México
Priorizan entrega de ayuda para rarámuris
El Gobierno del Estado comenzó la distribución de la asistencia en las comunidades que registran más densidad indígena
CHIHUAHUA (23/ENE/2012).- Tras una semana en la que desde diferentes ciudades del país diversos miembros de la sociedad realizaron colectas, las primeras ayudas para la Sierra Tarahumara ya arribaron.
En lo que corresponde al Gobierno de Chihuahua, priorizó la entrega de los apoyos para los rarámuris en los centros poblacionales cercanos con más alta densidad indígena.
A dichas zonas muchos rarámuris han arribado en busca de auxilio ante la hambruna que registra la alta tarahumara y en donde han alcanzado 36 mil 422 familias, según se deriva de un comunicado oficial del Gobierno estatal.
De acuerdo a la información emitida en el Sur del Estado, la ayuda se distribuyó entre los poblados de Guadalupe y Calvo y Balleza.
Sin embargo, a Guachochi, la principal población indígena de Chihuahua y considerada como la capital rarámuri, aun no ha llegado la ayuda alimentaria, de acuerdo al desglose de los esfuerzos efectuados por el ejecutivo estatal.
El rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez anuncio que a partir de hoy pondrá en marcha cuatro centros de acopio permanentes para ayudar a los tarahumaras en la Sierra de Chihuahua.
Dijo que para esto, estudiantes de las diferentes facultades partirán a las zonas serranas tarahumaras a auxiliar a los rarámuris como parte del programa de formación y servicio social.
Dijo que la hambruna, registrada por la combinación de sequía y bajas temperaturas, es un problema de impacto alimentario de todo el año, por lo que siempre realizan este programa de recaudación de alimentos, entre los que destacan frijol, maíz, agua, así como alimentos enlatados.
Destacan ayuda oficial
Más de 182 mil habitantes de 22 municipios serranos se han beneficiado con el Programa Emergente Alimentario para la Tarahumara que inició el pasado 18 de noviembre, informó Rafael Portillo, secretario de Fomento Social estatal.
Señaló que dicho programa ha llegado a los habitantes de 495 comunidades de la región serrana.
Desde que inició el programa, en Guadalupe y Calvo se han entregado mil 335 toneladas de maíz, 677 toneladas de frijol, 54 mil 184 piezas de salchicha y 51 mil raciones de leche.
Explicó que a cada una de las familias beneficiadas le fueron entregados 50 kilos de maíz, 25 kilos de frijol, dos salchichones por quincena y cuatro cajas de leche.
Adicionalmente, en Sisoguichi se entregaron 30 toneladas de papa, donadas por el empresario Marcelo Flores, quien se sumó al programa.
Agradeció a los particulares, a las empresas, a los medios de comunicación y a las organizaciones de la sociedad civil que se han sumado a la entrega de apoyos a la población serrana, principalmente a la indígena.
CRÓNICA
Sobrevivir con dos tortillas y frijoles
La casa de Quirino Cruz Rentería se encuentra en la parte Noroeste del pequeño claro que comprende el vallecillo de Repechique, un lugar que solía contar con agua del Río Otero, suficiente para garantizar la cosecha de maíz y frijol del que comía durante ocho meses. Es una pieza de madera, de unos cuatro por cuatro, piso de tierra y un mobiliario austero, del que lo único valioso es un tambo de 200 litros partido por la mitad al que se habilitó como calentón y estufa de leña.
Quirino es un rarámuri de casi 90 años, ciego por las cataratas, sordo del oído izquierdo, incapaz de alejarse de su vivienda desde hace un año. Ha sobrevivido todo ese tiempo de lo poco que le dan sus vecinos, igual de pobres aunque más jóvenes. Come al día dos tortillas y un plato de frijoles con mucha agua para estirar al máximo los 10 kilos de maseca y siete de frijol con los que pretende sobrevivir al invierno.
Hace años quedó viudo y no tiene hijos. Alrededor está su parcela, devastada por la falta de lluvias. Sobre la tierra hay olotes secos que suele tragarse su perro flaco. Al comienzo del otoño, dice, una vecina suya de toda la vida murió de hambre, al quedarse sola e inmóvil. Quirino fue artesano. Antes que comenzara la sequía, en 2008, tallaba pequeños troncos de pino que convertía en cucharones, bateas y machucadores de frijol. La producción de un mes la vendía en Creel, el centro turístico de la Sierra Tarahumara, al que llegaba caminando por cañadas después de tres horas. Por un cucharón le daban 10 pesos y 40 por una batea mediana. Con eso compraba café y azúcar para 30 días.
“Cada semana procuro venir y traerle algo de frijoles, o hervirlos aquí, o para hacerle tortillas”, dice Eva Pérez, su ahijada de 37 años. Ella tiene una pequeña vivienda en Oteros —una pequeña aldea distante una hora a paso de tarahumara— río abajo, pero vive temporalmente en Creel, donde cursa segundo año de preparatoria. Quiere terminar y estudiar enfermería. Su idea es clara: alguien debe brindarle atención constante a los 100 rarámuris esparcidos en Repechique y Oteros. “Es que nadie se preocupa por nosotros. La comunidad está olvidada. La última ayuda que recibimos fue en 2002, cuando el padre de Creel nos regaló unos costales de papa”.
Declaración oficial
Dieta baja en proteínas
El secretario de Fomento Social de Chihuahua, Servando Portillo, afirmó que la comida enviada como apoyo a la Sierra Tarahumara no es muy buena ni rica en proteínas, pero es lo que se puede dar a la comunidad afectada.
El funcionario indicó que cada familia recibe 50 kilos de maíz, 25 kilos de frijol, dos salchichones por quincena y cuatro cajas de leche.
Una comida rica en proteína incluiría carne de cualquier tipo, huevos, lácteos, frutos secos, legumbres y cereales, de la cual mucha no puede ser enviada pues se hecha a perder muy pronto.
En lo que corresponde al Gobierno de Chihuahua, priorizó la entrega de los apoyos para los rarámuris en los centros poblacionales cercanos con más alta densidad indígena.
A dichas zonas muchos rarámuris han arribado en busca de auxilio ante la hambruna que registra la alta tarahumara y en donde han alcanzado 36 mil 422 familias, según se deriva de un comunicado oficial del Gobierno estatal.
De acuerdo a la información emitida en el Sur del Estado, la ayuda se distribuyó entre los poblados de Guadalupe y Calvo y Balleza.
Sin embargo, a Guachochi, la principal población indígena de Chihuahua y considerada como la capital rarámuri, aun no ha llegado la ayuda alimentaria, de acuerdo al desglose de los esfuerzos efectuados por el ejecutivo estatal.
El rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez anuncio que a partir de hoy pondrá en marcha cuatro centros de acopio permanentes para ayudar a los tarahumaras en la Sierra de Chihuahua.
Dijo que para esto, estudiantes de las diferentes facultades partirán a las zonas serranas tarahumaras a auxiliar a los rarámuris como parte del programa de formación y servicio social.
Dijo que la hambruna, registrada por la combinación de sequía y bajas temperaturas, es un problema de impacto alimentario de todo el año, por lo que siempre realizan este programa de recaudación de alimentos, entre los que destacan frijol, maíz, agua, así como alimentos enlatados.
Destacan ayuda oficial
Más de 182 mil habitantes de 22 municipios serranos se han beneficiado con el Programa Emergente Alimentario para la Tarahumara que inició el pasado 18 de noviembre, informó Rafael Portillo, secretario de Fomento Social estatal.
Señaló que dicho programa ha llegado a los habitantes de 495 comunidades de la región serrana.
Desde que inició el programa, en Guadalupe y Calvo se han entregado mil 335 toneladas de maíz, 677 toneladas de frijol, 54 mil 184 piezas de salchicha y 51 mil raciones de leche.
Explicó que a cada una de las familias beneficiadas le fueron entregados 50 kilos de maíz, 25 kilos de frijol, dos salchichones por quincena y cuatro cajas de leche.
Adicionalmente, en Sisoguichi se entregaron 30 toneladas de papa, donadas por el empresario Marcelo Flores, quien se sumó al programa.
Agradeció a los particulares, a las empresas, a los medios de comunicación y a las organizaciones de la sociedad civil que se han sumado a la entrega de apoyos a la población serrana, principalmente a la indígena.
CRÓNICA
Sobrevivir con dos tortillas y frijoles
La casa de Quirino Cruz Rentería se encuentra en la parte Noroeste del pequeño claro que comprende el vallecillo de Repechique, un lugar que solía contar con agua del Río Otero, suficiente para garantizar la cosecha de maíz y frijol del que comía durante ocho meses. Es una pieza de madera, de unos cuatro por cuatro, piso de tierra y un mobiliario austero, del que lo único valioso es un tambo de 200 litros partido por la mitad al que se habilitó como calentón y estufa de leña.
Quirino es un rarámuri de casi 90 años, ciego por las cataratas, sordo del oído izquierdo, incapaz de alejarse de su vivienda desde hace un año. Ha sobrevivido todo ese tiempo de lo poco que le dan sus vecinos, igual de pobres aunque más jóvenes. Come al día dos tortillas y un plato de frijoles con mucha agua para estirar al máximo los 10 kilos de maseca y siete de frijol con los que pretende sobrevivir al invierno.
Hace años quedó viudo y no tiene hijos. Alrededor está su parcela, devastada por la falta de lluvias. Sobre la tierra hay olotes secos que suele tragarse su perro flaco. Al comienzo del otoño, dice, una vecina suya de toda la vida murió de hambre, al quedarse sola e inmóvil. Quirino fue artesano. Antes que comenzara la sequía, en 2008, tallaba pequeños troncos de pino que convertía en cucharones, bateas y machucadores de frijol. La producción de un mes la vendía en Creel, el centro turístico de la Sierra Tarahumara, al que llegaba caminando por cañadas después de tres horas. Por un cucharón le daban 10 pesos y 40 por una batea mediana. Con eso compraba café y azúcar para 30 días.
“Cada semana procuro venir y traerle algo de frijoles, o hervirlos aquí, o para hacerle tortillas”, dice Eva Pérez, su ahijada de 37 años. Ella tiene una pequeña vivienda en Oteros —una pequeña aldea distante una hora a paso de tarahumara— río abajo, pero vive temporalmente en Creel, donde cursa segundo año de preparatoria. Quiere terminar y estudiar enfermería. Su idea es clara: alguien debe brindarle atención constante a los 100 rarámuris esparcidos en Repechique y Oteros. “Es que nadie se preocupa por nosotros. La comunidad está olvidada. La última ayuda que recibimos fue en 2002, cuando el padre de Creel nos regaló unos costales de papa”.
Declaración oficial
Dieta baja en proteínas
El secretario de Fomento Social de Chihuahua, Servando Portillo, afirmó que la comida enviada como apoyo a la Sierra Tarahumara no es muy buena ni rica en proteínas, pero es lo que se puede dar a la comunidad afectada.
El funcionario indicó que cada familia recibe 50 kilos de maíz, 25 kilos de frijol, dos salchichones por quincena y cuatro cajas de leche.
Una comida rica en proteína incluiría carne de cualquier tipo, huevos, lácteos, frutos secos, legumbres y cereales, de la cual mucha no puede ser enviada pues se hecha a perder muy pronto.