México

Libre joven plagiada durante siete meses

Carteles con la fotografías de los secuestradores comienzan a circular en toda la entidad para ubicarlos

CULIACÁN, SINALOA.- En una especie de pozo, estrecho, húmedo y carente de un sistema de ventilación, una adolescente permaneció en cautiverio siete meses, mientras sus plagiarios negociaban la entrega del rescate de veinte millones de pesos.

La adolescente, de 15 años y estudiante de secundaria, vivió bajo el suelo, respirando un aire contaminado que a cuenta gotas le llegaba del exterior por un tubo de material PVC.

La Unidad Antisecuestros capturó a Maria Magdalena Rojas Blanco, propietaria del inmueble, donde mantenían a la joven. Quien dio los nombres de los demás participantes en el secuestro.

Su historia inició la mañana del día 11 de marzo, cuando en compañía de su hermana se dirigía a su colegio, cuando hombres armados las interceptaron.

A ella la sujetaron de pies y manos y la trasladaron a un vehículo Cirrus color tinto y notificaron a sus acompañantes que en breve, a través del celular de la adolescente, entablarían comunicación.

Sus captores la internaron a una especie de subterráneo recién construido metros abajo de una de las recamaras de la casa marcada con el número 137 de la calle Privada Sierra Lucana, en el fraccionamiento Villa Bonita de esta ciudad.

El lugar, dotado de un improvisado sistema de energía eléctrica que pérmitía la operación de un refrigerador donde conservaba los alimentos y el agua que bebía.

Bajo tierra, respirando a través del hueco de un tubo alimentador de PVC, la jovencita, era alimentada por sus secuestradores y para realizar sus necesidades fisiológicas, le eran entregados pañales.

Sus alimentos consistían, entre otros, en un tazón de arroz blanco y caldo de pollo.

Cada fin de semana, con los ojos cubiertos y auxiliada por la mujer encargada de su cuidado, era conducida a la regadera de la vivienda donde, una vez que se bañada, era regresada a su celda.

En el primer contacto con sus padres, el jefe de la banda, identificado como Ariel Alberto Sánchez, exigió la entrega de 20 millones de pesos y puso en la bocina del teléfono a la víctima, para dar una prueba de que estaba viva.

Las investigaciones sobre este personaje revelan que desempeñaba una profesión de jurista.

Por largos espacios de tiempo, los secuestradores guardaron silencio, como parte de su estrategia, para volver a comunicarse con sus padres y enviarles escritos de puño y letra de su hija, la cual les pedía su ayuda para salir de su calvario.

La madrugada del jueves 16 de octubre, una vez entregada la cantidad de 7 millones de pesos, fijado como rescate, los plagiarios liberaron a la adolescente, la cuál fue recogida por investigadores.

El comandante Julio, de la Unidad Antisecuestros, establece que una vez liberada la víctima, se procedió a ejecutar una serie de cateos que llevó a la captura de Maria Magdalena Rojas Blanco, propietaria del inmueble, donde se mantuvo en cautiverio, a la adolescente. A la mujer, se le incautaron dos millones de pesos.

Carteles con la fotografías de Ariel Alberto Sánchez, Nicolás Rosario Salazar Lara, Fernando Salazar Bustamentante, José Ángel Parra Sánchez, comienzan a circular en toda la entidad para obtener información sobre su ubicación.

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