Jalisco
Periodistas jaliscienses han sido objeto de amenazas, arroja encuesta del ITESO
De 26 encuestados, 11 han recibido amenazas mientras cumplen sus labores profesionales
GUADALAJARA, JALISCO (05/MAY/2011).- A través de un comunicado expedido por el ITESO, se informó sobre cómo, de un grupo de 26 periodistas de Jalisco que cubren asuntos de seguridad pública, 11 han recibido amenazas de diversa magnitud en el desempeño de su quehacer profesional, en los últimos tres años. Esta información se extrajo a través de una encuesta aplicada por el Departamento de Estudios Socioculturales (DESO).
Participaron en el ejercicio periodistas de prensa escrita, radio, televisión, prensa digital y agencias de noticias, que se desempeñan como reporteros, fotógrafos, camarógrafos, corresponsales, conductores, editores o columnistas en el estado.
Los datos obtenidos gracias a los encuestados denotan que, de acuerdo con esa muestra, de los periodistas que cubren información de seguridad pública o “policiaca”, cuatro de cada 10 han sido amenazados por su labor informativa en el último trienio.
De los otros quince periodistas encuestados, 14 señalaron que no han sido amenazados y uno no respondió la pregunta.
Los representantes de los medios de comunicación refieren que parte de las amenazas verbales que han recibido ocurrieron al cubrir información cotidiana de seguridad pública. Los agresores han sido, señalan, desde personas desconocidas o familiares de detenidos hasta agentes de la policía investigadora, policías municipales y estatales.
En ocasiones las amenazas son de manera indirecta, no de forma abierta, precisan. Uno de los periodistas señala que recibió invitaciones “extrañas”, vía telefónica, para que acudiera a cubrir un evento supuestamente noticioso, en las que se trató de obtener más información de su persona y familia.
Otro mencionó que al cubrir un enfrentamiento armado en Zapopan, entre fuerzas de seguridad y un narcotraficante, se le acercó un desconocido, quien amenazante le advirtió: “Yo que tú no estuviera aquí… Ya sabes lo que les pasa a los reporteros”.
Además, un reportero expuso que su nombre apareció con una advertencia en una hielera abandonada, que contenía la cabeza de un cerdo. Otro más señala que integrantes de un cártel que opera en Jalisco le exigieron que no publicara fotografías e información a cambio de dinero.
La encuesta fue aplicada de manera anónima durante un taller que se impartió recientemente a los periodistas, organizado por la Unidad Académica Básica Sistemas de Comunicación, Información y Democracia del DESO, y el Instituto Medios & Democracia.
El objetivo del instrumento de investigación fue conocer, desde la óptica académica, las condiciones de inseguridad en que laboran los periodistas de Jalisco dedicados a la cobertura de temas de seguridad pública.
Uno de los informadores responde que los principales riesgos profesionales que enfrentan al atender un hecho noticioso de seguridad pública ocurren cuando cubren balaceras, derrames de líquidos peligrosos, accidentes carreteros o cuando en el sitio se hallan familiares de personas muertas o lesionadas.
También incluyen como riesgosos los traslados a toda velocidad, “al aventón”, en sus vehículos, a los lugares en que suceden hechos informativos; cuando pueden ser asaltados y despojados de sus equipos; cuando viajan solos o en grupo a sitios alejados de zonas urbanas, y al encontrarse durante sus tareas profesionales con gente armada y desconocida.
Participaron en el ejercicio periodistas de prensa escrita, radio, televisión, prensa digital y agencias de noticias, que se desempeñan como reporteros, fotógrafos, camarógrafos, corresponsales, conductores, editores o columnistas en el estado.
Los datos obtenidos gracias a los encuestados denotan que, de acuerdo con esa muestra, de los periodistas que cubren información de seguridad pública o “policiaca”, cuatro de cada 10 han sido amenazados por su labor informativa en el último trienio.
De los otros quince periodistas encuestados, 14 señalaron que no han sido amenazados y uno no respondió la pregunta.
Los representantes de los medios de comunicación refieren que parte de las amenazas verbales que han recibido ocurrieron al cubrir información cotidiana de seguridad pública. Los agresores han sido, señalan, desde personas desconocidas o familiares de detenidos hasta agentes de la policía investigadora, policías municipales y estatales.
En ocasiones las amenazas son de manera indirecta, no de forma abierta, precisan. Uno de los periodistas señala que recibió invitaciones “extrañas”, vía telefónica, para que acudiera a cubrir un evento supuestamente noticioso, en las que se trató de obtener más información de su persona y familia.
Otro mencionó que al cubrir un enfrentamiento armado en Zapopan, entre fuerzas de seguridad y un narcotraficante, se le acercó un desconocido, quien amenazante le advirtió: “Yo que tú no estuviera aquí… Ya sabes lo que les pasa a los reporteros”.
Además, un reportero expuso que su nombre apareció con una advertencia en una hielera abandonada, que contenía la cabeza de un cerdo. Otro más señala que integrantes de un cártel que opera en Jalisco le exigieron que no publicara fotografías e información a cambio de dinero.
La encuesta fue aplicada de manera anónima durante un taller que se impartió recientemente a los periodistas, organizado por la Unidad Académica Básica Sistemas de Comunicación, Información y Democracia del DESO, y el Instituto Medios & Democracia.
El objetivo del instrumento de investigación fue conocer, desde la óptica académica, las condiciones de inseguridad en que laboran los periodistas de Jalisco dedicados a la cobertura de temas de seguridad pública.
Uno de los informadores responde que los principales riesgos profesionales que enfrentan al atender un hecho noticioso de seguridad pública ocurren cuando cubren balaceras, derrames de líquidos peligrosos, accidentes carreteros o cuando en el sitio se hallan familiares de personas muertas o lesionadas.
También incluyen como riesgosos los traslados a toda velocidad, “al aventón”, en sus vehículos, a los lugares en que suceden hechos informativos; cuando pueden ser asaltados y despojados de sus equipos; cuando viajan solos o en grupo a sitios alejados de zonas urbanas, y al encontrarse durante sus tareas profesionales con gente armada y desconocida.