México
Asoma en el horizonte un PRI hegemónico
El tricolor gobierna una veintena de estados, la mayoría de las capitales y congresos locales; las encuestas vaticinan mayorías en cámaras federales
CIUDAD DE MÉXICO (22/MAY/2012).- El Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió su primer diputado y primer municipio a mediados de los cuarentas. El tricolor entregó la primera Entidad Federativa en 1989, cuando Ernesto Ruffo se alzó con la victoria en Baja California. En 1997, en plena época reformista, el PRI tuvo que dejar la capital a la izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas levantó la mano como el primer jefe de Gobierno elegido por votación de los capitalinos. En ese año, el partido oficial perdió la mayoría en el Congreso, dando por iniciada la etapa de los gobiernos divididos. Y en año 2000, el Partido Acción Nacional (PAN) le arrebató la Presidencia de la República que mantuvo durante más de siete décadas, y proclamó la alternancia en el poder federal.
Esos años de lenta erosión del poder priista parece, hoy, quedar en el olvido. Desde 2006, cuando el PRI se colocó como tercera fuerza, como un espectador más de la batalla presidencial entre panistas y perredistas, el tricolor ha gozado de una salud electoral envidiable. En menos de un sexenio, se ha colocado como el indiscutible partido dominante: gobierna 20 estados de la República; tiene, en alianza con el Partido Verde, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; es segunda fuerza del Senado; gobierna en 24 de los 35 municipios más poblados del país, y se encuentra ante un escenario de resultados electorales inesperadamente altos.
Si se confirman las tendencias que arroja Consulta Mitofsky, el PRI podría hacerse con un rango de entre 265 y un máximo de 300 diputados. Esto significa, en términos llanos, que por sí mismo podría pasar cualquier reforma, que no sea constitucional, sin tener que negociar con otro partido. En el Senado, el PRI también podría hacerse con la mayoría absoluta, ya que cuenta con un nivel de voto que le alcanza para un poco más de 70 senadores. Una mayoría así resulta apabullante.
En el mismo sentido, quitando al Distrito Federal y a Guanajuato, el tricolor sostiene amplias posibilidades de despojar entidades federativas al PAN y al PRD.
En Morelos, según la referida casa encuestadora, el candidato Armando Orihuela tendría una ventaja de más de 15 puntos porcentuales, a 50 días de los comicios en aquella Entidad Federativa.
En Tabasco, Estado en donde nació Andrés Manuel López Obrador, la batalla se proyecta cerrada entre Jesús Alí de la Torre y Arturo Núñez, candidatos del PRI y de la izquierda. Esta elección dependerá en gran parte de los resultados a nivel federal.
El escenario local
Jalisco presenta el escenario de un PRI fortalecido tras conquistar las alcaldías en 2009, y con un panismo en el Gobierno que navega por aguas borrascosas en las encuestas y con pocas posibilidades de retener Casa Jalisco. El fenómeno Enrique Alfaro resulta clave en el devenir del proceso electoral.
Si las tendencias electorales continúan de la forma en que se conocen hasta ahora, es pronosticable que tanto la derecha como la izquierda se refugien en sus bastiones.
El PAN, previsiblemente, retendrá Guanajuato y el PRD, como señalan los estudios de opinión, acaricia en la Ciudad de México una victoria histórica que, se prevé, más amplia que la de 2000 y 2006. Miguel Ángel Mancera está arriba por casi 30 puntos, un escenario antes nunca visto.
Así, de mantenerse los ritmos en las preferencias electorales, el PRI consolidaría una fuerza electoral que ha nacido y crecido desde hace seis años. Un partido que gobierna estados, capitales, congresos locales, cámaras federales y la Presidencia de la República, tendrá el poder suficiente para orientar ciertas reformas. Faltan todavía unos 40 días para la elección, ¿habrá tiempo para que las preferencias cambien?
Mañana segunda entrega: el panorama en el PAN.
NUMERALIA
20 Estados son gobernados por el PRI a nivel nacional.
1, 510 Municipios controla el PRI a nivel nacional.
62% Es el porcentaje de los municipios que gobierna el PRI.
64% Es el porcentaje de población que vive en municipios administrados por el tricolor.
24 de los 35 municipios (69%) más poblados son administrados por el PRI.
FRENTE A OTROS PARTIDOS
Avanza en bastiones rivales
El PRI no sólo ha conservado estados y municipios tradicionalmente vinculados a la red electoral del tricolor, sino que ha golpeado zonas de amplia fortaleza para el Sol Azteca y el blanquiazul.
PAN
Pierde las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
No puede retener Aguascalientes.
Pierde Querétaro.
Desaparece prácticamente del Estado de México, ni siquiera puede mantener sus bastiones.
Pierde distritos importantes a nivel nacional y el PRI arrebata la mayoría relativa en la Cámara baja.
PRD
Entrega el Gobierno de Michoacán tras más de una década al frente.
Pierde Zacatecas con el PRI.
Entrega el “corredor amarillo” del Estado de México.
Conserva Guerrero, aunque con un ex priista reciente.
Obtiene un porcentaje muy bajo en Veracruz, que solía ser un estado tripartidista.
TROPEZONES
De 2006 a la fecha, no todo ha sido “miel sobre hojuelas” para el tricolor, ya que perdió algunas zonas que constituyen verdaderas fortalezas electorales.
Pierde Sonora tras el incendio de la Guardería ABC.
En alianza PAN-PRD, el tricolor pierde estados como Oaxaca, Sinaloa y Puebla que no habían experimentado alternancia.
A pesar de gobernar la mancha urbana más importante del territorio, Acapulco, los priistas vuelven a caer en Guerrero.
Esos años de lenta erosión del poder priista parece, hoy, quedar en el olvido. Desde 2006, cuando el PRI se colocó como tercera fuerza, como un espectador más de la batalla presidencial entre panistas y perredistas, el tricolor ha gozado de una salud electoral envidiable. En menos de un sexenio, se ha colocado como el indiscutible partido dominante: gobierna 20 estados de la República; tiene, en alianza con el Partido Verde, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; es segunda fuerza del Senado; gobierna en 24 de los 35 municipios más poblados del país, y se encuentra ante un escenario de resultados electorales inesperadamente altos.
Si se confirman las tendencias que arroja Consulta Mitofsky, el PRI podría hacerse con un rango de entre 265 y un máximo de 300 diputados. Esto significa, en términos llanos, que por sí mismo podría pasar cualquier reforma, que no sea constitucional, sin tener que negociar con otro partido. En el Senado, el PRI también podría hacerse con la mayoría absoluta, ya que cuenta con un nivel de voto que le alcanza para un poco más de 70 senadores. Una mayoría así resulta apabullante.
En el mismo sentido, quitando al Distrito Federal y a Guanajuato, el tricolor sostiene amplias posibilidades de despojar entidades federativas al PAN y al PRD.
En Morelos, según la referida casa encuestadora, el candidato Armando Orihuela tendría una ventaja de más de 15 puntos porcentuales, a 50 días de los comicios en aquella Entidad Federativa.
En Tabasco, Estado en donde nació Andrés Manuel López Obrador, la batalla se proyecta cerrada entre Jesús Alí de la Torre y Arturo Núñez, candidatos del PRI y de la izquierda. Esta elección dependerá en gran parte de los resultados a nivel federal.
El escenario local
Jalisco presenta el escenario de un PRI fortalecido tras conquistar las alcaldías en 2009, y con un panismo en el Gobierno que navega por aguas borrascosas en las encuestas y con pocas posibilidades de retener Casa Jalisco. El fenómeno Enrique Alfaro resulta clave en el devenir del proceso electoral.
Si las tendencias electorales continúan de la forma en que se conocen hasta ahora, es pronosticable que tanto la derecha como la izquierda se refugien en sus bastiones.
El PAN, previsiblemente, retendrá Guanajuato y el PRD, como señalan los estudios de opinión, acaricia en la Ciudad de México una victoria histórica que, se prevé, más amplia que la de 2000 y 2006. Miguel Ángel Mancera está arriba por casi 30 puntos, un escenario antes nunca visto.
Así, de mantenerse los ritmos en las preferencias electorales, el PRI consolidaría una fuerza electoral que ha nacido y crecido desde hace seis años. Un partido que gobierna estados, capitales, congresos locales, cámaras federales y la Presidencia de la República, tendrá el poder suficiente para orientar ciertas reformas. Faltan todavía unos 40 días para la elección, ¿habrá tiempo para que las preferencias cambien?
Mañana segunda entrega: el panorama en el PAN.
NUMERALIA
20 Estados son gobernados por el PRI a nivel nacional.
1, 510 Municipios controla el PRI a nivel nacional.
62% Es el porcentaje de los municipios que gobierna el PRI.
64% Es el porcentaje de población que vive en municipios administrados por el tricolor.
24 de los 35 municipios (69%) más poblados son administrados por el PRI.
FRENTE A OTROS PARTIDOS
Avanza en bastiones rivales
El PRI no sólo ha conservado estados y municipios tradicionalmente vinculados a la red electoral del tricolor, sino que ha golpeado zonas de amplia fortaleza para el Sol Azteca y el blanquiazul.
PAN
Pierde las alcaldías de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
No puede retener Aguascalientes.
Pierde Querétaro.
Desaparece prácticamente del Estado de México, ni siquiera puede mantener sus bastiones.
Pierde distritos importantes a nivel nacional y el PRI arrebata la mayoría relativa en la Cámara baja.
PRD
Entrega el Gobierno de Michoacán tras más de una década al frente.
Pierde Zacatecas con el PRI.
Entrega el “corredor amarillo” del Estado de México.
Conserva Guerrero, aunque con un ex priista reciente.
Obtiene un porcentaje muy bajo en Veracruz, que solía ser un estado tripartidista.
TROPEZONES
De 2006 a la fecha, no todo ha sido “miel sobre hojuelas” para el tricolor, ya que perdió algunas zonas que constituyen verdaderas fortalezas electorales.
Pierde Sonora tras el incendio de la Guardería ABC.
En alianza PAN-PRD, el tricolor pierde estados como Oaxaca, Sinaloa y Puebla que no habían experimentado alternancia.
A pesar de gobernar la mancha urbana más importante del territorio, Acapulco, los priistas vuelven a caer en Guerrero.