Jalisco
Tradición que se resiste a morir
El paseo en calandria existe en Guadalajara desde principios del siglo pasado
GUADALAJARA, JALISCO (18/DIC/2011).- El paseo en calandria es una tradición en Guadalajara que data de principios del siglo XX, en aquel entonces la ley les obligaba a ser pintadas de negro y sus ruedas en amarillo, por lo que el pueblo las bautizó con ese nombre, por los colores que caracterizan al ave de dicho nombre.
David Hernández, calandriero de profesión, cuenta que el recorrido dura aproximadamente 45 minutos, dependiendo del tráfico, y cuesta 200 pesos, en el cual se visitan diversos lugares históricos que se encuentran en el Centro Histórico de Guadalajara.
En la ciudad existen varias estaciones fijas donde las personas pueden llegar a solicitar este servicio, una de ellas está frente al mercado San Juan de dios, otra más en la plaza San Francisco (conocida popularmente como el parque de los dos templos), y una frente el Museo Regional.
Cuando el trabajo está flojo los calandrieros recurren al método que ellos conocen como “ruleteo”, en el cual uno a uno se turnan para recorrer las calles en busca de clientes, pero esperan un “levantón” a partir de la siguiente semana, pues es cuando toma fuerza la temporada vacacional, ya que en días “normales” de plano se van a casa sin haber tenido un solo cliente.
Texto y foto: Jorge A. Mendoza.
David Hernández, calandriero de profesión, cuenta que el recorrido dura aproximadamente 45 minutos, dependiendo del tráfico, y cuesta 200 pesos, en el cual se visitan diversos lugares históricos que se encuentran en el Centro Histórico de Guadalajara.
En la ciudad existen varias estaciones fijas donde las personas pueden llegar a solicitar este servicio, una de ellas está frente al mercado San Juan de dios, otra más en la plaza San Francisco (conocida popularmente como el parque de los dos templos), y una frente el Museo Regional.
Cuando el trabajo está flojo los calandrieros recurren al método que ellos conocen como “ruleteo”, en el cual uno a uno se turnan para recorrer las calles en busca de clientes, pero esperan un “levantón” a partir de la siguiente semana, pues es cuando toma fuerza la temporada vacacional, ya que en días “normales” de plano se van a casa sin haber tenido un solo cliente.
Texto y foto: Jorge A. Mendoza.