Jalisco
Presentan producción tecnificada de árboles navideños
El proyecto inició en 2001 y empezará a comercializar formalmente hasta la Navidad de 2010
ZAPOPAN, JALISCO.- En una visita al Rancho Las Agujas pudieron verse los primeros arbolitos navideños producidos en forma tecnificada en Jalisco, a pesar de que hubo augurios de que sería un fracaso, según recuerda el propietario de este proyecto, Alejandro Orozco Díaz.
El proyecto inició en el 2001 y empezará a comercializar formalmente los arbolitos hasta la Navidad de 2010, luego de una prueba de venta que se tiene en estos días. Además, supone una plantación de 40 hectáreas, lo que convierte al Rancho Las Agujas en un pulmón de gran importancia ambiental para la Zona Conurbada de Guadalajara.
Orozco Díaz detalla que este proyecto se fortaleció gracias a los apoyos del Fideicomiso para la Administración y Desarrollo del Programa de Desarrollo Forestal de Jalisco (Fiprodefo), lo que supuso aportaciones económicas, asesoría técnica y la vinculación con productores experimentados del Estado de México.
Lleva por nombre Parque Ecológico San Nicolás, y tiene como objetivo a largo plazo dedicar 80 hectáreas a las plantaciones de los arbolillos y con ello generar anualmente una oferta comercial de 20 mil plantas.
Expone que el principal atractivo es que las familias acudan al rancho (ubicado junto al Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara) y que escojan el árbol a su gusto.
Alejandro Orozco asegura que su experiencia ha sido todo un aprendizaje, dado que en los primeros años se tenía la supervivencia de solamente la mitad de las plantas; ahora, se desarrollan adecuadamente cerca de 80 por ciento.
Asimismo, habla de que se tuvo una depuración de variedades que no se adaptaron; luego de haber trabajado con 30 especies de arbolillos, se han escogido tres de manera más relevante: el Pseudosuga Macrolepus (también llamado Douglas Fir), el Pinus Greggi y el Pinus Ayacahuite (llamado Vikingo). Aunque también menciona que se tiene el Pinus Cimbroides (el pino piñonero) en forma minoritaria, pues requiere de doce años de crecimiento hasta echar semillas.
Debido a que el clima de Zapopan tiene varios meses de alta temperatura en comparación con los sitios de origen de los arbolillos, es necesario poner atención en problemas como el ataque de hongos y la necesidad de riego permanente.
Al momento no hay todavía un análisis riguroso de la relación costo-beneficio; pero Orozco adelanta que el precio comercial será de 400 a 500 pesos, según el tamaño del árbol.
Un reto aún pendiente de resolver a cabalidad, admite, es contar con el abasto de semilla de alta calidad, por lo que trabaja en la formación de un huerto semillero para no depender de los vaivenes del mercado. Arguye que otra alternativa puede ser la técnica de clonación de tejidos que ha desarrollado el Fiprodefo.
El proyecto inició en el 2001 y empezará a comercializar formalmente los arbolitos hasta la Navidad de 2010, luego de una prueba de venta que se tiene en estos días. Además, supone una plantación de 40 hectáreas, lo que convierte al Rancho Las Agujas en un pulmón de gran importancia ambiental para la Zona Conurbada de Guadalajara.
Orozco Díaz detalla que este proyecto se fortaleció gracias a los apoyos del Fideicomiso para la Administración y Desarrollo del Programa de Desarrollo Forestal de Jalisco (Fiprodefo), lo que supuso aportaciones económicas, asesoría técnica y la vinculación con productores experimentados del Estado de México.
Lleva por nombre Parque Ecológico San Nicolás, y tiene como objetivo a largo plazo dedicar 80 hectáreas a las plantaciones de los arbolillos y con ello generar anualmente una oferta comercial de 20 mil plantas.
Expone que el principal atractivo es que las familias acudan al rancho (ubicado junto al Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad de Guadalajara) y que escojan el árbol a su gusto.
Alejandro Orozco asegura que su experiencia ha sido todo un aprendizaje, dado que en los primeros años se tenía la supervivencia de solamente la mitad de las plantas; ahora, se desarrollan adecuadamente cerca de 80 por ciento.
Asimismo, habla de que se tuvo una depuración de variedades que no se adaptaron; luego de haber trabajado con 30 especies de arbolillos, se han escogido tres de manera más relevante: el Pseudosuga Macrolepus (también llamado Douglas Fir), el Pinus Greggi y el Pinus Ayacahuite (llamado Vikingo). Aunque también menciona que se tiene el Pinus Cimbroides (el pino piñonero) en forma minoritaria, pues requiere de doce años de crecimiento hasta echar semillas.
Debido a que el clima de Zapopan tiene varios meses de alta temperatura en comparación con los sitios de origen de los arbolillos, es necesario poner atención en problemas como el ataque de hongos y la necesidad de riego permanente.
Al momento no hay todavía un análisis riguroso de la relación costo-beneficio; pero Orozco adelanta que el precio comercial será de 400 a 500 pesos, según el tamaño del árbol.
Un reto aún pendiente de resolver a cabalidad, admite, es contar con el abasto de semilla de alta calidad, por lo que trabaja en la formación de un huerto semillero para no depender de los vaivenes del mercado. Arguye que otra alternativa puede ser la técnica de clonación de tejidos que ha desarrollado el Fiprodefo.