Jalisco
Evolucionan giros de comercio sexual en el Centro Histórico
Los constantes operativos de vigilancia han llevado a las personas que se dedican al comercio sexual, a adoptar nuevas formas
GUADALAJARA, JALISCO.- El corazón de la urbe no está ajeno a la problemática de giros que deterioran la convivencia social, durante los últimos años, en el Centro Histórico han proliferado negocios que, amparados en una licencia que no corresponde con el giro que ejercen, ofrecen servicios sexuales a la población.
De acuerdo con la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara, este tipo de prácticas es común en clínicas de masaje, salas cinematográficas u hoteles que funcionan como casas de citas.
Sin embargo, los constantes operativos de la autoridad municipal han llevado a las personas que se dedican al comercio sexual, a adoptar nuevas formas para sobrellevar sus negocios en la clandestinidad.
Héctor Castañón, titular de la dependencia, explicó que la nueva tendencia, detectada por los inspectores, es que algunos cibercafés funcionan como lugares de encuentro para parejas homosexuales.
La mecánica de operación, según el funcionario, consiste en que los negocios cuentan con sótanos o cubículos privados, que son rentados por una cantidad específica para que los usuarios puedan realizar actos sexuales.
Dijo que para posesionar los cibercafés entre la comunidad homosexual, los establecimientos son promocionados en “guías rosas” que se reparten en fiestas, antros y bares a los que regularmente acuden las personas con esta preferencia sexual.
“El enfoque tradicional ha sido trabajar con hoteles que funcionan como casa de citas en las calles de Álvaro Obregón y Gigantes, sin embargo es importante hacer notar que existen ya otro tipo de giros en donde se está dando este fenómeno, como los cibercafés, que están empezando a utilizarse como espacios para encuentros sexuales”.
En lo que va del año se han efectuado 25 clausuras totales por faltas a la moral en giros que principalmente se encuentran en los perímetros “A” y “B” del Centro Histórico. De éstas, cinco corresponden a cibercafés que ofrecían espacios privados para tener encuentros sexuales.
El director de Inspección y Vigilancia reconoció que imponer sanciones a estos sitios por comercio sexual, es complicado debido a que los hechos deben detectarse en flagrancia para proceder con una clausura total. Por ello, la forma de operar de la dependencia es mediante usuarios encubiertos, que se encargan de dar aviso a los inspectores para que procedan con las sanciones correspondientes.
Agregó que recientemente recibieron una denuncia con la que detectaron la proliferación de este tipo negocios que ocultan su verdadero giro bajo una licencia distinta.
“Nos llegó una denuncia anónima en donde un adolescente menor de edad, fue a un cibercafé para tener encuentros sexuales y nos dio la ubicación del mismo porque recibió maltrato y algunos abusos en los que procederá por la vía penal.
“Digamos que se ha sofisticado este asunto de los encuentros sexuales, porque también hemos trabajado en clínicas de belleza, en algunas salas cinematográficas y en las sex-shop, que aparecen en el padrón de giros como tiendas de regalos o fuentes de sodas”.
Para contrarrestar esta problemática, Héctor Castañón indicó que el padrón de giros comerciales del Ayuntamiento tapatío debe actualizarse para que las sex-shop o los cines para adultos sean reconocidos como un giro específico y no se disfracen con otro tipo de actividades. De esta forma, comentó, se mantendría una vigilancia especial sobre los mismos.
“Ahí radica la esencia del problema porque al momento de solicitar algún giro, no se solicita ninguno prohibido, las prácticas dentro de los negocios es lo que nosotros estamos vigilando”.
De acuerdo con la Dirección de Inspección y Vigilancia de Guadalajara, este tipo de prácticas es común en clínicas de masaje, salas cinematográficas u hoteles que funcionan como casas de citas.
Sin embargo, los constantes operativos de la autoridad municipal han llevado a las personas que se dedican al comercio sexual, a adoptar nuevas formas para sobrellevar sus negocios en la clandestinidad.
Héctor Castañón, titular de la dependencia, explicó que la nueva tendencia, detectada por los inspectores, es que algunos cibercafés funcionan como lugares de encuentro para parejas homosexuales.
La mecánica de operación, según el funcionario, consiste en que los negocios cuentan con sótanos o cubículos privados, que son rentados por una cantidad específica para que los usuarios puedan realizar actos sexuales.
Dijo que para posesionar los cibercafés entre la comunidad homosexual, los establecimientos son promocionados en “guías rosas” que se reparten en fiestas, antros y bares a los que regularmente acuden las personas con esta preferencia sexual.
“El enfoque tradicional ha sido trabajar con hoteles que funcionan como casa de citas en las calles de Álvaro Obregón y Gigantes, sin embargo es importante hacer notar que existen ya otro tipo de giros en donde se está dando este fenómeno, como los cibercafés, que están empezando a utilizarse como espacios para encuentros sexuales”.
En lo que va del año se han efectuado 25 clausuras totales por faltas a la moral en giros que principalmente se encuentran en los perímetros “A” y “B” del Centro Histórico. De éstas, cinco corresponden a cibercafés que ofrecían espacios privados para tener encuentros sexuales.
El director de Inspección y Vigilancia reconoció que imponer sanciones a estos sitios por comercio sexual, es complicado debido a que los hechos deben detectarse en flagrancia para proceder con una clausura total. Por ello, la forma de operar de la dependencia es mediante usuarios encubiertos, que se encargan de dar aviso a los inspectores para que procedan con las sanciones correspondientes.
Agregó que recientemente recibieron una denuncia con la que detectaron la proliferación de este tipo negocios que ocultan su verdadero giro bajo una licencia distinta.
“Nos llegó una denuncia anónima en donde un adolescente menor de edad, fue a un cibercafé para tener encuentros sexuales y nos dio la ubicación del mismo porque recibió maltrato y algunos abusos en los que procederá por la vía penal.
“Digamos que se ha sofisticado este asunto de los encuentros sexuales, porque también hemos trabajado en clínicas de belleza, en algunas salas cinematográficas y en las sex-shop, que aparecen en el padrón de giros como tiendas de regalos o fuentes de sodas”.
Para contrarrestar esta problemática, Héctor Castañón indicó que el padrón de giros comerciales del Ayuntamiento tapatío debe actualizarse para que las sex-shop o los cines para adultos sean reconocidos como un giro específico y no se disfracen con otro tipo de actividades. De esta forma, comentó, se mantendría una vigilancia especial sobre los mismos.
“Ahí radica la esencia del problema porque al momento de solicitar algún giro, no se solicita ninguno prohibido, las prácticas dentro de los negocios es lo que nosotros estamos vigilando”.