Jalisco
Divide opiniones el uso de videojuegos
Mientras que algunos dicen que este pasatiempo desarrolla posibles conductas violentas, otros afirman que mejora el desempeño intelectual
GUADALAJARA, JALISCO (27/DIC/2011).- El debate por las secuelas del uso continuo de videojuegos se centra en el desarrollo de posibles conductas violentas entre involucrados, por la exposición en temas bélicos, antisociales y hasta criminales. Pero otra arista prueba que genera beneficios para el desarrollo intelectual del aficionado.
Guillermo Dellamary, psicólogo especialista en el tratamiento de jóvenes, expone que en la variedad de temas es donde radica la riqueza de este pasatiempo, que presenta un auge en aficionados.
“Hay juegos que son netamente de esparcimiento y recreación, y otros que tienen que ver con retos, desafíos o resolución estratégica de cuestiones, que hacen que podamos clasificarlos en una gran variedad de opciones de desarrollo”.
El experto incluso ha adaptado terapias para apoyarse en la orientación de sus pacientes con cierta exposición a los videojuegos. Los resultados, menciona, son favorables. “Desarrollan sus habilidades y destrezas (…) Aumenta la paciencia, tolerancia y capacidad de persistir en el sentido de lograr las metas y objetivos, estrategia y análisis”.
Refiere que la “labor social” histórica de estos aparatos ha favorecido colocar a los usuarios en un espacio sano, como lo es el hogar, y crear nexos con generaciones colaterales. “El nieto juega con el abuelo, incluso lo hace con personas de otras partes del planeta gracias a las herramientas ‘online’”.
De acuerdo con sus estudios, las generaciones que crecieron a la par de compañías como Atari, Sega, Nintendo y Sony han logrado un incremento notable en su análisis crítico, así como en su capacidad para razonar en lo abstracto, “hasta en analizar opciones y alternativas para llegar a un objetivo, lo cual implica una capacidad de discernimiento pensado y reflexionado”.
Pero la otra cara de la moneda indica que la adicción a los videojuegos puede causar problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, fobias sociales, impetuosidad y bajo rendimiento escolar, asegura un estudio de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP). La investigación precisa la existencia de factores de riesgo para los jóvenes, que pueden convertirlos en jugadores problema y generarles estados de sufrimiento.
Guillermo Dellamary, psicólogo especialista en el tratamiento de jóvenes, expone que en la variedad de temas es donde radica la riqueza de este pasatiempo, que presenta un auge en aficionados.
“Hay juegos que son netamente de esparcimiento y recreación, y otros que tienen que ver con retos, desafíos o resolución estratégica de cuestiones, que hacen que podamos clasificarlos en una gran variedad de opciones de desarrollo”.
El experto incluso ha adaptado terapias para apoyarse en la orientación de sus pacientes con cierta exposición a los videojuegos. Los resultados, menciona, son favorables. “Desarrollan sus habilidades y destrezas (…) Aumenta la paciencia, tolerancia y capacidad de persistir en el sentido de lograr las metas y objetivos, estrategia y análisis”.
Refiere que la “labor social” histórica de estos aparatos ha favorecido colocar a los usuarios en un espacio sano, como lo es el hogar, y crear nexos con generaciones colaterales. “El nieto juega con el abuelo, incluso lo hace con personas de otras partes del planeta gracias a las herramientas ‘online’”.
De acuerdo con sus estudios, las generaciones que crecieron a la par de compañías como Atari, Sega, Nintendo y Sony han logrado un incremento notable en su análisis crítico, así como en su capacidad para razonar en lo abstracto, “hasta en analizar opciones y alternativas para llegar a un objetivo, lo cual implica una capacidad de discernimiento pensado y reflexionado”.
Pero la otra cara de la moneda indica que la adicción a los videojuegos puede causar problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, fobias sociales, impetuosidad y bajo rendimiento escolar, asegura un estudio de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP). La investigación precisa la existencia de factores de riesgo para los jóvenes, que pueden convertirlos en jugadores problema y generarles estados de sufrimiento.