México

Política y aristocracia

La palabra política proviene de la idea de que el hombre es un animal político o social que se agrupa para resolver sus necesidades

La palabra política proviene de la idea de que el hombre es un animal político o social que se agrupa para resolver sus necesidades; después los latinos, denominaron a la “polis”, como “civitas” o ciudad que es la denominación que llega hasta nuestros días del asentamiento principal de las diversas agrupaciones y raza humana.

Los griegos consideraban que quienes deberían ser la clase dirigente eran los filósofos (Platón) o los perfectos, virtuosos, los mejor preparados para gobernar o aristócratas (Aristóteles). Después, con el cristianismo, autores como Santo Tomás de Aquino, señalaron que el gobernante debía seguir las Sagradas Escrituras y de ahí la actual filosofía de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, lo cual se fue haciendo laico con el pensamiento de Marsilio de Padua y Maquiavelo, lo cual se fue concretando con el proceso de reforma religioso europeo, espectro que abarcó los siglos XI hasta el XVI, de manera principal.

Así, la evolución europea, fue en el sentido de que los perfectos, mejores o virtuosos, fueran los que debían gobernar, tradición que luego siguieron los Estados Unidos Americanos (EUA) y que pueblos como Israel, Japón, China y la misma Europa continúan.

Como un ejemplo claro de ello, es el hecho de que en EUA, Japón y la Unión Europea, se destina de tres a 4% del Producto Interno Bruto (PIB) para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, lo cual les permite a estos países adaptarse de una manera más fácil a las necesidades y problemas que se presenten, lo cual fue muy evidente con los virus de la influenza donde México, por carecer de investigación en ciencia y tecnología médica, no tenía las vacunas adecuadas en el momento oportuno para enfrentar a dichos microorganismos.

Así, México cuenta con la aportación de 0.38% del PIB, existen cerca de 200 científicos o investigadores por cada millón de personas y los que realizan dichas actividades, emigran al extranjero y muy pocos regresan en virtud a que en México, la mayor parte de los cargos importantes en todos los sectores no son porque las personas sean competitivas, lo cual queda claro en la poca productividad, eficiencia, eficacia y resultados del país en todas las áreas, sea la política, la económica o social.
De aquí la necesidad, en el nuevo año que se avecina de trabajar por ser mejores, porque las aristocracias o mentes privilegiadas en México, que las hay, sean premiadas y constituyan la clase dirigente que reclama el país para que haya un bienestar general.

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