.
Sin embargo, ambos entrevistados por Notimex coincidieron en que dichas armas no son las que generan la violencia verdadera que se vive en el país, sino que ésta se lleva a cabo con armas de alto poder, modernas o incluso algunas que fueron utilizadas en guerras.
Camilo Constantino confirmó que muchas de las que utiliza el crimen organizado fueron usadas en guerras en Afganistán o en Irak, pues son de alto poder, antiaéreas, 'cuernos de chivo' o fusiles AR-15, que fueron recuperadas por el mercado negro de Estados Unidos y revendidas en los tianguis.
Se trata, dijo, de armas que debían haber sido destruidas a su regreso de la guerra por el Ejército de Estados Unidos, pero de alguna manera 'alguien' logró sacarlas de manera clandestina antes de su destrucción y obtuvo recuperación económica en el mercado negro.
Así, con base en 'operaciones hormiga' existen personas que se dedican a recorrer los tianguis de armas o las más de tres mil 500 armerías que existen a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y compran las armas que sirven, que tienen capacidad de disparar, de seguir matando y una a una las adquieren a precios bajos.
Sin embargo, estas armas usadas o nuevas ya en el mercado de los criminales tienen costos de 500 hasta mil 500 dólares cuando son muy grandes, como los Barret calibre 50 antiaéreos, que se les han asegurado a varias organizaciones criminales en México.
Tanto las armas usadas como las nuevas tienen gran demanda por parte de los grupos criminales en México, lo que representa un negocio muy lucrativo para los que se dedican a surtir a las bandas mexicanas.
En ese sentido, el diputado Víctor Hugo Cirigo sostuvo que de nada servirán los programas binacionales como e-Trace o el Proyecto 'Gunrunner', ambos para frenar el flujo de armas de fuego a México y así privar de las mismas a los cárteles del narcotráfico.
Para Estados Unidos, consideró, el negocio de la producción y venta de armas es un impulso económico muy importante y a través de las formas ilegales las vende desde el mercado negro a las bandas criminales y por las vías legales al gobierno; entonces, aquel país 'tiene un negocio redondo'.