Jalisco
Guadalajara y Tonalá, con más presencia de ambulantaje
Los centros de otros municipios de la ZMG, como Zapopan y Tlaquepaque, muestran una actividad menor y más ordenada
GUADALAJARA, JALISCO (07/AGO/2013).- La tensa calma del Centro tapatío
Nos pidieron guardarnos unos días”. José es vendedor ambulante desde hace dos años. Generalmente atiende un pequeño puesto con lentes oscuros, relojes, películas piratas y “novedades de temporada”. En varias ocasiones ha sido levantado por inspectores y en otra ha debido “arreglarse”, pero ayer, según aclara, quien le distribuye la mercancía le pidió que evitara salir a la calle “porque hubo ese acuerdo; ahora, con lo que se armó, andamos más cuidadosos”.
A pesar de la petición de mantenerse en bajo perfil, “hay que sacar para la familia”. Por eso, ayer salió a vender pequeñas mochilas con algunos utensilios escolares. Llevaba la mercancía oculta en una bolsa de plástico negra y no la ofrecía abiertamente, sino que elegía a los clientes. Pasó parte de la mañana en la zona de andadores por Pedro Moreno y luego se pasó del otro lado de Hidalgo hasta la calle Juan Manuel. Si veía padres acompañados por sus pequeños, se apresuraba a mostrarles sus mochilas. “Uno aprende a reconocerles más o menos la intención”.
Un recorrido por el primer cuadro del Centro Histórico de Guadalajara muestra que el caso no es único. Aunque son perceptibles los ambulantes en zonas como los alrededores del Ex Convento del Carmen, la Plaza Tapatía, la Calzada Independencia y los andadores de Pedro Moreno, se ven menos que en semanas precedentes. No parece que estén en operación los casi mil irregulares detectados por la Dirección de Inspección y Vigilancia. “Ya no los dejan ponerse, en teoría, por estas calles. Pero muchos siguen viniendo. A veces con exhibidores plegables y a veces con la mercancía embolsada. Pero los inspectores ya saben quiénes son”, aventura Dulce, empleada en una perfumería. “La dueña del local se la pasa llamando al Ayuntamiento porque le choca que se le pongan enfrente. Hay uno que vende perfumes a menos de la mitad del precio”.
Ésa es la postura de muchos de los comerciantes establecidos, quienes han reclamado que los ambulantes sean retirados otra vez al subterráneo llamado Plaza Guadalajara, que ayer lucía el mismo aspecto que en todo el año: prácticamente vacía.
CRÓNICA
Zapopan luce casi libre
Lejos quedaron los días donde la Plaza Juan Pablo II (antes de las Américas), representaba una carrera de obstáculos para esquivar a los ambulantes. Ahora, éstos son pocos, dispersos y contenidos en el perímetro que divide la Basílica de Zapopan del resto del andador. A las 11:00 horas de un martes de verano, los no más de 20 ambulantes ofrecen globos, agua y fruta, y, por supuesto, objetos religiosos. La religión y artesanía predominan en las rutas de acceso al santuario de la Virgen de Zapopan.
La Plaza y el Andador 20 de Noviembre están rodeados por comercios establecidos que muestran vitalidad y buen flujo de compradores. En el noreste de los metros centrales de la Plaza se abren negocios de todo tipo: mochilas, artesanías, discos compactos y hasta pequeñas tiendas de accesorios para celulares. Siguiendo el corredor 20 de Noviembre que enlaza la Basílica con el entronque de las avenidas Ávila Camacho y Américas, es difícil ver algún comerciante en los 500 metros que separan un extremo del otro del andador. La mayoría de los ubicados en esta zona son formales. En el caso del extremo norte de la Plaza, choca con el mercado de Zapopan, donde se ofrecen antojitos, tacos, menudo, tortas ahogadas, carne y demás necesidades básicas en la lista de compra de una familia.
Sólo existen dos pequeños brotes de ambulantes: en la entrada al atrio de la Basílica de Zapopan y a las afueras de las oficinas administrativas del municipio. En el primer caso, son tres mantas con objetos a la venta como bolsas, sombreros o collares. Detrás de ellos se puede observar un ambulante que recorre las esquinas de la Plaza ofreciendo globos. En el caso de las oficinas administrativas existen algunos vendedores ofreciendo agua y fruta.
Pilar es una vendedora tradicional de las inmediaciones de la Basílica. Ella, junto con algunos otros, se encuentra en el corredor que desemboca en la Avenida Hidalgo, calle principal de la zona. Cuenta que los ambulantes son escasos y “tienen que andarse moviendo”, porque desde hace años se ha intensificado la supervisión.
Lo cierto es que en un martes cualquiera, la ausencia de ambulantes en el Centro de Zapopan dificulta incluso comprar una botella de agua.
CRÓNICA
Tonalá no sabe ni cuántos son
El Ayuntamiento de Tonalá desconoce cuántos comerciantes hay en la vía pública. La pasada administración dejó un desorden y es inexistente el padrón: “El señor que maneja el sistema se enfermó y se llevó la memoria con los registros. Al final borraron todo; ya no tenían ni computadoras”, lamenta Oswaldo Valadez Veles, director de Mercados.
Hay dos escenarios en los que se exhibe el descontrol en el tema. El primero es todos los jueves y domingos, días en que se instala el tradicional tianguis: “Son los días de mayor problemática. La gente sabe que llega mucho turismo y se vienen más ambulantes”. El segundo ocurre durante los cinco días restantes de la semana, en los que las zonas preferidas son los alrededores de la plaza Cihualpilli. “Yo sólo te puedo decir cuántos permisos se han entregado de cuando entré [noviembre pasado] a la fecha. No he entregado ningún fijo. Los que se dieron anteriormente es la información que me van a entregan; lo más seguro es que aumenten”.
La Unión de Artesanos y Comerciantes Establecidos de Tonalá denunció la instalación irregular de ambulantes. “El tema del tianguis se está analizando en el cabildo. Del resto del municipio estamos en la situación de apoyar a los comerciantes bien establecidos porque son los más afectados por el ambulantaje. Por eso les tenemos prohibido que se paren más de 15 minutos afuera de un local”, responde Valadez.
Los jueves y domingos la cabecera municipal de Tonalá se convierte en un tianguis. Sin embargo, en el resto de los días continúa una fuerte actividad en el Primer Cuadro. Ropa, tenis, comida, refrescos, frutas, verduras, bolsas y hasta piratería se ofertan en los principales andadores y en la plaza principal, con puestos semifijos y móviles. Entre los comerciantes instalados en la zona adoquinada se oferta de todo menos artesanías. De una treintena de puestos montados la mañana de ayer, sólo uno vendía productos de madera. “Los comerciantes instalados en la plaza y los andadores tienen muchísimos años y todos tienen permiso. Se habló de un proyecto de remoción del mercado (aledaño a la plaza), pero no sé si serán reubicados ahí. Se está tratando de reorganizarlos sin perjudicarlos. Nos reuniremos para ver los planes”. La regidora Claudia Gregoria Rodríguez, de la Comisión de Mercados, no quiso hablar sobre el tema.
CRÓNICA
Tlaquepaque, también a la baja
Con los turistas comenzaron a llegar los ambulantes al primer cuadro de Tlaquepaque. Fue en 1995 cuando se hicieron los primeros esfuerzos para ordenar el comercio informal, al construirse un espacio en las calles Independencia y Carrillo Puerto, que terminó utilizado como bodega. Hoy las cosas parecen caminar mejor, pues los vendedores ya no invaden banquetas ni espacios públicos del Centro; apenas se ven unos cuantos puestos de artesanías, dulces y papas en Progreso e Independencia. Los vendedores de comida fueron reubicados alrededor de la plaza Jardín Hidalgo.
El director de Mercados, Tianguis y Espacios Abiertos, Octavio Reynaga Cortés, explica que desde hace cuatro años se llegó a un acuerdo con los comerciantes para no permitir ni un vendedor más. “La estrategia se basa en que al vendedor que quiere establecerse en un área prohibida se le da la oportunidad de ubicarse en otro espacio”. La oficina de Mercados estima que hay 30 comerciantes semiambulantes y cinco ambulantes con permiso para establecerse en el Centro, el cual es vigilado por cuatro inspectores por turno.
La Plaza de la Comunicación, en Independencia 10, a unos metros de la Presidencia, alberga 26 locales de ambulantes reubicados. A las once de la mañana, ayer, sólo estaban abiertos tres. Omar Reyes, propietario desde hace un mes de un cibercafé, señala que antes vendía bolsas pero que tuvo que cambiar de giro porque no tuvo éxito. “Algunos compañeros sólo abren su local un par de horas, prefieren la calle, y se desaprovecha el espacio”.
Antonia, vendedora de perfumes, señala que algunos usan sus locales como bodegas. Sin embargo, otros locatarios coinciden en que se han beneficiado con la plaza donde, además, no tienen que pagar renta alguna, “pero muchos no quieren meterse porque hay más ventas afuera”. Rosario, por ejemplo, abre su puesto de artesanías todos los días sobre la calle Progreso: “Yo no me quise ir a la plaza porque allá no se vende igual”.
A los vendedores que no alcanzaron lugar en la Plaza de la Comunicación se les ofrecerá reubicarse en los 10 módulos que están por concluirse en Progreso e Independencia para venta exclusiva de artesanías.
El PAN busca juicio político contra Tomás Vázquez Vigil
El presidente del PAN Jalisco, Miguel Monraz Ibarra, y los regidores del municipio de Guadalajara, Mario Salazar, Maribel Alfeirán y Cristina Solórzano, dieron a conocer que acudirán al Poder Legislativo a presentar una solicitud de juicio político contra el secretario general del Ayuntamiento tapatío con licencia, Tomás Vázquez Vigil, debido a la crisis de comerciantes irregulares en el primer cuadro.
El líder de Acción Nacional se quejó por la falta de acciones del Gobierno municipal y responsabilizó al primer edil, Ramiro Hernández, por las omisiones que han llevado al ayuntamiento tapatío a enfrentar problemas en materia de inseguridad y de ambulantaje.
“Es una burla por parte del presidente municipal (Ramiro Hernández); con una licencia cree se va a resolver el problema, hay un desorden administrativo y los tapatíos no merecen este tipo de gobiernos”.
Alfeirán Ruíz y Salazar Madera advirtieron que abrir la puerta del Centro Histórico al ambulantaje de manera definitiva, mediante una reforma reglamentaria que lo vuelva permisible, como lo anunció el recién nombrado titular de la Dirección de Inspección y Vigilancia, Ignacio Mestas Gallardo, es una “salida fácil” pero equivocada, con repercusiones serias para los ciudadanos, visitantes y comerciantes formales.
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¿Cree que Guadalajara logrará cumplir el reglamento sobre ambulantes?
Nos pidieron guardarnos unos días”. José es vendedor ambulante desde hace dos años. Generalmente atiende un pequeño puesto con lentes oscuros, relojes, películas piratas y “novedades de temporada”. En varias ocasiones ha sido levantado por inspectores y en otra ha debido “arreglarse”, pero ayer, según aclara, quien le distribuye la mercancía le pidió que evitara salir a la calle “porque hubo ese acuerdo; ahora, con lo que se armó, andamos más cuidadosos”.
A pesar de la petición de mantenerse en bajo perfil, “hay que sacar para la familia”. Por eso, ayer salió a vender pequeñas mochilas con algunos utensilios escolares. Llevaba la mercancía oculta en una bolsa de plástico negra y no la ofrecía abiertamente, sino que elegía a los clientes. Pasó parte de la mañana en la zona de andadores por Pedro Moreno y luego se pasó del otro lado de Hidalgo hasta la calle Juan Manuel. Si veía padres acompañados por sus pequeños, se apresuraba a mostrarles sus mochilas. “Uno aprende a reconocerles más o menos la intención”.
Un recorrido por el primer cuadro del Centro Histórico de Guadalajara muestra que el caso no es único. Aunque son perceptibles los ambulantes en zonas como los alrededores del Ex Convento del Carmen, la Plaza Tapatía, la Calzada Independencia y los andadores de Pedro Moreno, se ven menos que en semanas precedentes. No parece que estén en operación los casi mil irregulares detectados por la Dirección de Inspección y Vigilancia. “Ya no los dejan ponerse, en teoría, por estas calles. Pero muchos siguen viniendo. A veces con exhibidores plegables y a veces con la mercancía embolsada. Pero los inspectores ya saben quiénes son”, aventura Dulce, empleada en una perfumería. “La dueña del local se la pasa llamando al Ayuntamiento porque le choca que se le pongan enfrente. Hay uno que vende perfumes a menos de la mitad del precio”.
Ésa es la postura de muchos de los comerciantes establecidos, quienes han reclamado que los ambulantes sean retirados otra vez al subterráneo llamado Plaza Guadalajara, que ayer lucía el mismo aspecto que en todo el año: prácticamente vacía.
CRÓNICA
Zapopan luce casi libre
Lejos quedaron los días donde la Plaza Juan Pablo II (antes de las Américas), representaba una carrera de obstáculos para esquivar a los ambulantes. Ahora, éstos son pocos, dispersos y contenidos en el perímetro que divide la Basílica de Zapopan del resto del andador. A las 11:00 horas de un martes de verano, los no más de 20 ambulantes ofrecen globos, agua y fruta, y, por supuesto, objetos religiosos. La religión y artesanía predominan en las rutas de acceso al santuario de la Virgen de Zapopan.
La Plaza y el Andador 20 de Noviembre están rodeados por comercios establecidos que muestran vitalidad y buen flujo de compradores. En el noreste de los metros centrales de la Plaza se abren negocios de todo tipo: mochilas, artesanías, discos compactos y hasta pequeñas tiendas de accesorios para celulares. Siguiendo el corredor 20 de Noviembre que enlaza la Basílica con el entronque de las avenidas Ávila Camacho y Américas, es difícil ver algún comerciante en los 500 metros que separan un extremo del otro del andador. La mayoría de los ubicados en esta zona son formales. En el caso del extremo norte de la Plaza, choca con el mercado de Zapopan, donde se ofrecen antojitos, tacos, menudo, tortas ahogadas, carne y demás necesidades básicas en la lista de compra de una familia.
Sólo existen dos pequeños brotes de ambulantes: en la entrada al atrio de la Basílica de Zapopan y a las afueras de las oficinas administrativas del municipio. En el primer caso, son tres mantas con objetos a la venta como bolsas, sombreros o collares. Detrás de ellos se puede observar un ambulante que recorre las esquinas de la Plaza ofreciendo globos. En el caso de las oficinas administrativas existen algunos vendedores ofreciendo agua y fruta.
Pilar es una vendedora tradicional de las inmediaciones de la Basílica. Ella, junto con algunos otros, se encuentra en el corredor que desemboca en la Avenida Hidalgo, calle principal de la zona. Cuenta que los ambulantes son escasos y “tienen que andarse moviendo”, porque desde hace años se ha intensificado la supervisión.
Lo cierto es que en un martes cualquiera, la ausencia de ambulantes en el Centro de Zapopan dificulta incluso comprar una botella de agua.
CRÓNICA
Tonalá no sabe ni cuántos son
El Ayuntamiento de Tonalá desconoce cuántos comerciantes hay en la vía pública. La pasada administración dejó un desorden y es inexistente el padrón: “El señor que maneja el sistema se enfermó y se llevó la memoria con los registros. Al final borraron todo; ya no tenían ni computadoras”, lamenta Oswaldo Valadez Veles, director de Mercados.
Hay dos escenarios en los que se exhibe el descontrol en el tema. El primero es todos los jueves y domingos, días en que se instala el tradicional tianguis: “Son los días de mayor problemática. La gente sabe que llega mucho turismo y se vienen más ambulantes”. El segundo ocurre durante los cinco días restantes de la semana, en los que las zonas preferidas son los alrededores de la plaza Cihualpilli. “Yo sólo te puedo decir cuántos permisos se han entregado de cuando entré [noviembre pasado] a la fecha. No he entregado ningún fijo. Los que se dieron anteriormente es la información que me van a entregan; lo más seguro es que aumenten”.
La Unión de Artesanos y Comerciantes Establecidos de Tonalá denunció la instalación irregular de ambulantes. “El tema del tianguis se está analizando en el cabildo. Del resto del municipio estamos en la situación de apoyar a los comerciantes bien establecidos porque son los más afectados por el ambulantaje. Por eso les tenemos prohibido que se paren más de 15 minutos afuera de un local”, responde Valadez.
Los jueves y domingos la cabecera municipal de Tonalá se convierte en un tianguis. Sin embargo, en el resto de los días continúa una fuerte actividad en el Primer Cuadro. Ropa, tenis, comida, refrescos, frutas, verduras, bolsas y hasta piratería se ofertan en los principales andadores y en la plaza principal, con puestos semifijos y móviles. Entre los comerciantes instalados en la zona adoquinada se oferta de todo menos artesanías. De una treintena de puestos montados la mañana de ayer, sólo uno vendía productos de madera. “Los comerciantes instalados en la plaza y los andadores tienen muchísimos años y todos tienen permiso. Se habló de un proyecto de remoción del mercado (aledaño a la plaza), pero no sé si serán reubicados ahí. Se está tratando de reorganizarlos sin perjudicarlos. Nos reuniremos para ver los planes”. La regidora Claudia Gregoria Rodríguez, de la Comisión de Mercados, no quiso hablar sobre el tema.
CRÓNICA
Tlaquepaque, también a la baja
Con los turistas comenzaron a llegar los ambulantes al primer cuadro de Tlaquepaque. Fue en 1995 cuando se hicieron los primeros esfuerzos para ordenar el comercio informal, al construirse un espacio en las calles Independencia y Carrillo Puerto, que terminó utilizado como bodega. Hoy las cosas parecen caminar mejor, pues los vendedores ya no invaden banquetas ni espacios públicos del Centro; apenas se ven unos cuantos puestos de artesanías, dulces y papas en Progreso e Independencia. Los vendedores de comida fueron reubicados alrededor de la plaza Jardín Hidalgo.
El director de Mercados, Tianguis y Espacios Abiertos, Octavio Reynaga Cortés, explica que desde hace cuatro años se llegó a un acuerdo con los comerciantes para no permitir ni un vendedor más. “La estrategia se basa en que al vendedor que quiere establecerse en un área prohibida se le da la oportunidad de ubicarse en otro espacio”. La oficina de Mercados estima que hay 30 comerciantes semiambulantes y cinco ambulantes con permiso para establecerse en el Centro, el cual es vigilado por cuatro inspectores por turno.
La Plaza de la Comunicación, en Independencia 10, a unos metros de la Presidencia, alberga 26 locales de ambulantes reubicados. A las once de la mañana, ayer, sólo estaban abiertos tres. Omar Reyes, propietario desde hace un mes de un cibercafé, señala que antes vendía bolsas pero que tuvo que cambiar de giro porque no tuvo éxito. “Algunos compañeros sólo abren su local un par de horas, prefieren la calle, y se desaprovecha el espacio”.
Antonia, vendedora de perfumes, señala que algunos usan sus locales como bodegas. Sin embargo, otros locatarios coinciden en que se han beneficiado con la plaza donde, además, no tienen que pagar renta alguna, “pero muchos no quieren meterse porque hay más ventas afuera”. Rosario, por ejemplo, abre su puesto de artesanías todos los días sobre la calle Progreso: “Yo no me quise ir a la plaza porque allá no se vende igual”.
A los vendedores que no alcanzaron lugar en la Plaza de la Comunicación se les ofrecerá reubicarse en los 10 módulos que están por concluirse en Progreso e Independencia para venta exclusiva de artesanías.
El PAN busca juicio político contra Tomás Vázquez Vigil
El presidente del PAN Jalisco, Miguel Monraz Ibarra, y los regidores del municipio de Guadalajara, Mario Salazar, Maribel Alfeirán y Cristina Solórzano, dieron a conocer que acudirán al Poder Legislativo a presentar una solicitud de juicio político contra el secretario general del Ayuntamiento tapatío con licencia, Tomás Vázquez Vigil, debido a la crisis de comerciantes irregulares en el primer cuadro.
El líder de Acción Nacional se quejó por la falta de acciones del Gobierno municipal y responsabilizó al primer edil, Ramiro Hernández, por las omisiones que han llevado al ayuntamiento tapatío a enfrentar problemas en materia de inseguridad y de ambulantaje.
“Es una burla por parte del presidente municipal (Ramiro Hernández); con una licencia cree se va a resolver el problema, hay un desorden administrativo y los tapatíos no merecen este tipo de gobiernos”.
Alfeirán Ruíz y Salazar Madera advirtieron que abrir la puerta del Centro Histórico al ambulantaje de manera definitiva, mediante una reforma reglamentaria que lo vuelva permisible, como lo anunció el recién nombrado titular de la Dirección de Inspección y Vigilancia, Ignacio Mestas Gallardo, es una “salida fácil” pero equivocada, con repercusiones serias para los ciudadanos, visitantes y comerciantes formales.
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