México
Competencia laboral obliga a bajar salarios
Las personas con menos preparación cuentan con más opciones de trabajo, aunque el sueldo oscila en los 70 pesos al día
GUADALAJARA, JALISCO (31/ENE/2011).- Su nombre es Luis. Piel morena, 31 años, aproximadamente 1.68 metros de estatura y alrededor de 80 kilos de peso.
Se quedó desempleado el 20 de diciembre; trabajaba como personal de seguridad de una empresa desde hace siete meses. Su sueldo no era diferente al de muchos otros jaliscienses: dos mil 200 pesos a la quincena. Cuenta que a él no lo corrieron; decidió renunciar porque, afirma, llevaba toda una quincena que no lo dejaban ir a su casa. Ahora se encuentra en una agencia de colocación, llenando una solicitud de empleo para aspirar a un puesto como personal de seguridad. Confiesa que lo que le llamó la atención de ese anuncio, fue la frase “contratación inmediata”.
Luis es una de las 168 mil 075 personas, las cuales según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), estaban en calidad de desempleadas en el 2010, en Jalisco. Sin embargo, tiene más posibilidades de encontrar trabajo que alguien que busque un puesto con un título universitario en la mano; aunque peor pagado, el empleo para quienes cuentan con preparatoria, o incluso, sólo con la secundaria terminada, surge más que para aquellos que han concluido un ciclo de estudios en una universidad.
Fue el pasado 6 de enero cuando el Presidente Felipe Calderón presumió, en su primer acto oficial del año, que en 2010 se crearon casi 850 mil empleos, cifra a la que se refirió como la probable más alta en la historia de México.
Cinco días después, José Ángel Gurría Treviño, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de visita en México, destacó tal apertura de plazas laborales luego de una reunión con Javier Lozano, secretario del Trabajo. De paso, Gurría contrastó las cifras del empleo en el país, con el índice de 10% de desempleo que se registra en Estados Unidos y Europa.
Cantidad, ¿y calidad?
Pero, ¿cuál es la calidad de los empleos que se ofrece en el país?, ¿cómo son los trabajos que han detonado las cifras históricas que presume el Presidente?
María del Consuelo Pérez Lira, responsable en Guadalajara de la agencia de colocación Global Outsource Group, explica que en Jalisco, la mayoría de las empresas que acuden a los servicios de la agencia, son para cubrir puestos en fábricas, en áreas de producción. Consuelo Pérez adjudica esta tendencia a la constante rotación.
Para estas vacantes, las empresas por lo general buscan un perfil común: “Normalmente nos piden como mínimo de (escolaridad) secundaria en el caso de la edad los quieren incluso desde los 17 años, con un máximo de 24”.
El sueldo que reciben estas personas apenas puede rebasar los 70 pesos diarios; en algunos casos, cuando la compañía que los contrata ofrece ayuda para el transporte de sus empleados, puede llegar hasta 100 pesos.
María del Consuelo desde hace cinco años ejerce en su actual puesto y ese tiempo, recuerda, sólo ha contratado alrededor de 15 personas con licenciatura.
En el segmento del mercado de trabajo para profesionales, los sueldos para quien recién ingresa al mundo laboral son calificados como “bajos” por la licenciada en Administración de Empresas, ya que generalmente promedian los ocho mil pesos y a lo sumo, llegan hasta los 12 mil.
Cabe destacar que las vacantes que se abren al mes para personas con menor escolaridad pueden llegar hasta 50, tan sólo en la agencia Global Outsource Group.
Otro punto que toca Consuelo Pérez es el de la experiencia. Este requisito, asegura, generalmente es la mayor complicación de los recién egresados.
Sin embargo, cuando éstos realizaron sus prácticas profesionales tienen más posibilidades de ser contratados, ya que es un punto que se toma como horas de trabajo previas. A pesar de esto, considera que las personas que ya tienen experiencia acumulada siempre llevan las de ganar.
Primero, la experiencia
¿Por qué? Benjamín Díaz Morones, director general de la agencia de colocación Díaz Morones y Asociados, opina que hay un abismo que solventar cuando se trata de contratar licenciados.
Asegura que, generalmente, las empresas solicitan personas con experiencia profesional, situación que en la mayoría de las ocasiones margina a los recién egresados.
Sin embargo, el consultor ve una oportunidad clara que tienen los jóvenes que aún no terminan una carrera: las prácticas profesionales.
Señala que la importancia de estas horas prácticas no sólo radica en la posible contratación por parte de la empresa en que se realizan, sino que sirven como una carta de presentación para futuros intentos por incurrir en el mundo laboral.
Una vez que un recién egresado logra ser contratado, tiene que lidiar con otro aspecto: el sueldo. Según la experiencia de la agencia de colocación, la cual opera desde hace 24 años, un profesionista sin experiencia aspira a ganar de seis mil a ocho mil pesos, mientras que alguien que ya ha ejercido alrededor de tres años, tiene la posibilidad de percibir de ocho mil a 12 mil.
En cuanto a la falta de oportunidades a la que se enfrenta día con día la gente que cuenta con un título, Díaz Morones señala que se trata de un asunto de capacidades.
“Una empresa transnacional te va a pedir manejo de inglés, manejo de tecnología”, y no todos cuentan con estas herramientas.
Además, Benjamín Díaz agrega que hay tres profesiones que son más requeridos: ingenieros, contadores y administradores, en ese orden.
Respecto a los sueldos que se pagan en empresas donde contratan personal con menos nivel de estudios, que en ocasiones son de 70 pesos por día, Díaz Morones da una explicación: La competencia a nivel internacional obliga a bajar los precios para no salirse del mercado, por lo tanto el pago de mano de obra se reduce.
Trabajo duro y escasa calificación. Una constante que se repite en Jalisco debido a la alta rotación de personal en el sector productivo.
Trabajo duro y escasa calificación. Una constante que se repite en Jalisco debido a la alta rotación de personal en el sector productivo
CRÓNICA
Test, entrevista y adiós
Llevar una solicitud de trabajo es como arrojar un dado: nunca se sabe de qué lado va a caer.
La cita es a las 16:00 en la avenida Federalismo. Si de una película se tratara, el primer cuadro es un pizarrón electrónico que presume la oferta del mes. Una vez cruzada la entrada, ahí está, detrás del mostrador, una mujer que por su cara, parece que le desagrada la tarde cálida. Al conocer que hay un interesado por el empleo, levanta el teléfono y llama al ingeniero, quien se encargará de la entrevista laboral.
Fueron cinco minutos de espera, tiempo en el que en una de esas estaciones románticas toca una canción del grupo Camila; la tienda ofrece un montón de aparatos electrónicos, muchos de ellos extraños.
De pronto el ingeniero abre la puerta. Recibe la solicitud de empleo, de esas de color beige amarilloso que nunca pasan de moda, e invita a pasar. Quince escalones después y otra puerta más, se encuentra un salón de unos siete metros por cuatro, con paredes que originalmente debieron haber sido blancas, pero que hoy lucen percudidas, grises.
En ese espacio también yacen un par de mesas blancas de tamaño familiar. Sin el ingeniero presente, la primera tarea es responder ocho preguntas; una de ellas sobre qué haría en caso de sufrir un accidente en un avión y las últimas tres invitan a dibujar una casa, un árbol y una persona.
Parecido a un refrigerador en el que se presumen los trabajos escolares de los niños de la casa, en una de las paredes están colgados 24 cuadros, y en algunos de ellos la palabra “Diploma” sobresale de las demás.
Siete minutos después regresa el ingeniero. Toma asiento y lee el test ya contestado. Observa la solicitud de empleo. Luego de cuestionar al interesado sobre su evidente inexperiencia laboral señala que ésa, es apenas una de las tres entrevistas de deben realizarse antes de elegir a quién contratar.
Hasta ese momento había recibido cinco currículums y estaba a la espera de otros tantos. Lo que sí deja en claro es que un licenciado definitivamente no tendrá mejor suerte.
El ingeniero da por terminada la entrevista para cubrir el puesto de trabajo que, seguramente, será para otro.
ANÁLISIS
Educación técnica, clave
Marco Antonio Corona Duran
A fines de los años ochenta e inicios de los noventa, estudios realizados por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que buscaban encontrar una relación funcional positiva entre la formación de capital humano y desarrollo económico, concluyeron con una serie de resultados que se tradujeron en recomendaciones a los gobiernos de los países en desarrollo, en torno a la implementación de políticas de educación y de empleo.
Los fundamentos teóricos de estos estudios empíricos en torno al capital humano provienen inicialmente del modelo exógeno neoclásico de Solow (1956) y después del denominado modelo ampliado de Mankiw, Romer y Weil (1990), y de los modelos de segunda generación o endógenos.
En síntesis, los estudios empíricos demostraron que la formación de capital humano (concretamente, los programas gubernamentales de fomento de la educación) en los países en desarrollo era crucial para que éstos pudieran continuar en un sendero estable y continuo de crecimiento.
Pero, además, se observó que la educación técnica media estaba más correlacionada positivamente con el desarrollo económico que la educación profesional universitaria.
Estos resultados reorientaron las políticas educativas gubernamentales nacionales y regionales hacia la promoción y fomento de la educación técnica.
En Jalisco, actualmente hay seis Institutos tecnológicos, dos universidades tecnológicas y una Universidad Politécnica.
Definitivamente, el impacto de esta reorientación se observa en la distribución sectorial del empleo (y los salarios): en el sector industrial “tradicional” es en donde se ubica el mercado de trabajo de los técnicos y en el sector industrial “moderno” el de los profesionales. Lo mismo sucede en el sector servicios. Por supuesto, es en los sectores modernos en donde se ubican los centros de investigación científica y tecnológica.
Una regla de política educativa gubernamental a corto plazo debe de fomentar la formación de técnicos y a largo plazo la formación de profesionales: no es suficiente saber hacer sino, mejorar lo que se hace. No se puede posponer la independencia científica y tecnológica.
La India ha demostrado la validez de esta simple regla: en Bangalore Valley se ha logrado consolidar un núcleo básico de científicos e infraestructura en el desarrollo de software de última generación que actualmente compite exitosamente con Silicón Valley.
Marco Antonio Corona Duran / Investigador del Centro Universitario UTEG
Se quedó desempleado el 20 de diciembre; trabajaba como personal de seguridad de una empresa desde hace siete meses. Su sueldo no era diferente al de muchos otros jaliscienses: dos mil 200 pesos a la quincena. Cuenta que a él no lo corrieron; decidió renunciar porque, afirma, llevaba toda una quincena que no lo dejaban ir a su casa. Ahora se encuentra en una agencia de colocación, llenando una solicitud de empleo para aspirar a un puesto como personal de seguridad. Confiesa que lo que le llamó la atención de ese anuncio, fue la frase “contratación inmediata”.
Luis es una de las 168 mil 075 personas, las cuales según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), estaban en calidad de desempleadas en el 2010, en Jalisco. Sin embargo, tiene más posibilidades de encontrar trabajo que alguien que busque un puesto con un título universitario en la mano; aunque peor pagado, el empleo para quienes cuentan con preparatoria, o incluso, sólo con la secundaria terminada, surge más que para aquellos que han concluido un ciclo de estudios en una universidad.
Fue el pasado 6 de enero cuando el Presidente Felipe Calderón presumió, en su primer acto oficial del año, que en 2010 se crearon casi 850 mil empleos, cifra a la que se refirió como la probable más alta en la historia de México.
Cinco días después, José Ángel Gurría Treviño, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de visita en México, destacó tal apertura de plazas laborales luego de una reunión con Javier Lozano, secretario del Trabajo. De paso, Gurría contrastó las cifras del empleo en el país, con el índice de 10% de desempleo que se registra en Estados Unidos y Europa.
Cantidad, ¿y calidad?
Pero, ¿cuál es la calidad de los empleos que se ofrece en el país?, ¿cómo son los trabajos que han detonado las cifras históricas que presume el Presidente?
María del Consuelo Pérez Lira, responsable en Guadalajara de la agencia de colocación Global Outsource Group, explica que en Jalisco, la mayoría de las empresas que acuden a los servicios de la agencia, son para cubrir puestos en fábricas, en áreas de producción. Consuelo Pérez adjudica esta tendencia a la constante rotación.
Para estas vacantes, las empresas por lo general buscan un perfil común: “Normalmente nos piden como mínimo de (escolaridad) secundaria en el caso de la edad los quieren incluso desde los 17 años, con un máximo de 24”.
El sueldo que reciben estas personas apenas puede rebasar los 70 pesos diarios; en algunos casos, cuando la compañía que los contrata ofrece ayuda para el transporte de sus empleados, puede llegar hasta 100 pesos.
María del Consuelo desde hace cinco años ejerce en su actual puesto y ese tiempo, recuerda, sólo ha contratado alrededor de 15 personas con licenciatura.
En el segmento del mercado de trabajo para profesionales, los sueldos para quien recién ingresa al mundo laboral son calificados como “bajos” por la licenciada en Administración de Empresas, ya que generalmente promedian los ocho mil pesos y a lo sumo, llegan hasta los 12 mil.
Cabe destacar que las vacantes que se abren al mes para personas con menor escolaridad pueden llegar hasta 50, tan sólo en la agencia Global Outsource Group.
Otro punto que toca Consuelo Pérez es el de la experiencia. Este requisito, asegura, generalmente es la mayor complicación de los recién egresados.
Sin embargo, cuando éstos realizaron sus prácticas profesionales tienen más posibilidades de ser contratados, ya que es un punto que se toma como horas de trabajo previas. A pesar de esto, considera que las personas que ya tienen experiencia acumulada siempre llevan las de ganar.
Primero, la experiencia
¿Por qué? Benjamín Díaz Morones, director general de la agencia de colocación Díaz Morones y Asociados, opina que hay un abismo que solventar cuando se trata de contratar licenciados.
Asegura que, generalmente, las empresas solicitan personas con experiencia profesional, situación que en la mayoría de las ocasiones margina a los recién egresados.
Sin embargo, el consultor ve una oportunidad clara que tienen los jóvenes que aún no terminan una carrera: las prácticas profesionales.
Señala que la importancia de estas horas prácticas no sólo radica en la posible contratación por parte de la empresa en que se realizan, sino que sirven como una carta de presentación para futuros intentos por incurrir en el mundo laboral.
Una vez que un recién egresado logra ser contratado, tiene que lidiar con otro aspecto: el sueldo. Según la experiencia de la agencia de colocación, la cual opera desde hace 24 años, un profesionista sin experiencia aspira a ganar de seis mil a ocho mil pesos, mientras que alguien que ya ha ejercido alrededor de tres años, tiene la posibilidad de percibir de ocho mil a 12 mil.
En cuanto a la falta de oportunidades a la que se enfrenta día con día la gente que cuenta con un título, Díaz Morones señala que se trata de un asunto de capacidades.
“Una empresa transnacional te va a pedir manejo de inglés, manejo de tecnología”, y no todos cuentan con estas herramientas.
Además, Benjamín Díaz agrega que hay tres profesiones que son más requeridos: ingenieros, contadores y administradores, en ese orden.
Respecto a los sueldos que se pagan en empresas donde contratan personal con menos nivel de estudios, que en ocasiones son de 70 pesos por día, Díaz Morones da una explicación: La competencia a nivel internacional obliga a bajar los precios para no salirse del mercado, por lo tanto el pago de mano de obra se reduce.
Trabajo duro y escasa calificación. Una constante que se repite en Jalisco debido a la alta rotación de personal en el sector productivo.
Trabajo duro y escasa calificación. Una constante que se repite en Jalisco debido a la alta rotación de personal en el sector productivo
CRÓNICA
Test, entrevista y adiós
Llevar una solicitud de trabajo es como arrojar un dado: nunca se sabe de qué lado va a caer.
La cita es a las 16:00 en la avenida Federalismo. Si de una película se tratara, el primer cuadro es un pizarrón electrónico que presume la oferta del mes. Una vez cruzada la entrada, ahí está, detrás del mostrador, una mujer que por su cara, parece que le desagrada la tarde cálida. Al conocer que hay un interesado por el empleo, levanta el teléfono y llama al ingeniero, quien se encargará de la entrevista laboral.
Fueron cinco minutos de espera, tiempo en el que en una de esas estaciones románticas toca una canción del grupo Camila; la tienda ofrece un montón de aparatos electrónicos, muchos de ellos extraños.
De pronto el ingeniero abre la puerta. Recibe la solicitud de empleo, de esas de color beige amarilloso que nunca pasan de moda, e invita a pasar. Quince escalones después y otra puerta más, se encuentra un salón de unos siete metros por cuatro, con paredes que originalmente debieron haber sido blancas, pero que hoy lucen percudidas, grises.
En ese espacio también yacen un par de mesas blancas de tamaño familiar. Sin el ingeniero presente, la primera tarea es responder ocho preguntas; una de ellas sobre qué haría en caso de sufrir un accidente en un avión y las últimas tres invitan a dibujar una casa, un árbol y una persona.
Parecido a un refrigerador en el que se presumen los trabajos escolares de los niños de la casa, en una de las paredes están colgados 24 cuadros, y en algunos de ellos la palabra “Diploma” sobresale de las demás.
Siete minutos después regresa el ingeniero. Toma asiento y lee el test ya contestado. Observa la solicitud de empleo. Luego de cuestionar al interesado sobre su evidente inexperiencia laboral señala que ésa, es apenas una de las tres entrevistas de deben realizarse antes de elegir a quién contratar.
Hasta ese momento había recibido cinco currículums y estaba a la espera de otros tantos. Lo que sí deja en claro es que un licenciado definitivamente no tendrá mejor suerte.
El ingeniero da por terminada la entrevista para cubrir el puesto de trabajo que, seguramente, será para otro.
ANÁLISIS
Educación técnica, clave
Marco Antonio Corona Duran
A fines de los años ochenta e inicios de los noventa, estudios realizados por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que buscaban encontrar una relación funcional positiva entre la formación de capital humano y desarrollo económico, concluyeron con una serie de resultados que se tradujeron en recomendaciones a los gobiernos de los países en desarrollo, en torno a la implementación de políticas de educación y de empleo.
Los fundamentos teóricos de estos estudios empíricos en torno al capital humano provienen inicialmente del modelo exógeno neoclásico de Solow (1956) y después del denominado modelo ampliado de Mankiw, Romer y Weil (1990), y de los modelos de segunda generación o endógenos.
En síntesis, los estudios empíricos demostraron que la formación de capital humano (concretamente, los programas gubernamentales de fomento de la educación) en los países en desarrollo era crucial para que éstos pudieran continuar en un sendero estable y continuo de crecimiento.
Pero, además, se observó que la educación técnica media estaba más correlacionada positivamente con el desarrollo económico que la educación profesional universitaria.
Estos resultados reorientaron las políticas educativas gubernamentales nacionales y regionales hacia la promoción y fomento de la educación técnica.
En Jalisco, actualmente hay seis Institutos tecnológicos, dos universidades tecnológicas y una Universidad Politécnica.
Definitivamente, el impacto de esta reorientación se observa en la distribución sectorial del empleo (y los salarios): en el sector industrial “tradicional” es en donde se ubica el mercado de trabajo de los técnicos y en el sector industrial “moderno” el de los profesionales. Lo mismo sucede en el sector servicios. Por supuesto, es en los sectores modernos en donde se ubican los centros de investigación científica y tecnológica.
Una regla de política educativa gubernamental a corto plazo debe de fomentar la formación de técnicos y a largo plazo la formación de profesionales: no es suficiente saber hacer sino, mejorar lo que se hace. No se puede posponer la independencia científica y tecnológica.
La India ha demostrado la validez de esta simple regla: en Bangalore Valley se ha logrado consolidar un núcleo básico de científicos e infraestructura en el desarrollo de software de última generación que actualmente compite exitosamente con Silicón Valley.
Marco Antonio Corona Duran / Investigador del Centro Universitario UTEG