Jalisco

El Ayuntamiento ''repartió'' el Centro para el comercio informal

Cuatro grandes grupos se quedan con los mejores lugares para vender en la vía pública; Secretaría General mantiene el silencio mientras administra más espacios en Plaza Fundadores

GUADALAJARA, JALISCO (31/JUL/2012).- Miércoles por la noche y Plaza Guadalajara está a punto de cerrar sus puertas. Los ambulantes del Andador Morelos recogen a toda prisa: discos piratas, bolsas apócrifas, churros, papas fritas, paraguas y juguetes; todo se empaqueta. Y ahí van los vendedores, corriendo porque están a punto de cerrarles esa plaza que les funciona como bodega. Metros más adelante, el estacionamiento subterráneo de Plaza Tapatía funciona como patio de maniobras de camionetas que transportan mercancía que se vende en las calles.

En la calle Huerto, a unos pasos de Avenida Juárez, la lonchería que está a un costado de un motel es otra bodega. Ahí se guardan los carritos que por la tarde venden rusas de 20 pesos y Tostilocos. Y así es como, por las noches, terminan una jornada laboral 332 ambulantes del primer cuadro, quienes sacan ganancias de un espacio que es “repartido” por la actual administración municipal.

Los comerciantes ambulantes están organizados en varios grupos, pero los más importantes son cuatro cuyos líderes son Salvador Cabrera, Crendo Cortés, Sandra Espinoza y un grupo protegido por la ex regidora Gloria Rojas Maldonado, llamado Mujeres Creativas.

De acuerdo con versiones de comerciantes ambulantes y de los tres líderes mencionados, a la llegada de la actual administración personal de la Secretaría General los buscó para “repartir” el espacio público y tener cierto control. En 2010 la organización de Salvador Cabrera, Frente de Resistencia de Comerciantes del Estado de Jalisco, era la más grande y la que tenía los mejores lugares.

Para entonces, Crendo Cortés se retiró del Frente de Resistencia y formó su propio grupo, en su mayoría de artesanos. Una vez que hubo dos organizaciones reconocidas, con las que el secretario Roberto López Lara tenía comunicación constante (EL INFORMADOR, 07/FEB/2012), volvió a hacerse una repartición de la zona peatonal.

Meses después, pero antes de los Juegos Panamericanos 2011, durante un operativo la policía detuvo a un grupo de artesanos a un costado del Teatro Degollado. Ellos pertenecían al grupo de Crendo Cortés, pero, a decir de Sandra Espinoza, no hubo acuerdos al interior: “Yo nunca me quedé a dormir en el ayuntamiento para protestar, porque el PRI siempre nos había dejado trabajar”.

Entonces Sandra Espinoza se desligó de Crendo Cortés y creó otro grupo, alimentado por artesanos y “golondrinos” (personas que por poco tiempo se quedan a vivir en la ciudad del ambulantaje), y de nuevo el Ayuntamiento tuvo que repartir el espacio. Ahora, entre tres.

“Después vinieron las elecciones y ahí sí se relajó mucho, nos dejaron trabajar sin problemas”, comenta Sandra, mientras Salvador Cabrera argumenta que este tipo de procesos son cíclicos. “Tengo más de 30 años acá y con el PRI siempre era así: los espacios se reparten. El PAN, de plano, sólo protegía a los empresarios”.

En todos los casos se cobra una cuota a los comerciantes, y también en todos los casos sus líderes dicen que es “voluntaria”. Las cuotas van de los 20 a los 100 pesos diarios, que dependen de las temporadas del año y zona en la que se encuentren; las mejor catalogadas son Plaza Tapatía, Plaza Fundadores, Paseo Peatonal Morelos, la zona de Santa Mónica y Plaza Universidad.

Las mujeres

En el caso de las Mujeres Creativas, se trata de un grupo de artesanos (principalmente mujeres) que fue creado para ofertar productos en eventos ocasionales. Se les ha visto en el Parque Revolución durante los Panamericanos, la Explanada del Expiatorio los fines de semana y en el parque frente al Santuario en época decembrina. A ellos se les cobra “una cuota de recuperación que depende de lo que se gaste. Nos dividimos el gasto de lo que ocupamos”, comentó una de las comerciantes.

Después de las ocho de la noche llega la anarquía. Al terminar el horario de trabajo de inspectores y sin policía que resguarde el orden, la Plaza de Armas y la Plaza Liberación se vuelven tianguis. “Sí, a las ocho de la noche terminan los inspectores y mucha gente se va para allá”, comenta Sandra. Si acaso hay ambulantes por la tarde en dichas plazas es porque “el comerciante se la juega. Pero siempre hay quien nos dé el pitazo de que va a haber operativo”, sentencia la líder.

Ninguno de los entrevistados crítica a los demás grupos ni al Gobierno municipal. Conviven y, aunque compiten, “el sol sale para todos”, dice Sandra.

Actualmente hay un toldo en Plaza Fundadores, propiedad del Ayuntamiento y que a propuesta del secretario general, Roberto Delgadillo, distintos grupos de ambulantes del Centro Histórico podrán utilizarlo una vez al mes por una semana y de manera indefinida.

Se buscó de manera reiterada durante la semana pasada a Roberto Delgadillo y a Francisco Ayón, secretario general y alcalde interino respectivamente, para que dieran su versión de los hechos; sin embargo, dijeron que no hablarían hasta después del jueves, cuando sostendrán una reunión con personal de la Canaco.

De igual manera, se buscó desde el viernes a Gloria Rojas para conocer su opinión, pero Alejandra Palafox, integrante de su equipo, dijo que “ya la habían buscado para ese tema y ella ya había dicho que no”. Además, como ya no es servidora pública, “pues ya es más difícil”.

LA CIFRA

10
Mil millones de pesos anuales evade el comercio ambulante de la Zona Metropolitana de Guadalajara, de acuerdo con un estudio hecho por la Canaco Guadalajara al inicio del actual Gobierno municipal.

PARA SABER
Un proyecto fallido


En 2004 Emilio González Márquez anunció la creación de Plaza Guadalajara como solución al comercio ambulante del Centro Histórico. El costo proyectado era de 20 millones de pesos, aunque en realidad costó 14 millones más.

Los 333 locales se entregaron desde noviembre de 2006; sin embargo, actualmente sólo están abiertos 68, aunque las autoridades dicen que hay lista de espera.

Francisco Ayón ha advertido que están por iniciar procesos de retiro de concesiones de dichos locales, aunque tampoco ha precisado fechas.

Patronato urge a conciliar
Buscar espacios, reto del próximo gobierno


El problema del ambulantaje en el Centro Histórico de Guadalajara será heredado a la próxima administración municipal, encabezada por el priista Ramiro Hernández García. Y el reto del alcalde electo será, “con creatividad, buscar espacios donde se le generen oportunidades a los comerciantes informales sin que lesionen de manera importante al comercio establecido, sin que lesionen la imagen de la ciudad”, expresó en entrevista Enrique Ramos, presidente del Patronato del Centro Histórico, Barrios y Zonas Tradicionales de Guadalajara.

Agregó que la autoridad necesita “ser muy celosa” con el Centro Histórico y aplicar el reglamento y, “al mismo tiempo, buscar alternativas para que esta gente tenga acceso a la supervivencia”. Incluso, dice, se necesita “marcar fechas y horarios” de las estrategias. Además habrá que “buscar la forma de dinamizar con inversión (el corazón de la ciudad), así como mejorar la infraestructura e iluminación en las zonas ricas en cuanto a patrimonio arquitectónico”.

El titular del Patronato explica que “hay inconformidad por la manera en que el espacio ha sido invadido por el comercio ambulante y le pedimos a la autoridad que busque alternativas para que, sin afectar de manera determinante a quienes están involucrados en ese negocio, se apliquen estrategias”.

También opina que la iniciativa de convertir Plaza Guadalajara en un espacio para ambulantes no fue exitosa porque faltó promoción: “Es muy difícil que un negocio en un sótano sobreviva”.

Además, señaló que se percibe un mayor número de comerciantes —ambulantes— en zonas donde regularmente estaba limitado y prohibido. “Nosotros tenemos que verlo (este problema) desde el aspecto de la imagen de la ciudad y desde el impacto al comercio formal, porque definitivamente lesiona la actividad comercial organizada, que paga sus impuestos y que cumple con los reglamentos”.

Considera que la zona con mayor aumento de ambulantes es el andador de la calle de Morelos, que va de Belén al Hospicio Cabañas.

Enrique Ramos dice que hay que considerar el factor de la incorporación al ambulantaje, ya que algunos de los comerciantes informales, afirma, son originarios de otros estados o de otros países, como migrantes que pasan por Guadalajara rumbo a Estados Unidos.

Les bloquean entradas
Locatarios pierden hasta 40% de sus ventas


La eterna batalla de los comerciantes establecidos contra los ambulantes ha cansado a los primeros, quienes miran con impotencia cómo bajan sus ventas hasta 40% cuando los informales se instalan frente a las entradas de sus negocios.

Sobre la calle Morelos, entre Santa Mónica y Pedro Loza, se ubica un negocio de cosméticos y accesorios juveniles a cuyas encargadas les toca lidiar con los puestos que cercan su local: “Están tapando mucho la entrada; cuando nos acercamos para decirles que por favor lo muevan, reaccionan de manera violenta, grosera; de momento lo quitan, pero no tardan en volver”, cuenta la supervisora, que prefirió no revelar su nombre.

Las pérdidas que los ambulantes generan al negocio rebasan los 200 mil pesos anuales, que representan 33% de sus ganancias, según los datos de la empleada: “Cada cliente nos compra 80 pesos; estamos perdiendo alrededor de 50 clientes por día por el comercio informal”.

A menos de dos metros de la entrada hay cinco puestos de bolsas chinas que, aunque varían en tamaño, no cuestan más de 100 pesos; en contraparte, la tienda que bloquean tiene precios que superan los 300 pesos.

La supervisora agrega que reportar a los comerciantes informales es tarea de casi todos los días, pero nunca ha visto verdaderos resultados: “Es corrupción, definitivamente; pueden moverlos pero al final de cuentas ahí siguen”.

A unos metros otro local padece el mismo problema, un negocio de uniformes, bolsas y mochilas escolares que, al tener competencia directa justo enfrente de su entrada, registra pérdidas de hasta 40% de ventas. La encargada es Martha Rodríguez (nombre modificado a petición), que ya decidió llevar la fiesta en paz con los ambulantes.

Garantizan mercancía


“Tienes que hablarles bien porque son muy pleitistas; al final de cuentas quién sabe cuánto van a durar”, acepta. “(Que estén aquí) sí nos afecta en un 40 o 50% de ventas, porque si la gente trae 100 o 200 pesos y compra afuera una bolsa de 50, pues ya no entran”.

Por ello decidió entrar a la jugada: sacó una parte de su mercancía y la instaló justo afuera de su local, compartiendo el andador con los ambulantes, en busca de atraer la atención de los clientes. “De repente, ahí afuera, la gente me regatea y le digo: ‘Mire, yo soy de ese local, aquí la mercancía está garantizada’ porque creen que soy de la calle”.

La “cero tolerancia” anunciada por el Ayuntamiento se ve violentada, denuncia
Guadalajara incumple reglamento: Canaco

Sí hay más ambulantes en el primer cuadro de la ciudad, reconoce el titular de la delegación Centro Histórico de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Guadalajara (Canaco), Raúl González Chávez, quien sugiere caminar por Plaza Guadalajara o Plaza Liberación para comprobarlo.

La Cámara ya ha enviado quejas al Ayuntamiento de Guadalajara, pero no ha sido escuchada. Y el número de ambulantes sigue en aumento. Para el delegado es evidente que “en el último trimestre es algo que se ha incrementado”. Es decir que se percibe desde abril, cuando comenzaron las campañas electorales y cuando se efectuó el último operativo del año.

¿Hubo un pacto entre el Ayuntamiento de Guadalajara y los ambulantes? El delegado respondió que lo ignora: “El nuevo secretario del Ayuntamiento —Roberto Delgadillo— nos mencionó que la postura es de cero tolerancia, pero una cosa es lo que se nos está manifestando y otra es lo que estamos viviendo”.

Agrega que la autoridad “no está cumpliendo con el reglamento y en las zonas donde no hay tolerancia está habiendo toda la tolerancia. El reglamento ahí está y los ambulantes también. Cualquiera que se dé una vuelta por el Centro Histórico y conozca el reglamento se podrá percatar de que no se está cumpliendo. A mí me gustaría saber por qué, y es el reclamo de los agremiados. Y es el llamamiento que hemos tratado de emprender, pero sin ningún resultado”.

González Chávez explica que hay zonas de cero tolerancia como la calle Santa Mónica: “Ahí me tocó hacer un recorrido —el 20 de julio— para ver qué tan real es el incremento en esa zona y la verdad es que el sábado no se podía ni caminar”.

CRÓNICA
En paz con los inspectores


Ser un vendedor ambulante en el Centro tapatío ya no es como antes, cuando les decían “toreros”: tener una pequeña parte de la mercancía en exhibición y el resto en una bolsa lista para replegarla de un salto, si se aparece el inspector. Eso es cosa de ayer. Hoy los comerciantes informales viven en paz, en tranquilidad, sin riesgo de ser molestados, menos removidos. Gozan de certeza laboral.

A eso de las 10 de la mañana comienzan a llegar los “madrugadores” a calles como Santa Mónica, entre las Avenidas Hidalgo y Juárez. Al pie de las bancas de descanso se instala un comerciante de lentes de sol, aunque parece que el nuevo negocio es el de los lentes “para leer bien”, con aumento. Cuestan 20 pesos y hay una amplia variedad.

El comerciante clava las patillas de su mercancía en desgastados bloques de hielo seco, reforzado con cinta canela; 15 minutos después, más de 500 pares de gafas cuyo precio oscila entre los 20 y 50 pesos están en exhibición. Y la venta comienza.

Los peatones pasan y, ante la vasta cantidad de modelos y el precio, se detienen. “Salen buenos, jefe; cálese los que guste”, y el potencial cliente hace pruebas con varios; el par que le dio mejor visión de su periódico fue el elegido. Sin desviarse, sin fila, sin ticket, sin más que detenerse unos minutos, siguió su paso.

Ya a las 11 de la mañana el andador luce más poblado de ambulantes, pero a la una de la tarde está casi toda la “plantilla de personal” que, entre todos los informales de la Zona Metropolitana, evade 10 mil millones de pesos anuales al fisco: juguetes, calcetines de cinco pesos, aceite de peyote, calcomanías, muñecos, sandalias, pilas Rocket, paraguas y más; todo está a la mano del cliente, son su primera vista, antes que los comercios establecidos, los que pagan IVA, luz, renta, empleados…

Ésos son los de base, pero no pueden faltar los puestos que traen al cliente las últimas tendencias entre la juventud. “La bolsa de moda” es la que tapiza los principales andadores del Centro, un bloque tras otro, un precio tras otro.

En la calle Morelos, entre Santa Mónica y Pedro Loza, pareciera que se concentran todos los comerciantes de esa mercancía, o el “monopolista” de bolsas.

—¿En qué horarios están aquí?

—Estamos de corrido de 11 de la mañana a nueve de la noche todos los días de la semana, si Dios quiere —responde el vendedor.

—Pero, ¿y si viene Inspección de Guadalajara?

—Ahorita no hay problema por eso; nosotros somos los de Plaza Tapatía, nada más que nos dieron un permiso temporal para vender aquí, así que aquí estamos por eso —insiste el joven.

—¿Hasta cuándo tienen permiso?

—Por un tiempito, nada más.

En ese tiempito se amparan muchos, los que venden perfumes piratas a 60 pesos, los de los juguetes y los dinosaurios que triplican su tamaño al sumergirlos en agua. Entre tanto, los que se “quedaron” en sus locales al interior de la infructuosa plaza comercial Guadalajara venden la misma mercancía que los de afuera, pero abajo, en locales estrechos, los artículos amontonados y los clientes que llegan como con cuentagotas, como las goteras en sus techos.

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