Jalisco
La educación es el antídoto contra prácticas discriminatorias
Dos de cada tres mexicanos sin estudios se niegan a vivir con un homosexual
-Jóvenes, los más propensos
a aceptar la diversidad sexual
GUADALAJARA, JALISCO (07/JUN/2011).- Los resultados de la Encuesta Nacional de Discriminación 2010 son muy reveladores: entre más años de escolaridad promedio posee un individuo, la intolerancia a la diversidad de pensamiento es menor. Y en relación a la discriminación de las preferencias sexuales, los resultados son aún más esclarecedores: los mexicanos que no logran concluir sus estudios de primaria rechazan abrumadoramente coexistir en el hogar con un homosexual, en niveles que incluso superan 60% de rechazo.
Lo que significa que dos de cada tres mexicanos sin estudios cursados, se adhieren a la idea de no aceptar la posibilidad de vivir bajo un mismo techo con un homosexual.
Sin embargo, el cambio de tendencia, hacia mayor apertura, queda reflejado a partir de los estudios de bachillerato, que rompen con la lógica de exclusión de aquellas personas que culminaron su ruta de estudios en primaria o secundaria. A la pregunta ¿estaría dispuesto a vivir en su casa con un homosexual?, 64.7% de aquellos que culminaron la preparatoria respondieron afirmativamente; 68.2% de los graduados de licenciatura también accedieron, y más de 70% de las personas que decidieron cursar alguna maestría o doctorado manifestaron su apertura a morar con una persona atraída por su mismo sexo. Así, la discriminación y los bajos niveles de escolaridad están emparentados, como dos caras de un mismo fenómeno.
a aceptar la diversidad sexual
GUADALAJARA, JALISCO (07/JUN/2011).- Los resultados de la Encuesta Nacional de Discriminación 2010 son muy reveladores: entre más años de escolaridad promedio posee un individuo, la intolerancia a la diversidad de pensamiento es menor. Y en relación a la discriminación de las preferencias sexuales, los resultados son aún más esclarecedores: los mexicanos que no logran concluir sus estudios de primaria rechazan abrumadoramente coexistir en el hogar con un homosexual, en niveles que incluso superan 60% de rechazo.
Lo que significa que dos de cada tres mexicanos sin estudios cursados, se adhieren a la idea de no aceptar la posibilidad de vivir bajo un mismo techo con un homosexual.
Sin embargo, el cambio de tendencia, hacia mayor apertura, queda reflejado a partir de los estudios de bachillerato, que rompen con la lógica de exclusión de aquellas personas que culminaron su ruta de estudios en primaria o secundaria. A la pregunta ¿estaría dispuesto a vivir en su casa con un homosexual?, 64.7% de aquellos que culminaron la preparatoria respondieron afirmativamente; 68.2% de los graduados de licenciatura también accedieron, y más de 70% de las personas que decidieron cursar alguna maestría o doctorado manifestaron su apertura a morar con una persona atraída por su mismo sexo. Así, la discriminación y los bajos niveles de escolaridad están emparentados, como dos caras de un mismo fenómeno.