México

Lluvia incomunica pueblos en Baja California

La caída de un tramo del puente San Vicente Ferrer arrastró las conexiones telefónicas y de agua potable

ENSENADA, BAJA CALIFORNIA.- La incomunicación de varios poblados de Ensenada, tras dañarse puentes y tramos de la carretera Transpeninsular —que une a Baja California con Baja California Sur—, provocó serios problemas ante el incipiente desabasto de comestibles, agua potable y combustible.

En esta ruta, saturada a diario por vehículos de pasajeros y de carga, cientos de viajeros se quedaron varados durante días ante la imposibilidad de cruzar o regresarse a sus puntos de partida.

La caída de un tramo del puente San Vicente Ferrer arrastró las conexiones telefónicas y de agua potable. Familiares de los varados permanecieron hasta tres días sin saber de sus parientes que se encontraban viajando por esas vialidades.

El ir y venir de tractores remolcando vehículos a través del arroyo de 100 metros de ancho, se convirtió en la distracción principal para residentes del poblado San Vicente Ferrer.

Tras cinco días de fuertes lluvias, esta actividad se convirtió en la única opción para cruzar el cauce, que en lo más intenso de la tormenta alcanzó el doble del caudal y dejó incomunicados a miles de residentes de varios poblados bajacalifornianos y que cortó las vías terrestres que conectan a Tijuana con Los Cabos, en Baja California Sur.

 De la distracción a la preocupación

El interés de los espectadores va más allá de la simple curiosidad. Están atentos a la reconstrucción del paso que las fuertes corrientes destruyeron, porque el agua potable y los alimentos escasean en sus hogares y en las pocas tiendas que abastecen a los 5 mil pobladores.

Sólo quienes tenían urgencia de cruzar o habían permanecido varios días varados aceptaron el servicio del remolque, que el primer día tenía un costo de 300 pesos y después bajó a 200.

Unos cuantos quisieron arriesgarse por su cuenta, pero sus vehículos quedaron atorados en los bancos de arena cubiertos por el arroyo, que aunque llevaba menos agua que los días de lluvia, llegaban a cubrir la mitad de las unidades.

En ese lugar, ubicado a 100 kilómetros al sur de Ensenada, la corriente se llevó una placa del puente carretero que a diario registra el tráfico de innumerables vehículos con dirección al norte o a Baja California Sur.

Algunos van de paseo, muchos llevan trabajadores y otros transportan importantes cargas de mercancías y productos agrícolas.

Durante cinco días las fuertes lluvias socavaron los cimientos de ese puente y otros cinco puntos de la carretera, así que en otros poblados como Camalú, Colonet y San Quintín, la situación es igual o peor, porque muchas familias perdieron sus viviendas, lo que complicó la situación en todo el sur del estado.

Los albergues alojaron hasta 800 personas que quedaron damnificadas, entre mujeres, hombres y niños, la mayoría jornaleros agrícolas que además de perder sus pertenencias se quedaron sin poder trabajar, ante la imposibilidad de cruzar los arroyos y porque la actividad fue suspendida ante el temporal.

Autoridades de Protección Civil del estado atribuyeron las fuertes precipitaciones al fenómeno de El Niño. Las corrientes de agua que dañaron la estructura carretera bajaron de las montañas donde el volumen de lluvia fue mayor.

Aunque las lluvias más copiosas ya pasaron, según los pronósticos climatológicos se espera que a mediados de esta semana caiga una nueva tormenta.

El delegado de San Vicente Ferrer, Alberto García Trujillo, destacó que la oportuna intervención de la policía local evitó que ocurriera algún incidente. Desde que se pronosticó el temporal se monitorearon las condiciones del paso para prevenir cualquier incidente.

De esta forma se detectó una fisura que corrió en unas cuantas horas y terminó por derrumbar un tramo. Los agentes estuvieron pendientes de los cimientos del puente hasta que constataron que una parte se había deslavado.

El funcionario confirmó que varias familias fueron desalojadas de sus viviendas. Se les dio albergue en la primaria Claudio Sarabia, donde la directora, Aidé Alejandra Ramos Tirado, coordinó la atención de las familias, todas de origen mixteco y trabajadoras del campo.

García Trujillo explicó que ante el problema de desabasto, personal de la delegación se mantuvo pendiente de proporcionar agua y alimentos a las familias y vigiló que las tiendas no aprovecharan la situación para encarecer los productos.

A marchas forzadas

El subdirector de Obras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ( SCT), Gilberto López, dijo que la corriente fue tan intensa que socavó los terraplenes y provocó la caída de un tramo del puente San Vicente, pero la corriente les impidió atender la emergencia.

Aunque el daño ocurrió el jueves, apenas el sábado pudieron iniciar los trabajos para habilitar el paso de vehículos ligeros, pero la reparación total que permita el paso de tractocamiones llegará hasta los próximos días.

Explicó que fueron 7 mil metros cúbicos lo que arrastró la corriente, pero no afectaron la estructura que soporta el puente, sólo el terraplén sur del kilómetro 90 de la carretera Transpeninsular Ensenada-La Paz. Desde que paró de llover iniciaron los trabajos para rellenar con tierra que extraen de los cerros.

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