México

La gestión Felipe Calderón estuvo marcada por el centralista: expertos

César Astudillo y Luis Carlos Ugalde plantean la necesidad de una reforma política que garantice el equilibrio en los tres órdenes de Gobierno

CIUDAD DE MÉXICO (30/NOV/2012).- Felipe Calderón cerrará su sexenio con un federalismo marcado por el centralismo, la concentración del poder económico en la Federación y por el despegue de los 32 mandatarios estatales que dejaron de subordinarse políticamente al Presidente de la República.

Ex gobernadores aceptan que la relación con el Presidente Calderón fue en momentos tensa, que se ejerció un dominio federal a partir de la concentración de recursos y del despliegue de las Fuerzas Armadas en todo el territorio para “la guerra contra el narco”.

En contraste, Luis Carlos Ugalde y César Astudillo señalan que la “independencia política” de los gobernadores respecto del Ejecutivo se fortaleció. Plantean la necesidad de ir a una reforma política de gran envergadura que garantice el equilibrio entre los tres órdenes de gobierno.

Durante el mandato del Presidente Calderón se realizaron 169 elecciones para elegir diputados locales, alcaldes, gobernadores, diputados federales, senadores y un Presidente de la República. En total durante los últimos seis años tuvo relación con 66 mandatarios entrantes y salientes.

Astudillo, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierte que para que México viva un federalismo “más acorde a su esencia” se debe pedir una reforma que devuelva competencias de la Federación a estados y municipios.

“Hoy es evidente que el Poder Ejecutivo Federal no tuvo el control de los estados y eso llevó al empoderamiento casi absoluto de los gobernadores de tal suerte que lograron gobernar sin contrapesos en el ámbito de los estados… eso provocó que los gobernadores fueran auténticos virreyes”.

Luis Carlos Ugalde, ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) y académico universitario, sostiene que durante el mandato del Presidente Calderón no hubo ninguna modificación al esquema federalista del país.

“Quiere decir que se mantuvo la dependencia fiscal de los gobiernos locales respecto a la Federación”.

Hace notar que durante este sexenio se incrementó el fenómeno de la discrecionalidad para gastar recursos por gobernadores y presidentes municipales, que el flujo petrolero infló las arcas de estados y municipios pero se mantuvo la opacidad. “La independencia política de los gobernadores se fortaleció y dio lugar al llamado ‘feuderalismo’, que no es otra cosa que una descentralización sin responsabilidad política y es el peor esquema del federalismo mal entendido”.

“En general (la relación de Calderón con los estados y municipios) fue cordial, hubo acusaciones como el ‘michoacanazo’ pero se mantuvo la civilidad política”.

CANCILLER MEXICANA
Reconoce trayectoria de Espinosa

CIUDAD DE MÉXICO.- El presidente Felipe Calderón designó a la titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Patricia Espinosa Cantellano, como embajadora emérita de México, en reconocimiento a sus años de carrera y a la labor que desempeñó como canciller durante el sexenio.

En un comunicado, la dependencia detalló que la Ley del Servicio Exterior Mexicano “prevé la designación de hasta cinco embajadores eméritos”, de entre aquellos diplomáticos de carrera que se hubieran dedicado por lo menos 25 años al Servicio Exterior y se hubieran distinguido dentro del mismo, o bien que con una antigüedad mínima de 10 años de servicio hubieran ocupado el cargo de secretario de Relaciones Exteriores.

Se detalló que Espinosa Cantellano “tiene 31 años de servicio ininterrumpido dentro del Servicio Exterior Mexicano y fungió como canciller de México durante toda la Administración del Presidente Calderón y ha sido, además, Titular de las embajadas de México en Austria y Alemania, directora general de Organismos Regionales Americanos, encargada de Derechos Humanos en la Organización de las Naciones Unidas, entre muchos otros cargos”.

La mañana de ayer, la funcionaria dio su última conferencia en el cargo, y en el balance de la administración en materia de política exterior, sostuvo que “entregamos muy buenas cuentas, estamos muy satisfechos, y creo que tenemos las bases para que a partir de ahora México pueda seguir desempeñándose como un actor global, responsable, que incide en las decisiones del mundo”.

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