México
Gobiernos usan servicios, pero no pagan a Sepomex
El Gobierno federal, junto con el Poder Legislativo y el Judicial, pagan millones de pesos en el servicio de mensajería con empresas privadas
CIUDAD DE MÉXICO.- El Gobierno federal, junto con el Poder Legislativo y el Judicial, pagan millones de pesos en el servicio de mensajería con empresas privadas, y utilizan gratuitamente al Servicio Postal Mexicano para el envío de correspondencia, afectando año con año sus finanzas.
Estimaciones —investigadas por el diputado federal del Partido de la Revolución Democrática, Érick López Barriga— indican que de los 25 mil millones de pesos en que esta valuado el mercado de correspondencia y servicios postales del país, únicamente 10% es captado por Sepomex.
La dependencia está inmersa en un círculo vicioso que le hace ser deficiente ante la competencia de empresas privadas a las que no sólo recurren los particulares, sino el mismo Gobierno federal, los Poderes Legislativo y Judicial, así como el Instituto Federal Electoral (IFE) y los partidos.
Con base en información solicitada a Sepomex, el IFE, el Poder Judicial y los partidos políticos han requerido servicios postales —gratuitos— por más de 400 millones de pesos, entre 2001 y 2006.
Sólo en 2006 —año de las elecciones presidenciales— los partidos políticos y las Cámaras enviaron paquetes cotizados en 195 millones de pesos, que nunca llegaron a las arcas de Sepomex.
El diputado López Barriga reveló que la Secretaría de Relaciones Exteriores gasta 20 millones de pesos anuales en mensajería.
Por ello, el diputado denunció que las empresas privadas “han arrebatado de manera ilegal” hasta 60% del mercado de la correspondencia al Servicio Postal Mexicano.
El legislador del PRD inscribió un punto de acuerdo por el que solicita que el Gobierno federal, estatal y municipal, el Congreso de la Unión, los congresos locales, el IFE, el Poder Judicial, y el sector público en general utilicen de manera prioritaria a Sepomex.
Por el ejemplo, el ISSSTE tiene un contrato con Sepomex para el envío únicamente de cartas, de ningún otro paquete.
El Gobierno federal, junto con el Poder Legislativo y el Judicial, pagan millones de pesos en el servicio de mensajería con empresas privadas, pero no pagan al Servicio Postal Mexicano.
Estimaciones —investigadas por el diputado federal del Partido de la Revolución Democrática, Érick López Barriga— indican que de los 25 mil millones de pesos en que esta valuado el mercado de correspondencia y servicios postales del país, únicamente 10% es captado por Sepomex.
La dependencia está inmersa en un círculo vicioso que le hace ser deficiente ante la competencia de empresas privadas a las que no sólo recurren los particulares, sino el mismo Gobierno federal, los Poderes Legislativo y Judicial, así como el Instituto Federal Electoral (IFE) y los partidos.
Con base en información solicitada a Sepomex, el IFE, el Poder Judicial y los partidos políticos han requerido servicios postales —gratuitos— por más de 400 millones de pesos, entre 2001 y 2006.
Sólo en 2006 —año de las elecciones presidenciales— los partidos políticos y las Cámaras enviaron paquetes cotizados en 195 millones de pesos, que nunca llegaron a las arcas de Sepomex.
El diputado López Barriga reveló que la Secretaría de Relaciones Exteriores gasta 20 millones de pesos anuales en mensajería.
Por ello, el diputado denunció que las empresas privadas “han arrebatado de manera ilegal” hasta 60% del mercado de la correspondencia al Servicio Postal Mexicano.
El legislador del PRD inscribió un punto de acuerdo por el que solicita que el Gobierno federal, estatal y municipal, el Congreso de la Unión, los congresos locales, el IFE, el Poder Judicial, y el sector público en general utilicen de manera prioritaria a Sepomex.
Por el ejemplo, el ISSSTE tiene un contrato con Sepomex para el envío únicamente de cartas, de ningún otro paquete.
El Gobierno federal, junto con el Poder Legislativo y el Judicial, pagan millones de pesos en el servicio de mensajería con empresas privadas, pero no pagan al Servicio Postal Mexicano.