Jalisco

Entre escombros y miedo

Comerciantes del Mercado Corona rescatan lo que quedó de sus negocios

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAY/2014).- Felipa Hernández tenía 25 años vendiendo ropa y bolsas en el Mercado Corona. Contabilizaba 50 mil pesos invertidos en las cosas que ayer sacó en tres bultos trepados en un diablito. Ayer fue la primera mujer que entró a su local para rescatar lo que se pudiera. Como fuera. A cualquier costo. Las autoridades sólo dejaron entrar a un comerciante por local. Todos acompañados de un policía.

Felipa llegó al Mercado Corona con 30 años de edad. Y entró al comercio por la misma razón que muchos: por necesidad. Inició sus ventas en el mercado cuando fue acondicionado para albergar a quienes eran tachados de comerciantes ambulantes. Y ayer, junto con un diablito y el apoyo de un camarógrafo, cargaba bultos y lágrimas.

Miedo. Felipa siente miedo al ver su mercado y su patrimonio. Otros locatarios expresaron incertidumbre o coraje por ver cómo funcionaba el mercado hasta antes del incendio. Ella dijo que tenía la sensación de perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo. Eso es el miedo: el riesgo de no saber qué va a comer mañana.

Felipa tiene miedo porque trae 70 pesos en la bolsa y no sabe qué se llevará a la boca este miércoles. Además, la autoridad aún no los reubica. Tiene miedo porque de ella dependen cuatro personas que comen y duermen y tienen que estudiar.

Felipa tiene miedo y algo de suerte. El Ayuntamiento de Guadalajara había decidido demoler la parte alta del Mercado Corona. Llegó la maquinaría y la hora fatal para los comerciantes: a las 16:00 horas del lunes más largo de sus vidas, un brazo de acero golpeó una de las bardas. Uno, dos, tres golpes. Y la barda no se derrumbó como estaba previsto. Media hora más tarde los ingenieros daban su veredicto. Los comerciantes podían entrar y rascar entre la mercancía algo de recuerdos y nostalgia.

Felipa tiene miedo y mucha suerte. Salió viva de tres incendios que se han registrado en el inmueble en los últimos cinco años. Los últimos dos por cuestiones eléctricas y el del domingo se presume que también. Mucha suerte, la misma que tienen los más de mil 500 comerciantes que salieron ilesos de un incendio; y hasta un gato y un perico que fueron rescatados por los Bomberos de Guadalajara.

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