México
Naranjo, el modelo que importa Peña Nieto
Con los grupos de choque, el general colombiano plantea, de entrada, una estrategia similar a la que implementó en el país cafetalero
CIUDAD DE MÉXICO (09/JUL/2012).- Cuando faltaban sólo dos semanas para las elecciones, Enrique Peña Nieto sacudió el último tramo de la campaña. El 14 de junio, anunció que el general colombiano Óscar Naranjo sería su asesor en temas de seguridad.
Una semana después de las elecciones, Naranjo, desde Bogotá, anunció que impulsará en México la creación de grupos de choque para combatir al crimen organizado; esas células estarían integradas por la Policía, Ejército y Marina, un modelo similar al que aplicó en su país.
¿Por qué recurrir a un extranjero para combatir al narcotráfico en México? ¿Cuáles son las cartas con las que Naranjo se presenta?
Una entrevista telefónica con Armando González, jefe de redacción del diario El Nuevo Siglo de Bogotá, da luces de qué esperar de este personaje condecorado como el mejor policía del mundo y, más específicamente, cuál será su estrategia para México.
— Óscar Naranjo informó que va a sugerirle a Peña Nieto grupos de choque contra el narcotráfico, ¿en Colombia implementó este tipo de grupos?
— Sí (...) aquí se llamaron bloques de búsqueda, que fue la etapa de la guerra del narcotráfico contra el cártel de Cali; estos grupos estaban conformados por distintas unidades: del Ejército, la Aviación, la Policía, en esa época la Policía del Estado que era el DAS y la Marina, según el lugar donde operaban.
El general tiene experiencia este tipo de estrategias. Como jefe de la Policía Nacional, fue uno de los artífices de la “Fuerza jungla”, encargada de actuar en selvas y zonas a las que el narco y la guerrilla suelen usar como refugio.
Incluso, también tuvo que ver con el surgimiento de una red que se llama “Ameripol”, una especie de Interpol —la Policía internacional— de América y que tiene su sede en Bogotá.
— Aquí en México hay quienes opinan que es un acierto que Enrique Peña Nieto recurra a Naranjo, ¿cómo califica su gestión en Colombia?
— Digamos que las virtudes que se le puedan adjudicar a un líder en este caso son relativas, porque a veces no son circunstanciales, ahora creo que de todas maneras sí hubo un relativo éxito.
El general Naranjo tiene una virtud, que pienso que sí puede ser muy importante: a diferencia de otros jefes militares y policiales, es una persona muy abierta al diálogo. Por ejemplo, en este momento que está el debate de cuestionar la lucha antidroga como tal, o de la legalización de la mariguana, él es abierto (...) Obviamente explicaba sus argumentos de porqué era importante continuar con la lucha antidrogas, pero no era una posición cerrada (...) Entonces, desde ese punto de vista, pienso que es un buen administrador para ser flexible frente a las realidades de México, que indudablemente son distintas a las de Colombia.
Una de las palabras que quizá alcancen a definir a Naranjo es “pragmatismo”. Una de las razones es que logró ajustarse a lo que quería el presidente Álvaro Uribe, y posteriormente a Juan Manuel Santos. La prensa colombiana lo ubica como un sujeto que sabe manejar las relaciones públicas y con un discurso que difícilmente se sale de lo políticamente correcto.
— ¿Cuál fue la lectura que se hizo en Colombia cuando Enrique Peña Nieto anunció que tendría como asesor a Naranjo?
— A uno siempre le llama la atención que se recurra a una persona extranjera para una cosa de ésas. Si aquí se hubiera planteado traer a un mexicano, a un venezolano, a un brasileño, no hubiera sido muy bien visto, aquí están los de la DEA, pero ellos están en todas partes, los norteamericanos están en asesorías, ya sea en forma oculta o abiertamente, es una cosa extraña que se recurra a una persona, así sea exitosa, que venga del extranjero.
— Realmente, ¿Naranjo redujo la violencia en Colombia?
— Sí ha habido una reducción, pero eso ha sido una fluctuación por épocas. Pero además las cifras están muy relacionadas con la política, porque tuvimos ocho años de un Gobierno con la bandera de la reducción de violencia y al cambiar el Gobierno ha habido críticas por las cifras.
El éxito del Gobierno anterior (Álvaro Uribe) fue manejar las cifras para que fuera favorable y como el Gobierno de ahora (Juan Manuel Santos) también trata de hacer lo mismo, la percepción de la gente es que sí hubo una reducción, pero ha habido épocas que tiende a aumentar.
Tuvimos una época de violencia con los cárteles, después hubo una época en la que ellos estuvieron aliados con los paramilitares, y ahora hay un fenómeno en donde dominan bandas criminales que son la mezcla de todo eso, entonces, la reducción ha sido relativa en algunos aspectos, pero pienso que los analistas ven que se ha ido transformando.
Años antes, a finales de 1980 y a principios de los 90’s, Naranjo comenzó a destacar en labores de inteligencia. La Policía jugó un papel importante en la desarticulación del cártel de Cali, pues con la información obtenida por la central de inteligencia fue posible la captura de varios capos; según lo han registrado medios nacionales, Naranjo también fue clave en la operación que acabó con la vida del narcotraficante Pablo Escobar.
Entre otros golpes al narcotráfico en los que participó, está el de Diego León Montoya Sánchez, alias “Don Diego”, quien a final de cuentas fue extraditado a Estados Unidos.
Otro caso es el de Pedro Guerrero, alias “Cuchillo”, a quien se le atribuían más de tres mil muertes y que fue abatido en 2010 en una operación policial.
— ¿Cuál era la relación de Naranjo con Estados Unidos? Enrique Peña Nieto menciona que implementará una estrategia que convenga a los mexicanos y no que complazca a la DEA
— De pronto no sé cómo les ha caído a los norteamericanos, porque los he visto muy cerrados a que la lucha antidrogas tiene que seguir como está. Pero él siempre fue el jefe de la lucha antidroga y como tal tenía relación directa con la DEA y con todos los organismos y recibía ayuda de ellos, por lo tanto cuando hay ayuda económica de parte del Gobierno norteamericano uno recibe la plata y simplemente asiente a lo que ellos digan.
— ¿Cuál es su percepción sobre el Plan Colombia?, ¿qué tanto contribuyó?
— Podría decirse que hubo un éxito en ese sentido, hubo más dinero y más logística para que las Fuerzas Armadas combatieran a la guerrilla. Allí siempre hubo un debate con los norteamericanos en que a ellos no les interesaba la lucha antisubversiva, sino la lucha contra el narcotráfico, pero la Policía colombiana les hizo ver que las cosas estaban ligadas unas con otras. Entonces y por eso los norteamericanos han insistido en que una parte del Plan Colombia no es militar, sino social.
— ¿Podría enlistar algún defecto, para conocer mejor al asesor de seguridad del virtual presidente?
— A veces los aspectos negativos de un funcionario público y en particular de un jefe de la Policía provienen de sus enemigos, y éstos son personas de la delincuencia.
A él se le ha acusado de que en el combate a uno de los jefes del cártel del Norte del Valle se alió con otro de ellos, aprovechando que había una diferencia entre ambos jefes. Entonces eso nunca se ha podido probar jurídicamente, pero siempre quedó en el ambiente esa acusación (...) Lo que sí, es que tuvo un problema real que es un hermano de él fue capturado, acusado y condenado por narcotráfico en Alemania o en un país europeo, pero él ya pagó esa deuda.
Hay especialmente tres capítulos en los que se ha tratado de involucrar a Óscar Naranjo con actividades ilícitas. Como ya se dijo, una de ellas es el caso de su hermano, Juan David Naranjo Trujillo, quien fue detenido el 27 de abril de 2006 en Alemania por vender cocaína a agentes encubiertos. Por este delito, fue sentenciado a cinco años y medio de prisión.
Óscar Naranjo se deslindó inmediatamente del hecho. En una declaración recogida por el semanario Proceso, dijo: “En 30 años de servicio nunca creí que la maldición del narcotráfico llegara a mi propia casa. (…) Aunque se trata de una tragedia familiar, siento la necesidad ética, moral y profesional de contarle a mi país la pesadilla que estoy viviendo”.
El otro capítulo se ubica en 2008, y tiene que ver con un conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
En abril de ese año, Ramón Rodríguez Chacín, ministro venezolano del Poder Popular de Relaciones Interiores y Justicia de Ecuador, acusó públicamente a Naranjo de tener vínculos con el narcotraficante colombiano Wílber Varela, quien fue asesinado en enero de ese mismo año en el venezolano Estado de Mérida.
La denuncia fue a partir de información que, según Rodríguez Chacín, fue encontrada en la computadora de Varela, en donde incluso se afirmaba que Naranjo llegó a la dirección de la Policía Nacional mediante un soborno al entonces ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, hoy presidente del país cafetalero.
¿Qué fue lo que motivó este señalamiento? En marzo de 2008, el guerrillero “Raúl Reyes”, integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue ultimado por las fuerzas colombianas en territorio ecuatoriano, operación en la que la Policía de Naranjo participó. En una computadora que presuntamente era de Reyes, había pruebas de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, apoyaba a las FARC, versión que fue desmentida por el mismo Rodríguez Chacín.
El más reciente de ellos tiene fecha del 20 de junio pasado. Óscar Naranjo aceptó su responsabilidad en la promoción —en el año 2007— del general Mauricio Santoyo, a quien Estados Unidos acusa por vínculos con el narcotráfico.
El futuro asesor en seguridad de Enrique Peña Nieto, afirmó que, de haber tenido esa información en un principio, no habría permitido el ascenso.
FRASE
''Lo que buscamos es ajustar lo que se ha hecho hasta el momento, no es un cambio radical (...) el énfasis al que aspiro es la reducción de la violencia ''
Enrique Peña Nieto, presidente electo de México.
CRÍTICAS
Los señalamientos hacia la lucha contra el narcotráfico
Derechos humanos
La organización Human Rights Watch dio a conocer el noviembre del año pasado una investigacón en la que documentaba más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 casos de ejecuciones extrajudiciales.
Depuración
La creación de cuerpos de seguridad confiables aún no ha pasado del discurso.
Inteligencia
A casi seis años de comenzada la lucha, aún no hay mecanismos enfocados a perseguir los recursos del narco, como una ley de “lavado” de dinero, que no ha salido aún del Congreso.
Una semana después de las elecciones, Naranjo, desde Bogotá, anunció que impulsará en México la creación de grupos de choque para combatir al crimen organizado; esas células estarían integradas por la Policía, Ejército y Marina, un modelo similar al que aplicó en su país.
¿Por qué recurrir a un extranjero para combatir al narcotráfico en México? ¿Cuáles son las cartas con las que Naranjo se presenta?
Una entrevista telefónica con Armando González, jefe de redacción del diario El Nuevo Siglo de Bogotá, da luces de qué esperar de este personaje condecorado como el mejor policía del mundo y, más específicamente, cuál será su estrategia para México.
— Óscar Naranjo informó que va a sugerirle a Peña Nieto grupos de choque contra el narcotráfico, ¿en Colombia implementó este tipo de grupos?
— Sí (...) aquí se llamaron bloques de búsqueda, que fue la etapa de la guerra del narcotráfico contra el cártel de Cali; estos grupos estaban conformados por distintas unidades: del Ejército, la Aviación, la Policía, en esa época la Policía del Estado que era el DAS y la Marina, según el lugar donde operaban.
El general tiene experiencia este tipo de estrategias. Como jefe de la Policía Nacional, fue uno de los artífices de la “Fuerza jungla”, encargada de actuar en selvas y zonas a las que el narco y la guerrilla suelen usar como refugio.
Incluso, también tuvo que ver con el surgimiento de una red que se llama “Ameripol”, una especie de Interpol —la Policía internacional— de América y que tiene su sede en Bogotá.
— Aquí en México hay quienes opinan que es un acierto que Enrique Peña Nieto recurra a Naranjo, ¿cómo califica su gestión en Colombia?
— Digamos que las virtudes que se le puedan adjudicar a un líder en este caso son relativas, porque a veces no son circunstanciales, ahora creo que de todas maneras sí hubo un relativo éxito.
El general Naranjo tiene una virtud, que pienso que sí puede ser muy importante: a diferencia de otros jefes militares y policiales, es una persona muy abierta al diálogo. Por ejemplo, en este momento que está el debate de cuestionar la lucha antidroga como tal, o de la legalización de la mariguana, él es abierto (...) Obviamente explicaba sus argumentos de porqué era importante continuar con la lucha antidrogas, pero no era una posición cerrada (...) Entonces, desde ese punto de vista, pienso que es un buen administrador para ser flexible frente a las realidades de México, que indudablemente son distintas a las de Colombia.
Una de las palabras que quizá alcancen a definir a Naranjo es “pragmatismo”. Una de las razones es que logró ajustarse a lo que quería el presidente Álvaro Uribe, y posteriormente a Juan Manuel Santos. La prensa colombiana lo ubica como un sujeto que sabe manejar las relaciones públicas y con un discurso que difícilmente se sale de lo políticamente correcto.
— ¿Cuál fue la lectura que se hizo en Colombia cuando Enrique Peña Nieto anunció que tendría como asesor a Naranjo?
— A uno siempre le llama la atención que se recurra a una persona extranjera para una cosa de ésas. Si aquí se hubiera planteado traer a un mexicano, a un venezolano, a un brasileño, no hubiera sido muy bien visto, aquí están los de la DEA, pero ellos están en todas partes, los norteamericanos están en asesorías, ya sea en forma oculta o abiertamente, es una cosa extraña que se recurra a una persona, así sea exitosa, que venga del extranjero.
— Realmente, ¿Naranjo redujo la violencia en Colombia?
— Sí ha habido una reducción, pero eso ha sido una fluctuación por épocas. Pero además las cifras están muy relacionadas con la política, porque tuvimos ocho años de un Gobierno con la bandera de la reducción de violencia y al cambiar el Gobierno ha habido críticas por las cifras.
El éxito del Gobierno anterior (Álvaro Uribe) fue manejar las cifras para que fuera favorable y como el Gobierno de ahora (Juan Manuel Santos) también trata de hacer lo mismo, la percepción de la gente es que sí hubo una reducción, pero ha habido épocas que tiende a aumentar.
Tuvimos una época de violencia con los cárteles, después hubo una época en la que ellos estuvieron aliados con los paramilitares, y ahora hay un fenómeno en donde dominan bandas criminales que son la mezcla de todo eso, entonces, la reducción ha sido relativa en algunos aspectos, pero pienso que los analistas ven que se ha ido transformando.
Años antes, a finales de 1980 y a principios de los 90’s, Naranjo comenzó a destacar en labores de inteligencia. La Policía jugó un papel importante en la desarticulación del cártel de Cali, pues con la información obtenida por la central de inteligencia fue posible la captura de varios capos; según lo han registrado medios nacionales, Naranjo también fue clave en la operación que acabó con la vida del narcotraficante Pablo Escobar.
Entre otros golpes al narcotráfico en los que participó, está el de Diego León Montoya Sánchez, alias “Don Diego”, quien a final de cuentas fue extraditado a Estados Unidos.
Otro caso es el de Pedro Guerrero, alias “Cuchillo”, a quien se le atribuían más de tres mil muertes y que fue abatido en 2010 en una operación policial.
— ¿Cuál era la relación de Naranjo con Estados Unidos? Enrique Peña Nieto menciona que implementará una estrategia que convenga a los mexicanos y no que complazca a la DEA
— De pronto no sé cómo les ha caído a los norteamericanos, porque los he visto muy cerrados a que la lucha antidrogas tiene que seguir como está. Pero él siempre fue el jefe de la lucha antidroga y como tal tenía relación directa con la DEA y con todos los organismos y recibía ayuda de ellos, por lo tanto cuando hay ayuda económica de parte del Gobierno norteamericano uno recibe la plata y simplemente asiente a lo que ellos digan.
— ¿Cuál es su percepción sobre el Plan Colombia?, ¿qué tanto contribuyó?
— Podría decirse que hubo un éxito en ese sentido, hubo más dinero y más logística para que las Fuerzas Armadas combatieran a la guerrilla. Allí siempre hubo un debate con los norteamericanos en que a ellos no les interesaba la lucha antisubversiva, sino la lucha contra el narcotráfico, pero la Policía colombiana les hizo ver que las cosas estaban ligadas unas con otras. Entonces y por eso los norteamericanos han insistido en que una parte del Plan Colombia no es militar, sino social.
— ¿Podría enlistar algún defecto, para conocer mejor al asesor de seguridad del virtual presidente?
— A veces los aspectos negativos de un funcionario público y en particular de un jefe de la Policía provienen de sus enemigos, y éstos son personas de la delincuencia.
A él se le ha acusado de que en el combate a uno de los jefes del cártel del Norte del Valle se alió con otro de ellos, aprovechando que había una diferencia entre ambos jefes. Entonces eso nunca se ha podido probar jurídicamente, pero siempre quedó en el ambiente esa acusación (...) Lo que sí, es que tuvo un problema real que es un hermano de él fue capturado, acusado y condenado por narcotráfico en Alemania o en un país europeo, pero él ya pagó esa deuda.
Hay especialmente tres capítulos en los que se ha tratado de involucrar a Óscar Naranjo con actividades ilícitas. Como ya se dijo, una de ellas es el caso de su hermano, Juan David Naranjo Trujillo, quien fue detenido el 27 de abril de 2006 en Alemania por vender cocaína a agentes encubiertos. Por este delito, fue sentenciado a cinco años y medio de prisión.
Óscar Naranjo se deslindó inmediatamente del hecho. En una declaración recogida por el semanario Proceso, dijo: “En 30 años de servicio nunca creí que la maldición del narcotráfico llegara a mi propia casa. (…) Aunque se trata de una tragedia familiar, siento la necesidad ética, moral y profesional de contarle a mi país la pesadilla que estoy viviendo”.
El otro capítulo se ubica en 2008, y tiene que ver con un conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
En abril de ese año, Ramón Rodríguez Chacín, ministro venezolano del Poder Popular de Relaciones Interiores y Justicia de Ecuador, acusó públicamente a Naranjo de tener vínculos con el narcotraficante colombiano Wílber Varela, quien fue asesinado en enero de ese mismo año en el venezolano Estado de Mérida.
La denuncia fue a partir de información que, según Rodríguez Chacín, fue encontrada en la computadora de Varela, en donde incluso se afirmaba que Naranjo llegó a la dirección de la Policía Nacional mediante un soborno al entonces ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, hoy presidente del país cafetalero.
¿Qué fue lo que motivó este señalamiento? En marzo de 2008, el guerrillero “Raúl Reyes”, integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fue ultimado por las fuerzas colombianas en territorio ecuatoriano, operación en la que la Policía de Naranjo participó. En una computadora que presuntamente era de Reyes, había pruebas de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, apoyaba a las FARC, versión que fue desmentida por el mismo Rodríguez Chacín.
El más reciente de ellos tiene fecha del 20 de junio pasado. Óscar Naranjo aceptó su responsabilidad en la promoción —en el año 2007— del general Mauricio Santoyo, a quien Estados Unidos acusa por vínculos con el narcotráfico.
El futuro asesor en seguridad de Enrique Peña Nieto, afirmó que, de haber tenido esa información en un principio, no habría permitido el ascenso.
FRASE
''Lo que buscamos es ajustar lo que se ha hecho hasta el momento, no es un cambio radical (...) el énfasis al que aspiro es la reducción de la violencia ''
Enrique Peña Nieto, presidente electo de México.
CRÍTICAS
Los señalamientos hacia la lucha contra el narcotráfico
Derechos humanos
La organización Human Rights Watch dio a conocer el noviembre del año pasado una investigacón en la que documentaba más de 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 casos de ejecuciones extrajudiciales.
Depuración
La creación de cuerpos de seguridad confiables aún no ha pasado del discurso.
Inteligencia
A casi seis años de comenzada la lucha, aún no hay mecanismos enfocados a perseguir los recursos del narco, como una ley de “lavado” de dinero, que no ha salido aún del Congreso.