México

La diabetes afecta a cualquiera; no distingue complexiones

No importa si son esbeltos o tienen unos kilos de más, tampoco si se es niño o adulto, este padecimiento acecha a sus víctimas por igual

CIUDAD DE MÉXICO (19/NOV/2012).- Paola es una mujer delgada que adquirió diabetes tipo 1 al cumplir seis años de edad, debido probablemente a que tuvo hepatitis a los cuatro años. Debe aplicarse insulina entre tres y cuatro veces al día; cuida su alimentación, hace ejercicio y apoya a través de la Asociación Mexicana de Diabetes, a aquellas personas que viven con diabetes mellitus.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce tres formas de diabetes mellitus: la tipo 1, la tipo 2 y diabetes gestacional.

La diabetes tipo 1 se presenta en personas delgadas o con peso adecuado, lo cual indica que “el término diabetes no debe asociarse necesariamente con sobrepeso y obesidad”, comenta el doctor Jorge Kunhardt Rasch.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut), se presenta una disminución en el aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad a la edad de 5 a 11 años, debido al fenómeno de “estabilización epidemiológica”.

La diabetes tipo 1 se diagnostica con má frecuencia en niños, adolescentes o adultos jóvenes. Quienes la presentan son insulino-dependientes y deben inyectarse a diario.

Paola Ortega, de 32 años, procura rotar las zonas donde se inyecta. Ella sabe cuándo requiere cargar la aguja con insulina, “porque comienzo a marearme y a perder piso”.

Kunhardt indica que “hay un tipo de diabetes que poca gente conoce, es la diabetes insípida, que impide la correcta producción y/o secreción de hormona antidiurética. Las pacientes suelen presentar tumores en el cráneo y otros problemas del sistema nervioso”.

Para la doctora Inés Cerezo, especialista en medicina del deporte y educadora en diabetes, otro factor que incrementa su incidencia es el estrés. Explica que una fuerte impresión, un susto, una pena muy importante de un individuo que tenga una carga genética de diabetes puede condicionar su presencia.

El paciente con diabetes delgado no puede recurrir a las reservas calóricas con las que cuenta el diabético tipo 2, que por lo general tiene sobrepeso.

La Ensanut indica que la prevalencia de la diabetes tipo 2 aumentó de 5.7% en el año 2000, a 9.1% en 2012, lo que indica que hubo un crecimiento de 59.6% en los casos detectados.     

FRASE


"Factores ambientales, nutricionales, sociales (estrés) pueden influir fuertemente en la expresión de la diabetes".

Jorge Kunhardt Rasch,
director médico de Médica Sur Lomas

TESTIMONIO

Cambia sus hábitos por la enfermedad

CIUDAD DE MÉXICO.-
Hace casi un año, Alexis Yakin comenzó a sentirse mal. “Iba muchas veces en la noche al baño, me daba mucha sed y empecé a bajar mucho de peso”, cuenta con su voz serena.

Sus papás estaban fuera de casa, pero al regresar y ver que había perdido mucho peso, lo llevaron a ver a varios doctores. El diagnóstico fue el mismo con uno y otro: diabetes juvenil.

Hoy, a sus 17 años de edad, este “integrante de la tribu” —según el significado maya de su segundo nombre— asegura que su enfermedad no le impide hacer una vida normal en la casa, la escuela, con sus amigos y hasta con las chicas que le gustan.

“En las mañanas me levanto a las seis para ayudar a mis papás a su trabajo. Ya como a las diez empiezo a hacer tarea, luego voy a recoger a mi hermano a la primaria y ya me voy a la escuela”, relata; es alumno del Colegio de Bachilleres Plantel 2. Los fines de semana le gusta salir con sus amigos al cine y jugar futbol; delantero es su posición favorita.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, de que la diabetes lo limita, Alexis cuenta: “mi vida es normal, voy a la escuela, platico con mis amigos, ellos saben que estoy enfermo y no me tratan mal, no me discriminan. Al contrario, hasta creo que me ayuda a hacer más amigos. Novia sí tenía, pero terminamos, estoy tratando de conseguir otra”.

Como parte de su tratamiento, Yakin toma medicamento para que no le baje el azúcar, además de un energizante. “Con eso no me siento mal, aguanto hasta la noche, llego de la escuela, ceno y me duermo”.

En su dieta abunda la verdura y la carne blanca, avena y agua natural. Para Alexis “tener esta enfermedad no significa que no puedas hacer las cosas. No hay por qué deprimirse, al contrario, hay que esforzarse más y llegar lejos”.  

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