México

La masacre de 10 jóvenes en Durango fue en territorio controlado por el narco

Siete de los ahora fallecidos eran menores de edad; se dirigían al poblado de Los Naranjos, donde recibirían apoyos por parte de la Sedesol

DURANGO.- Pueblo Nuevo, el municipio duranguense en que el domingo pasado mataron a 10 jóvenes, es un territorio dominado por el narcotráfico, afirma el jefe de redacción del periódico “El Siglo de Durango”, José Pérez Arellano.

El domingo pasado, alrededor de las 14:20 horas un grupo de sicarios abrió fuego contra una camioneta en la que viajaban 10 jóvenes, siete de los cuales eran menores de edad.

El procurador de Justicia de Durango, Daniel Garza Leal, dijo que tienen dos versiones del hecho: una, que un falso retén de sicarios pidió al vehículo detenerse y ante la negativa abrieron fuego; y la otra, que antes de disparar, los sicarios bajaron a dos mujeres de la camioneta.

Los jóvenes, provenientes de tres familias y originarios del ejido El Aval, se dirigían al poblado de Los Naranjos, donde recibirían, como cada mes, apoyos del programa Oportunidades de la Secretaría de Desarrollo Social ( Sedesol).

Pérez Arellano dice que por limitar con Sinaloa, en el municipio hay una fuerte presencia del crimen organizado. “Todos los municipios que se encuentran en la zona de la Sierra Madre Occidental están igual, Pueblo Nuevo es el más grande después de Durango, tal vez haya seguridad en la cabecera municipal, pero el riesgo está en la Sierra”.

Agrega que ni el Ejército ni la Policía federal entran por la dificultad del terreno. “Estamos hablando de que de la capital del Estado al lugar donde ocurrieron los hechos, son más de seis horas por caminos de terracería”.

El periodista asegura que es común que aparezcan jóvenes muertos en dicho municipio, ya que muchos de ellos se dedican al cultivo de mariguana.

“Pueblo Nuevo es el municipio que junto con la capital tiene más índice delictivo, los pueblos ubicados en los límites de Durango y Sinaloa se caracterizan por eso, porque hay masacres, impunidad y ninguna autoridad se atreve a meterse hasta allá”.

Pérez Arellano dice que el lugar es tan peligroso que sería una tontería enviar a algún reportero. “No tenemos las garantías para ir allá, prácticamente reporteamos por teléfono, sería una tontería mandar a mi gente, no tengo la confianza de mandar reporteros que vayan a investigar o a tomar fotos, porque capaz que no regresan”.

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