México

Liberan a siete condenadas por abortar

Verónica Cruz, directora del Centro Las Libres, comentó que el gobernador jamás admitió la criminalización de las internas

GUANAJUATO (08/SEP/2010).- Entre lágrimas y oraciones fueron liberadas las siete mujeres que purgaban condenas de 25 a 29 años por homicidio en razón de parentesco en los centros de Readaptación Social (Cereso) de Guanajuato y Valle de Santiago, al entrar en vigor la reforma penal que reduce el castigo por ese delito.

Seis de ellas, que aseguran abortaron, habrían recuperado su libertad hasta 2030 y 2035. María Araceli Camargo Juárez, Ofelia Segura Frías, Yolanda Martínez Montoya, Liliana Morales Moreno, Ana Rosa Padrón Alarcón, Susana Dueñas Rocha y Bonifacia Andrade Hurtado abandonaron las celdas la tarde de este martes, donde pasaron entre dos y nueve años de su vida.

Inmersas en un fuerte dispositivo de seguridad, madres, hermanas y amigas atestiguaron los momentos en que los custodios abrían las rejas a las mujeres de 21 a 39 años de edad.

Seis salieron, una a una, del Cereso de Puentecillas y Liliana Morales de Valle de Santiago.

“¡Soy libre, porque soy inocente!”, gritó Yolanda Martínez Montoya con los brazos en alto.

Aún con el uniforme de interna señaló que siendo inocente un juez la condenó a 25 años de prisión, “pero finalmente triunfó la justicia. Gracias a Las Libres (ONG), gracias a los medios de comunicación y gracias a las autoridades”.

“¡Esto es un milagro!, dijo María Rocha Márquez, madre de Susana Dueñas, con una imagen de la Virgen de Juquila, del Santuario de Santa Catarina, Oaxaca, en las manos.

Anastasia Alarcón Sánchez llegó al Penal de Puentecillas, para abrazar a su hija Ana Rosa Padrón, campesina de 23 años de edad, recluida en 2008 y condenada a 29 años de prisión. Nunca perdí la fe, dijo Anastasia, de la mano de su nieta Karina, de cinco años, hija de Ana Rosa.

“Fue una gran injusticia, Ana no mató a su hijo, fue un aborto. Eso ya no lo quiero recordar”. Adelantó que en enero ella y Ana Rosa caminarán de su pueblo, en Dolores Hidalgo, a San Juan de los Lagos a pagar la manda.

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