Jalisco
El Salto, de donde más quieren mudarse
En la metrópoli, los habitantes de este municipio son los que más piensan en migrar, principalmente por la contaminación ambiental
GUADALAJARA, JALISCO (01/ABR/2015).- El “medio ambiente” es sinónimo de contaminación y hediondez para Karla Paz. Vive en El Salto: “En la esquina de mi casa hay un canal de aguas sucias. Desde siempre están arreglando el problema del mal olor, pero no eliminan la contaminación”.
Los habitantes de El Salto califican de “muy mal” su ecosistema natural. De acuerdo con la Encuesta de Percepción 2014 del Observatorio Jalisco Cómo Vamos, uno de cada dos pobladores están insatisfechos con el medio ambiente, y uno de cada tres quiere cambiar su residencia. Es más, las malas condiciones medioambientales provocan que sea el municipio en el que los habitantes son los que más desean mudarse en la metrópoli, a pesar de que, para el Inegi, Tlajomulco registró el mayor número de viviendas abandonadas en el último Censo de Población (una de cada tres). En ambos indicadores, en Zapopan hay una mejor calidad de vida, incluso que en Guadalajara.
De acuerdo con un balance de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco (Semadet), en voz de su titular Magdalena Ruiz Mejía, El Salto tiene un atraso acumulativo de 50 años en cuidado medioambiental, en los cuales se documentan omisiones de autoridades. Atribuye el problema, principalmente, al mal tratamiento del Río Santiago, “un lugar de alta vulnerabilidad ambiental”, y a las aguas residuales de las empresas que residen en el corredor industrial.
Ruiz Mejía propone reconfigurar el tratamiento del río con un alto nivel de “educación” y localizar cuáles son las industrias específicas que generan la contaminación. “Las aguas residuales urbanas e industriales han sido un fuerte impacto que se arrastra históricamente”. Esta casa editorial publicó el año pasado que, en 2013, se detectaron a 38 empresas que cometían alguna irregularidad en el corredor. Queda a medias el cumplimiento de la macrorrecomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de 2009.
“La esperanza de ver el río sano morirá junto con nosotros. ¿Cuántos más tendrán que morir hasta que esa esperanza se materialice? Esperamos que un día se arregle”, lamenta Enrique Enciso Rivera, de la agrupación Un Salto de Vida, quien recuerda la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha tras caer a las aguas contaminadas. Comenta que las remediaciones hechas, como la operación de la planta de tratamiento de El Ahogado, “son tramposas (porque no resuelven el problema de fondo)”.
Ante los resultados de la Encuesta de Percepción 2014 se solicitó una entrevista al Ayuntamiento, pero evadieron una respuesta.
Los habitantes de El Salto califican de “muy mal” su ecosistema natural. De acuerdo con la Encuesta de Percepción 2014 del Observatorio Jalisco Cómo Vamos, uno de cada dos pobladores están insatisfechos con el medio ambiente, y uno de cada tres quiere cambiar su residencia. Es más, las malas condiciones medioambientales provocan que sea el municipio en el que los habitantes son los que más desean mudarse en la metrópoli, a pesar de que, para el Inegi, Tlajomulco registró el mayor número de viviendas abandonadas en el último Censo de Población (una de cada tres). En ambos indicadores, en Zapopan hay una mejor calidad de vida, incluso que en Guadalajara.
De acuerdo con un balance de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial de Jalisco (Semadet), en voz de su titular Magdalena Ruiz Mejía, El Salto tiene un atraso acumulativo de 50 años en cuidado medioambiental, en los cuales se documentan omisiones de autoridades. Atribuye el problema, principalmente, al mal tratamiento del Río Santiago, “un lugar de alta vulnerabilidad ambiental”, y a las aguas residuales de las empresas que residen en el corredor industrial.
Ruiz Mejía propone reconfigurar el tratamiento del río con un alto nivel de “educación” y localizar cuáles son las industrias específicas que generan la contaminación. “Las aguas residuales urbanas e industriales han sido un fuerte impacto que se arrastra históricamente”. Esta casa editorial publicó el año pasado que, en 2013, se detectaron a 38 empresas que cometían alguna irregularidad en el corredor. Queda a medias el cumplimiento de la macrorrecomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de 2009.
“La esperanza de ver el río sano morirá junto con nosotros. ¿Cuántos más tendrán que morir hasta que esa esperanza se materialice? Esperamos que un día se arregle”, lamenta Enrique Enciso Rivera, de la agrupación Un Salto de Vida, quien recuerda la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha tras caer a las aguas contaminadas. Comenta que las remediaciones hechas, como la operación de la planta de tratamiento de El Ahogado, “son tramposas (porque no resuelven el problema de fondo)”.
Ante los resultados de la Encuesta de Percepción 2014 se solicitó una entrevista al Ayuntamiento, pero evadieron una respuesta.