México
Mayor horario, opción para combatir sobrepeso
Las escuelas de tiempo completo propician actividades extracurriculares y la práctica de ejercicio, así como las cocinas de comida balanceada
CIUDAD DE MÉXICO.- La apertura de escuelas de tiempo completo resulta una opción para combatir el sobrepeso en los infantes ante los altos índices de obesidad infantil que registra México, expuso la senadora Irma Martínez Manríquez.
México es el primer lugar en obesidad infantil en el mundo, detalló la también ex profesora de educación básica.
La legisladora consideró que el aumento en el número de menores con obesidad es por la venta y el consumo de productos altos en grasa, así como por la falta de actividades físicas en los planteles escolares.
“Desgraciadamente la escuela regular no tiene el tiempo; es muy corto el tiempo que los niños están en la escuela como para que haya actividades físicas todos los días o para proveer comedores”, explicó.
Ampliar los horarios de una escuela permite dedicar más tiempo a actividades físicas e impartir materias extracurriculares, como aprender un segundo idioma y tecnologías de la información, además de instalar comedores donde se brinde una alimentación balanceada.
El niño estaría en la escuela de 8:00 am a 16:00 horas, por lo que se le proporcionaría un desayuno y comida balanceada, baja en grasas y rica en nutrientes, argumentó la senadora Martínez Manríquez.
De esta forma las escuelas no sólo atienden de una mejor manera los aspectos curriculares que marca el programa educativo, sino que también se darían tiempo para actividades extracurriculares; sobre todo habría más tiempo para ejercitarse, dijo.
La legisladora detalló que escuelas de ese tipo forman parte del Programa para la Alianza de la Educación.
Destacó que hasta ahora existen 953 escuelas públicas que operan de esa forma en 29 estados del país, las cuales atienden a 192 mil 834 alumnos, cifra que espera alcanzar dos mil centros educativos al final del ciclo 2009-2010.
“Esto tiene que ver con la voluntad, con la creatividad que tengan tanto directivos como maestros” y no tanto con crear una nueva infraestructura o destinar más recursos.
Se requiere, reiteró, de la “voluntad” de autoridades educativas, padres de familia y la comunidad para aplicar un proyecto donde se puede trabajar a través de convenios o apoyos.
La integrante de las comisiones de Educación y Salud del Senado comentó que un ejemplo es la Escuela Primaria Rural “General Lázaro Cárdenas del Río” en Tonalá, Chiapas, la cual opera como plantel educativo de tiempo completo.
Esta escuela está conformada por dos aulas y una sirve como comedor, por lo que ofrece a sus alumnos desayuno y comida nutritiva, saludable para quienes estudian ahí, pues luego los estudiantes tienen que caminar entre 50 o 60 minutos para llegar a su casa.
Actualmente, destacó, el plantel ha obtenido los primeros lugares en las Olimpiadas del Conocimiento Infantil al competir con 21 escuelas públicas y una particular de la zona.
“No es cuestión de grandes inversiones, es cuestión de organizarnos y que se tenga la voluntad de ir implementando este tipo de escuelas en cada una de las zonas escolares del país”, recalcó Irma Martínez Manríquez.
La senadora enfatizó que “se puede”, además de que es una solución para el problema de sobrepeso y obesidad que existe, a fin de que en 10 años “no estemos sufriendo grandes erogaciones en materia de salud para más o menos cuidar los problemas que ocasionan el sobrepeso y la obesidad”.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud (SSA) siete de cada 10 niños de entre cinco y 11 años de edad padecen sobrepeso, siendo el consumo de comida “chatarra” en las escuelas uno de los factores que agravan ese padecimiento.
Los niños, sostuvo la legisladora, “son responsables de su alimentación. A ellos nada más les damos dinero y en la escuela se alimentan y comen lo que les gusta. Ellos no miden las cantidades porque no saben”.
La tiendita
Lo que comen en la escuela
El antojo de Fátima tiene un costo: pesar casi 50 kilogramos a sus nueve años de edad y gastar diario en el recreo al menos 15 pesos en banderillas de salchicha, tacos de guisado, donas o sopes. “No me gusta que se quede con hambre", explica su mamá, Dora Martínez.
Fanático de los tacos de guisado, Alex cuenta con 20 pesos diarios para cubrir la falta de un tentempié sano, el cual sustituye por una bebida azucarada, dos tacos, palomitas y hasta un chicharrón con cueritos a la salida.
Pero no es el único. Con cinco pesos Emiliano compra de lunes a viernes lo que se le antoje dentro de la escuela, y a la salida adquiere chicharrones, pizza, papas, tostadas y dulces van por cuenta de su mamá.
Jalisco, un año de prevenciones
Para contrarrestar el alto índice de obesos infantiles, en marzo de 2009 el DIF Jalisco puso en marcha el Proyecto de Orientación Alimentaria en 26 escuelas del Estado, pues datos de la Secretaría de Salud local señalaban que el sobrepeso era de casi 20% entre los menores de cinco y 11 años.
A los infantes se les brindaron desayunos escolares en la modalidad caliente, y a los alumnos con sobrepeso se les dio asesoría para que modificaran sus hábitos alimenticios.
Por lo que toca al Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco, la institución efectuó en 2009 un millón 926 mil evaluaciones nutricionales a población derechohabiente en general a través de la estrategia PREVENIMSS.
Con ello, se detectaron casi 300 mil casos de obesidad y sobrepeso, a los que se dio seguimiento.
Además, los canales abiertos de televisión transmitieron promocionales de combate a estas enfermedades, dando énfasis a la activación física tanto en horarios escolares como de trabajo y en lugares de esparcimiento, para fomentar el ejercicio.
Por otro lado, a finales de enero de este año se anunció que en Jalisco se aterrizarán los lineamientos para fortalecer las acciones contra estas enfermedades, dentro del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad.
México es el primer lugar en obesidad infantil en el mundo, detalló la también ex profesora de educación básica.
La legisladora consideró que el aumento en el número de menores con obesidad es por la venta y el consumo de productos altos en grasa, así como por la falta de actividades físicas en los planteles escolares.
“Desgraciadamente la escuela regular no tiene el tiempo; es muy corto el tiempo que los niños están en la escuela como para que haya actividades físicas todos los días o para proveer comedores”, explicó.
Ampliar los horarios de una escuela permite dedicar más tiempo a actividades físicas e impartir materias extracurriculares, como aprender un segundo idioma y tecnologías de la información, además de instalar comedores donde se brinde una alimentación balanceada.
El niño estaría en la escuela de 8:00 am a 16:00 horas, por lo que se le proporcionaría un desayuno y comida balanceada, baja en grasas y rica en nutrientes, argumentó la senadora Martínez Manríquez.
De esta forma las escuelas no sólo atienden de una mejor manera los aspectos curriculares que marca el programa educativo, sino que también se darían tiempo para actividades extracurriculares; sobre todo habría más tiempo para ejercitarse, dijo.
La legisladora detalló que escuelas de ese tipo forman parte del Programa para la Alianza de la Educación.
Destacó que hasta ahora existen 953 escuelas públicas que operan de esa forma en 29 estados del país, las cuales atienden a 192 mil 834 alumnos, cifra que espera alcanzar dos mil centros educativos al final del ciclo 2009-2010.
“Esto tiene que ver con la voluntad, con la creatividad que tengan tanto directivos como maestros” y no tanto con crear una nueva infraestructura o destinar más recursos.
Se requiere, reiteró, de la “voluntad” de autoridades educativas, padres de familia y la comunidad para aplicar un proyecto donde se puede trabajar a través de convenios o apoyos.
La integrante de las comisiones de Educación y Salud del Senado comentó que un ejemplo es la Escuela Primaria Rural “General Lázaro Cárdenas del Río” en Tonalá, Chiapas, la cual opera como plantel educativo de tiempo completo.
Esta escuela está conformada por dos aulas y una sirve como comedor, por lo que ofrece a sus alumnos desayuno y comida nutritiva, saludable para quienes estudian ahí, pues luego los estudiantes tienen que caminar entre 50 o 60 minutos para llegar a su casa.
Actualmente, destacó, el plantel ha obtenido los primeros lugares en las Olimpiadas del Conocimiento Infantil al competir con 21 escuelas públicas y una particular de la zona.
“No es cuestión de grandes inversiones, es cuestión de organizarnos y que se tenga la voluntad de ir implementando este tipo de escuelas en cada una de las zonas escolares del país”, recalcó Irma Martínez Manríquez.
La senadora enfatizó que “se puede”, además de que es una solución para el problema de sobrepeso y obesidad que existe, a fin de que en 10 años “no estemos sufriendo grandes erogaciones en materia de salud para más o menos cuidar los problemas que ocasionan el sobrepeso y la obesidad”.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud (SSA) siete de cada 10 niños de entre cinco y 11 años de edad padecen sobrepeso, siendo el consumo de comida “chatarra” en las escuelas uno de los factores que agravan ese padecimiento.
Los niños, sostuvo la legisladora, “son responsables de su alimentación. A ellos nada más les damos dinero y en la escuela se alimentan y comen lo que les gusta. Ellos no miden las cantidades porque no saben”.
La tiendita
Lo que comen en la escuela
El antojo de Fátima tiene un costo: pesar casi 50 kilogramos a sus nueve años de edad y gastar diario en el recreo al menos 15 pesos en banderillas de salchicha, tacos de guisado, donas o sopes. “No me gusta que se quede con hambre", explica su mamá, Dora Martínez.
Fanático de los tacos de guisado, Alex cuenta con 20 pesos diarios para cubrir la falta de un tentempié sano, el cual sustituye por una bebida azucarada, dos tacos, palomitas y hasta un chicharrón con cueritos a la salida.
Pero no es el único. Con cinco pesos Emiliano compra de lunes a viernes lo que se le antoje dentro de la escuela, y a la salida adquiere chicharrones, pizza, papas, tostadas y dulces van por cuenta de su mamá.
Jalisco, un año de prevenciones
Para contrarrestar el alto índice de obesos infantiles, en marzo de 2009 el DIF Jalisco puso en marcha el Proyecto de Orientación Alimentaria en 26 escuelas del Estado, pues datos de la Secretaría de Salud local señalaban que el sobrepeso era de casi 20% entre los menores de cinco y 11 años.
A los infantes se les brindaron desayunos escolares en la modalidad caliente, y a los alumnos con sobrepeso se les dio asesoría para que modificaran sus hábitos alimenticios.
Por lo que toca al Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco, la institución efectuó en 2009 un millón 926 mil evaluaciones nutricionales a población derechohabiente en general a través de la estrategia PREVENIMSS.
Con ello, se detectaron casi 300 mil casos de obesidad y sobrepeso, a los que se dio seguimiento.
Además, los canales abiertos de televisión transmitieron promocionales de combate a estas enfermedades, dando énfasis a la activación física tanto en horarios escolares como de trabajo y en lugares de esparcimiento, para fomentar el ejercicio.
Por otro lado, a finales de enero de este año se anunció que en Jalisco se aterrizarán los lineamientos para fortalecer las acciones contra estas enfermedades, dentro del Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, estrategia contra el Sobrepeso y la Obesidad.