Jalisco
Obesidad, principal detonante de resistencia a la insulina
El IMSS alerta que el 60% de la población en Jalisco padece resistencia a la insulina, lo que propicia la obesidad
GUADALAJARA, JALISCO (24/MAR/2013).- La resistencia a la insulina es la incapacidad de esta hormona de funcionar adecuadamente, lo que propicia disfunción en riñones e hígado, principalmente, indica el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El embarazo es también un importante disparador de éste, considerado un problema de salud pública por sus repercusiones a nivel cardiaco, de acuerdo con un comunicado de prensa.
Hasta el 60% de la población en el Estado padece resistencia a la insulina, caracterizada por la incapacidad de esta hormona de funcionar adecuadamente, lo que repercute en daños a nivel de los riñones e hígado, principalmente, señaló el endocrinólogo del IMSS en Jalisco, Miguel Escalante Pulido.
El médico, quien encabeza el servicio de Endocrinología en el Hospital de Especialidades del Instituto en el estado, dijo que la obesidad, el deseo compulsivo de comer cada dos o tres horas, sobre todo dulces, además de una coloración obscura alrededor del cuello (acantosis), son característicos en personas resistentes a la insulina.
Considerando que la obesidad y el sobrepeso afectan a prácticamente el 70% de la población al margen de la edad, y que la resistencia a la insulina está directamente relacionada a dichas patologías, se le considera un problema de salud pública, sobre todo por sus repercusiones hepáticas y renales, destacó.
De hecho, comentó el especialista, quienes mueren de problemas cardiacos como angina de pecho, por ejemplo, tuvieron como antecedente la resistencia a la insulina en los 10 o 20 años previos al fallecimiento.
Explicó que se trata de una enfermedad silenciosa en la que las personas obesas por tener más tejido graso, liberan más insulina (hiperinsulinemia), pero ésta es "incapaz de actuar normalmente" lo que hace que el riñón retenga más sodio y que el hígado tienda a incrementar su producción de triglicéridos.
Cuando hay retención de sodio, la persona desarrolla hipertensión, y cuando hay más triglicéridos, el organismo se vuelve incapaz de producir colesterol bueno, por lo que el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares a largo plazo, se incrementa notablemente en estas personas.
Al señalar que el embarazo y el consumo de ciertos medicamentos como los corticoesteroides, al igual que quistes ováricos también facilitan la resistencia a la insulina, el entrevistado comentó que toda persona con estos factores de riesgo, incluidas la obesidad y el sobrepeso, debe buscar atención médica para evitar desarrollar esta afección.
Mujeres con una cintura que mida 80 centrímetros o más y varones en los que esta circunferencia sea mayor a 90 centímetros, tienen un elevado riesgo de resistencia a la insulina, y si además se considera que generalmente son personas sedentarias, el riesgo es mayor.
Recordó que la resistencia a la insulina tiene un fuerte componente genético y étnico, sin embargo, los factores ambientales ya descritos son determinantes en su desarrollo, de ahí que la prevención juega un papel muy importante en este sentido.
Modificar los hábitos alimenticios bajo supervisión de expertos en nutrición, procurar la actividad física periódica y conservar el peso adecuado, constituyen medidas muy efectivas en la prevención de la resistencia a la insulina la cual, dijo, puede desarrollarse desde los cinco años hasta la tercera edad.
El embarazo es también un importante disparador de éste, considerado un problema de salud pública por sus repercusiones a nivel cardiaco, de acuerdo con un comunicado de prensa.
Hasta el 60% de la población en el Estado padece resistencia a la insulina, caracterizada por la incapacidad de esta hormona de funcionar adecuadamente, lo que repercute en daños a nivel de los riñones e hígado, principalmente, señaló el endocrinólogo del IMSS en Jalisco, Miguel Escalante Pulido.
El médico, quien encabeza el servicio de Endocrinología en el Hospital de Especialidades del Instituto en el estado, dijo que la obesidad, el deseo compulsivo de comer cada dos o tres horas, sobre todo dulces, además de una coloración obscura alrededor del cuello (acantosis), son característicos en personas resistentes a la insulina.
Considerando que la obesidad y el sobrepeso afectan a prácticamente el 70% de la población al margen de la edad, y que la resistencia a la insulina está directamente relacionada a dichas patologías, se le considera un problema de salud pública, sobre todo por sus repercusiones hepáticas y renales, destacó.
De hecho, comentó el especialista, quienes mueren de problemas cardiacos como angina de pecho, por ejemplo, tuvieron como antecedente la resistencia a la insulina en los 10 o 20 años previos al fallecimiento.
Explicó que se trata de una enfermedad silenciosa en la que las personas obesas por tener más tejido graso, liberan más insulina (hiperinsulinemia), pero ésta es "incapaz de actuar normalmente" lo que hace que el riñón retenga más sodio y que el hígado tienda a incrementar su producción de triglicéridos.
Cuando hay retención de sodio, la persona desarrolla hipertensión, y cuando hay más triglicéridos, el organismo se vuelve incapaz de producir colesterol bueno, por lo que el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares a largo plazo, se incrementa notablemente en estas personas.
Al señalar que el embarazo y el consumo de ciertos medicamentos como los corticoesteroides, al igual que quistes ováricos también facilitan la resistencia a la insulina, el entrevistado comentó que toda persona con estos factores de riesgo, incluidas la obesidad y el sobrepeso, debe buscar atención médica para evitar desarrollar esta afección.
Mujeres con una cintura que mida 80 centrímetros o más y varones en los que esta circunferencia sea mayor a 90 centímetros, tienen un elevado riesgo de resistencia a la insulina, y si además se considera que generalmente son personas sedentarias, el riesgo es mayor.
Recordó que la resistencia a la insulina tiene un fuerte componente genético y étnico, sin embargo, los factores ambientales ya descritos son determinantes en su desarrollo, de ahí que la prevención juega un papel muy importante en este sentido.
Modificar los hábitos alimenticios bajo supervisión de expertos en nutrición, procurar la actividad física periódica y conservar el peso adecuado, constituyen medidas muy efectivas en la prevención de la resistencia a la insulina la cual, dijo, puede desarrollarse desde los cinco años hasta la tercera edad.