España, una nación expulsora
Desde que rige el requisito de reserva hotelera, turistas mexicanos se han enfrentado a una serie de exigencias imposibles de cumplir
MADRID, ESPAÑA.- España, la que todavía muchos latinoamericanos llaman la “madre patria”, se ha convertido en un espacio inexpugnable para miles de turistas del otro lado del Atlántico, muchos de ellos mexicanos.
La dureza y en ocasiones arbitraria reglamentación para ingresar al país como turista ha provocado un vendaval de repatriaciones que, previamente suponen procesos de incomunicación y trato vejatorio.
La situación es de tal gravedad que ha derivado en un incipiente conflicto diplomático con países como Brasil, Argentina, Chile y Venezuela, entre otros, mientras México, pese a que en menos de dos años ya suman más de 300 los ciudadanos expulsados (alrededor de 12 por mes), no ha presentado ninguna queja formal.
El origen del problema se remonta al año 2007 en que entró en vigor la reserva hotelera o la carta-invitación como requisito para ingresar en cualquier país del llamado espacio Schengen (conformado por la mayoría de los países de la Unión Europea y Suiza). Se trata de un documento que acredita el lugar de estancia del turista durante el periodo vacacional, que tiene un costo de 150 dólares, que hay que presentar en una comisaría de policía y que las autoridades tardan en responder un mes.
A raíz de ese requisito y de otros como disponer de 80 dólares en metálico (56 euros) por cada día de estancia, se sucedieron las no admisiones de miles de turistas latinoamericanos en los aeropuertos españoles.
Sin embargo, pese a estas expulsiones nuestro país no ha querido sumarse a las quejas de sus vecinos latinoamericanos. Hace dos años el Gobierno mexicano planteó el tema durante la VIII Reunión Binacional entre España y México, y se logró que el Gobierno español firmara un compromiso “informal” a través del cual se comprometía a “revisar” la expulsión de los turistas mexicanos en los aeropuertos españoles. Pero a raíz de las cifras no lo cumplió, porque dos años después las expulsiones continúan.
Cada año viajan a España unos 350 mil turistas mexicanos, en el año 2007 un total de 66 no fueron admitidos, cifra que se dobló al año siguiente hasta llegar a los 150, y que sigue aumentando: sólo en los últimos tres meses de este año ya van 70.
Sin descartar que el mes pasado, en entrevista con el embajador Daniel Hernández Joseph, director general de Protección a Mexicanos en el Exterior de la Secretaría de Relaciones Exteriores, aseguró que hay al menos 300 mexicanos detenidos en España de los cuales 90% están acusados de narcotráfico.
Una “maravilla”
“España lo ha entendido maravillosamente bien. Se ha dado cuenta de que a diferencia de lo que ocurre en otros lugares como Ecuador, los turistas mexicanos no viajan con la intención de quedarse, así que no representan un peligro migratorio para España”.
Sobre las expulsiones, Graue considera que las cifras “no son significativas”, que el porcentaje “es muy bajo” y que los ciudadanos que no consiguen entrar “es porque verdaderamente venían sin cumplir ningún requisito”.
“Es verdad que se han dado casos de no admitidos, pero son muy pocos y la mayoría ha sido porque no cumplen ninguno de los requisitos: ni traen carta-invitación, ni reserva hotelera, ni casi dinero. Y así es muy difícil lograr que les admitan”.
Pero para los turistas rechazados lo peor no es sólo ser expulsados, perder el boleto de avión y la ilusión de un viaje, sino el trato vejatorio que sufren por parte de la policía española.
Yolanda, una ecuatoriana de 35 años, se sintió como una delincuente. Hace unos meses intentó visitar a su hermana Judith que está en Madrid haciendo un doctorado, pero ni siquiera pudo verla. “Al llegar a la aduana el policía me pidió el pasaporte y al ver que era de Ecuador me empezó a hacer preguntas. Le dije que venía a ver a mi hermana, le di la dirección de la casa, y le mostré la carta-invitación que ella me había mandado. Pero no sirvió.
Después de pasar dos días enteros incomunicada, encerrada en un lugar horrible y pequeño comiendo bocadillos, me mandaron de regreso a Ecuador sin ni siquiera dejarme hablar con mi hermana”. (EL INFORMADOR/El Universal)
El mexicano Alejandro Ordaz Moreno fue a estudiar a Sevilla un doctorado. En abril de 2008 dos policías intentaron detenerlo y se defendió golpeándolos, fue acusado de tentativa de homicidio. Sus padres lo trajeron a México donde está fugitivo al considerar que su juicio no era imparcial.
Sin comentarios
Optan por el silencio diplomático
Vía telefónica se contactó con la coordinadora de sala de prensa, Laura Durango, quien prometió comunicarse con este periódico para ofrecer los datos del funcionario que respondería en nombre de la embajada; sin embargo, la llamada no fue devuelta.
Se envió entonces un correo electrónico a la coordinadora de Información, Natalia Briales, así como a otro correo adjunto que figura página web de la Secretaría de Relaciones Exteriores. La respuesta fue escueta: “Briales está de vacaciones”, pero se indicó que se enviara un nuevo correo con el cuestionario previo de la entrevista.
El cuestionario contiene las siguientes preguntas:
La respuesta siempre fue la misma: silencio.