México

Lamentan envío de la Guardia Nacional

Legisladores mexicanos señalan que la medida va contra el origen que dio paso a la fundación del país

CIUDAD DE MÉXICO (23/JUL/2014).- Senadores del PRI, PAN y PRD lamentaron el anuncio del gobernador de Texas, James Richard Perry, de convocar a mil reservistas de la Guardia Nacional para aplicar la operación Seguridad Fuerte, para detener el flujo de niños migrantes no acompañados originarios principalmente de Centroamérica.

El senador del PAN y presidente de la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano, José María Martínez, dijo que no se debe utilizar la fuerza militar contra los migrantes, más aún cuando se trata de menores de edad porque podrían cometerse excesos.

A su vez la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Gabriela Cuevas, lamentó que el gobernante del Partido Republicano olvide que los Estados Unidos es una nación fundada por migrantes y que éstos ahora son los que hacen funcionar actividades primarias de su economía, como la agricultura.

La también senadora del PAN calificó el anuncio de Perry de “electorero”, pues busca hacer política en sus aspiraciones a convertirse en el candidato de su partido a la Presidencia de Estados Unidos en 2016.

Derechos humanos, de lado

“Me parece que este es un anuncio más que nada electorero, que lo que busca es un asunto de hacer política en lugar de gobernar responsablemente, y que sin duda olvida y deja de lado por completo los derechos humanos y la propia legislación de los Estados Unidos”.

A su vez la vicecoordinadora del PRD, Dolores Padierna Luna, lamentó esta política del gobernador Perry que cree que con vallas y policías se detendrá la migración. Dijo que el mandatario debiera ser más sensible ante la crisis humanitaria que representa el éxodo de infantes centroamericanos hacia el vecino país del Norte.

TERCER ENVÍO A GUATEMALA
Llegan 383, incluidos 13 niños

CIUDAD DE GUATEMALA.- Un total de 383 guatemaltecos, incluidos 13 menores de entre uno y 12 años y sus madres, llegaron provenientes de Estados Unidos, de donde fueron deportados, informó un vocero de la cancillería.

Los infantes y sus progenitoras arribaron al Aeropuerto de la Fuerza Aérea Guatemalteca de la capital en un avión estadounidense y fueron recibidos por una misión estatal.

La mayoría de los niños iban en los brazos de sus madres, quienes, al igual que sus hijos, tenían la cabeza cubierta con una prenda de vestir para evitar ser fotografiadas por una docena de periodistas que abarrotaron la pista militar.

EL OPERATIVO
Detienen a 192 “coyotes”


Un total de 192 personas fueron detenidas en la Frontera entre Texas y México y acusadas de tráfico de personas, informó el Departamento de Seguridad Nacional. Confiscaron más de 625 mil dólares a raíz de la llamada “Operación Coyote”, que se realizó en el mes pasado. Es el más reciente esfuerzo del Gobierno estadounidense por detener la ola de niños migrantes.

EL ANÁLISIS
El fallido proceso de la reforma migratoria en Estados Unidos

Miguel Sigala, profesor del Centro de Estudios sobre América del Norte, UdeG


La actual crisis de los niños indocumentados refleja que la migración ha sido uno de los temas menos exitosos en la gestión de Barack Obama. Después de 20 meses de negociaciones, la reforma migratoria ha sido dada por muerta por el mandatario y el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, ha dicho que, definitivamente, no será votada en este año. Tan pronto como ganó su segunda elección presidencial, Obama levantó expectativas respecto al logro de una reforma migratoria. En su primera conferencia de prensa como candidato triunfador señaló que introduciría, en los inicios de su segunda gestión, una propuesta de ley al Congreso.

La estrategia adoptada por los impulsores de la reforma consistió en trasladar el liderazgo en el tema del presidente al Congreso, Obama no gozaba de respaldo entre los conservadores por lo que era necesario encontrar el terreno medio para avanzar en la propuesta. De ahí que, en enero de 2013 se constituyera la llamada “pandilla de los ocho” conformada por cuatro senadores de cada partido con la encomienda de redactar la ley.

Así pues, en abril de 2013, el grupo de ocho legisladores introdujo su iniciativa al Senado bajo el nombre de “Ley para la Seguridad Fronteriza, Oportunidad Económica y Modernización de la Inmigración”. El documento reflejó el enfoque comprensivo que contempla no sólo la seguridad sino también los beneficios económicos de la legalización y un camino para otorgar la ciudadanía a los inmigrantes. La propuesta fue aprobada a fines de junio, abriendo entonces una esperanza para millones de inmigrantes. Sin embargo, la iniciativa debía ser turnada a la Cámara de Representantes y ahí la propuesta migratoria estaba condenada al fracaso.

La mayoría republicana desecharía la propuesta del Senado y buscaría cambios en la legislación relacionados casi exclusivamente con la seguridad de la Frontera y el combate a la inmigración ilegal. Más aún, la opción de otorgar ciudadanía no estuvo sobre la mesa pues para los detractores de la reforma no se debe premiar a los ilegales convirtiéndolos en estadounidenses. Y aún más, la proximidad de elecciones intermedias para renovar al Congreso motiva a los representantes republicanos a endurecer su postura sobre la migración para así ser reelegidos por sus electores.

El fracaso de la reforma migratoria obedece a la falta de consenso sobre el tema y a la complejidad del sistema político estadounidense. Por un lado, los impulsores de la reforma defienden un enfoque amplio que incluya la incorporación a la nación estadounidense de millones de inmigrantes, principalmente hispanos; por otro lado, sus detractores argumentan que la reforma no debe premiar la ilegalidad-

No obstante, la suerte de una eventual reforma migratoria podría cambiar para la siguiente legislatura. Aunque el votante suele contrabalancear las fuerzas del Congreso y del Ejecutivo, existe la posibilidad de que en las próximas elecciones intermedias de noviembre el Partido Demócrata alcance la mayoría en ambas cámaras propiciando un escenario favorable para su aprobación. De ser así Obama firmaría la ley sin demora y se anotaría un logro para el Ejecutivo que no se ha visto desde Ronald Reagan en 1986.

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