México
Exigen acciones a Calderón en Angangueo
Damnificados por la lluvias de la semana pasada hicieron escuchar su voz en la visita del Presidente a las zonas afectadas
OCAMPO, MICHOACÁN.- Muy cerca de Angangueo, en el albergue para la gente que se quedó sin familiares o sin casa, doña Ana Gema Cedillo, dedicada al hogar, dijo al presidente Felipe Calderón que no quieren pueblos mágicos, sino empleo.
Un pequeño auditorio de este pueblo vecino alberga a 150 personas que no sólo lo perdieron todo, sino algunos hasta su padre, madre o algún hijo.
"¡Ya no queremos pueblo mágico, queremos una fuente de empleo! Las mujeres lo necesitamos y lo queremos, queremos que Angangueo no muera, queremos que siga siendo el pueblo que se negó a morir", soltó la menuda mujer, ahora en labores de cocina para los damnificados.
"Ya no se lo pedimos, se lo exigimos, que es lo que tenemos nosotros derecho a exigir una fuente de empleo para todos, para que si de alguna manera no tenemos empleo, saquemos a nuestros hijos adelante y salgamos adelante y saquemos adelante a Angangueo, por favor señor Presidente", continuó ante Calderón, quien la miraba.
Los días 2 y 3 de febrero llovió mucho en esa región famosa porque la mariposa monarca la eligió para huir del frío invernal de Canadá.
Acostumbrados los nativos a las intensas lluvias ahora los tomó por sorpresa y casi sin darse cuenta de la tormenta intensa, de esas que arrasan con todo a su paso.
Autos destruidos, postes derribados, paredes con las huellas de las auténticas olas de lodo marcadas. Muerte y destrucción.
Desde el aire la belleza del lugar no desmerece. Pero en tierra aún huele a desastre.
"Y también señor Presidente, quisiera pedirle que ya no ‘haiga’ brechas, que ya no ‘haiga’ carreteras, que fue lo que nos perjudicó. Tanta carretera que hicieron, tanto mover los montes y todo y ahí fue donde se vino esto que hagan para un lado, que para otro", siguió narrando la señora Cedillo.
"Esta es nuestra situación porque ...el río, porque esa fue la ‘perjudición’ de Anguengueo".
Antes, en el centro de Angangueo , Calderón insistió una y otra vez en que su decisión es convertir a este pueblo en un pueblo mágico, para la atracción del turismo, como veta para sacar de la desgracia a su gente.
"Lo inmediato es reparar lo que está tirado, recoger todo lo que trajo el río, ayudarle a la gente más necesitada", dijo el presidente.
"Segundo. Ayudarles a reponer sus casas, sus negocios, sus muebles, a quien haya perdido eso", continuó.
"Tercero. Darles una fuente de ingreso, aunque sea modesta; son casi dos salarios los de Empleo Temporal, que por lo menos les ayude un poco en esta situación precaria", afirmó Calderón.
"Cuarto. Veamos lo de fondo. Yo estoy comprometido, mi presencia aquí, y la de todos nosotros que tenemos un cargo de responsabilidad pública, obedece a nuestro compromiso con Angangueo", ofreció el mandatario.
Un pequeño auditorio de este pueblo vecino alberga a 150 personas que no sólo lo perdieron todo, sino algunos hasta su padre, madre o algún hijo.
"¡Ya no queremos pueblo mágico, queremos una fuente de empleo! Las mujeres lo necesitamos y lo queremos, queremos que Angangueo no muera, queremos que siga siendo el pueblo que se negó a morir", soltó la menuda mujer, ahora en labores de cocina para los damnificados.
"Ya no se lo pedimos, se lo exigimos, que es lo que tenemos nosotros derecho a exigir una fuente de empleo para todos, para que si de alguna manera no tenemos empleo, saquemos a nuestros hijos adelante y salgamos adelante y saquemos adelante a Angangueo, por favor señor Presidente", continuó ante Calderón, quien la miraba.
Los días 2 y 3 de febrero llovió mucho en esa región famosa porque la mariposa monarca la eligió para huir del frío invernal de Canadá.
Acostumbrados los nativos a las intensas lluvias ahora los tomó por sorpresa y casi sin darse cuenta de la tormenta intensa, de esas que arrasan con todo a su paso.
Autos destruidos, postes derribados, paredes con las huellas de las auténticas olas de lodo marcadas. Muerte y destrucción.
Desde el aire la belleza del lugar no desmerece. Pero en tierra aún huele a desastre.
"Y también señor Presidente, quisiera pedirle que ya no ‘haiga’ brechas, que ya no ‘haiga’ carreteras, que fue lo que nos perjudicó. Tanta carretera que hicieron, tanto mover los montes y todo y ahí fue donde se vino esto que hagan para un lado, que para otro", siguió narrando la señora Cedillo.
"Esta es nuestra situación porque ...el río, porque esa fue la ‘perjudición’ de Anguengueo".
Antes, en el centro de Angangueo , Calderón insistió una y otra vez en que su decisión es convertir a este pueblo en un pueblo mágico, para la atracción del turismo, como veta para sacar de la desgracia a su gente.
"Lo inmediato es reparar lo que está tirado, recoger todo lo que trajo el río, ayudarle a la gente más necesitada", dijo el presidente.
"Segundo. Ayudarles a reponer sus casas, sus negocios, sus muebles, a quien haya perdido eso", continuó.
"Tercero. Darles una fuente de ingreso, aunque sea modesta; son casi dos salarios los de Empleo Temporal, que por lo menos les ayude un poco en esta situación precaria", afirmó Calderón.
"Cuarto. Veamos lo de fondo. Yo estoy comprometido, mi presencia aquí, y la de todos nosotros que tenemos un cargo de responsabilidad pública, obedece a nuestro compromiso con Angangueo", ofreció el mandatario.