Jalisco
Desalojo por la fuerza en Arroyo Seco, de ser necesario
Habitantes rechazan abandonar sus domicilios a pesar del riesgo por flujos de agua de más de metro y medio
GUADALAJARA, JALISCO (07/JUL/2012).- Pese al alto riesgo que representa el temporal de lluvias en curso para los domicilios que se encuentran sobre el cauce del Arroyo Seco, en Tlajomulco de Zúñiga, los habitantes de la zona rehúsan salir de ahí. La Unidad Municipal de Protección Civil y Bomberos de ese municipio advirtió de la problemática en el lugar por años, pero quienes ocuparon ese asentamiento irregular omiten las recomendaciones.
Felipe López Sahagún, titular de esa dependencia, explica que la Ley de Protección Civil les faculta para un desalojo forzado, en caso de que “así lo consideren necesario”. Sin embargo, expone que al momento sólo se analiza si implementan un operativo en este sentido en fechas próximas. Por el momento, detectan a cerca de 90 personas habitando el cauce, y todos los domicilios están apercibidos.
Desde el año 2010, este medio ha informado sobre el peligro que representa permanecer sobre el arroyo, sobre todo cuando las lluvias aumentan a más de metro y medio el nivel de la corriente, y no pocos niños deben sortear este riesgo. Ante esto, Tlajomulco implementó un programa, de la mano con la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado (Iprovipe), para que ocuparan domicilios fijos a un precio módico en el fraccionamiento Las Chivas, en los límites de esa localidad con El Salto.
Las Chivas fue edificado por la Iprovipe y el Gobierno del Estado, e inaugurado en 2009, en la administración del panista Antonio Tatengo Ureña.
Programa de vivienda beneficia a pocos
Sin embargo, tal parece que este procedimiento no benefició a todos los habitantes, pues algunos de ellos señalan que, aunque entregaron la documentación requerida, al final se les indicó que la transición se había “frenado” por “problemas que surgieron”. De acuerdo con los testimonios recabados, el área de Vivienda Digna de Tlajomulco les informó de la negativa, y nunca más volvieron a ver a los funcionarios, entre quienes destacan a la ex directora del área, Lina Ramos Cortés, quien fuera cesada, mencionan, debido a irregularidades.
Irregularidades en entrega de domicilios
Así, la determinación para reubicar a estas personas no llegó a buen término. La señora Catalina Vargas Carrillo, por ejemplo, señala que sí “alcanzó” a recibir un domicilio en Las Chivas, por el cual debía pagar “en abonos” 35 mil pesos, pero que después de seis meses de habitarlo “alguien” le sacó sus cosas a la calle porque “la casa ya estaba ocupada. Tenía dueña”.
“Viera qué enferma me puse. Muchas personas (que aún habitan en Las Chivas) están bailando, y tienen miedo que las vayan a sacar. Muchos ya se han regresado. Fui a poner mi demanda a Guadalajara (por el desalojo) y me dijeron que cómo comprobaba (que la casa era mía), si en Vivienda Digna nomás nos dieron la llave”.
El fraccionamiento Las Chivas ha evidenciado varias irregularidades, pues a mediados de 2011 se supo de varios casos de “paracaidismo”, que en su momento el Ayuntamiento adjudicó a algún funcionario público corrupto, quien habría permitido la ocupación ilegal de viviendas. De hecho, una vez que el caso salió a la luz pública, varios ciudadanos impedían el acceso al fraccionamiento a personas ajenas, para evitar que la información continuara fluyendo.
CRÓNICA
Los niños del arroyo
Todos saludan al extraño de la cámara. Las niñas corren hacia él mientras retiran con ambas manos el cabello que entra a su boca, y los niños buscan la atención del lente y su clic con los brazos en el aire. Una breve multitud se acerca al individuo aquel que les saluda con simpleza, y se detienen a escasos metros de distancia. “Quiero salir en la foto”, exponen contentos, en tanto sus madres observan al visitante con cierta sospecha.
Son los niños del arroyo… del Arroyo Seco, en Tlajomulco de Zúñiga. Menores que difícilmente pueden hablar con fluidez, sin evitar el origen balbuceante del castellano en proceso de aprendizaje —debido a la brevedad de sus días en este plano—, pero que cuentan con la agilidad necesaria para realizar sin obstáculos una tarea en verdad difícil, y, sobre todo, particular, en el espacio en que se desenvuelven: escalar a su domicilio.
Y no es broma. La amplia diversidad de formas que adoptaron los escalones construidos (por seres ajenos a la profesionalización del oficio de la construcción, sin duda) a los costados del arroyo, y que a su vez permiten acceso a las casas que se edificaron de manera irregular justo al lado de esa corriente, obligan a pensar en infantes con capacidades físicas que, en breve, habrán de superar las del humano promedio.
Escalones y obstáculos de un suelo anómalo, que el agua pluvial de cada temporal ha moldeado a su antojo; inconvenientes que para el fotógrafo aquel representaron serias discusiones internas, respecto al sitio exacto en donde habría de colocar su pie y dar el próximo paso. Pero los niños llegaron corriendo a su lado, evadiendo sin titubeos los charcos, mangueras, pedruscos y no poca basura que se encuentra en el lugar.
Vivir en el Arroyo Seco es peligroso. Las marcas que dejó la última tormenta son escandalosas, pues rebasan sin problemas el metro y medio de alto, aunque aún se hallan muy por debajo del portal de acceso a cualquier vivienda. Ésa es la altura que se suma al riesgo de una escalinata construida bajo el método de la improvisación, aunque la necesidad de un techo obliga a quienes ahí se encuentran a minimizar el riesgo propio, y además el de su descendencia.
FRASE
"Llevo aquí viviendo 12 años. No he tenido problema con las lluvias. A veces (la corriente) sube mucho, pero nomás nos esperamos a que baje para salir a comprar comida "
Librada Patricio Melchor, habitante de Arroyo Seco.
Felipe López Sahagún, titular de esa dependencia, explica que la Ley de Protección Civil les faculta para un desalojo forzado, en caso de que “así lo consideren necesario”. Sin embargo, expone que al momento sólo se analiza si implementan un operativo en este sentido en fechas próximas. Por el momento, detectan a cerca de 90 personas habitando el cauce, y todos los domicilios están apercibidos.
Desde el año 2010, este medio ha informado sobre el peligro que representa permanecer sobre el arroyo, sobre todo cuando las lluvias aumentan a más de metro y medio el nivel de la corriente, y no pocos niños deben sortear este riesgo. Ante esto, Tlajomulco implementó un programa, de la mano con la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado (Iprovipe), para que ocuparan domicilios fijos a un precio módico en el fraccionamiento Las Chivas, en los límites de esa localidad con El Salto.
Las Chivas fue edificado por la Iprovipe y el Gobierno del Estado, e inaugurado en 2009, en la administración del panista Antonio Tatengo Ureña.
Programa de vivienda beneficia a pocos
Sin embargo, tal parece que este procedimiento no benefició a todos los habitantes, pues algunos de ellos señalan que, aunque entregaron la documentación requerida, al final se les indicó que la transición se había “frenado” por “problemas que surgieron”. De acuerdo con los testimonios recabados, el área de Vivienda Digna de Tlajomulco les informó de la negativa, y nunca más volvieron a ver a los funcionarios, entre quienes destacan a la ex directora del área, Lina Ramos Cortés, quien fuera cesada, mencionan, debido a irregularidades.
Irregularidades en entrega de domicilios
Así, la determinación para reubicar a estas personas no llegó a buen término. La señora Catalina Vargas Carrillo, por ejemplo, señala que sí “alcanzó” a recibir un domicilio en Las Chivas, por el cual debía pagar “en abonos” 35 mil pesos, pero que después de seis meses de habitarlo “alguien” le sacó sus cosas a la calle porque “la casa ya estaba ocupada. Tenía dueña”.
“Viera qué enferma me puse. Muchas personas (que aún habitan en Las Chivas) están bailando, y tienen miedo que las vayan a sacar. Muchos ya se han regresado. Fui a poner mi demanda a Guadalajara (por el desalojo) y me dijeron que cómo comprobaba (que la casa era mía), si en Vivienda Digna nomás nos dieron la llave”.
El fraccionamiento Las Chivas ha evidenciado varias irregularidades, pues a mediados de 2011 se supo de varios casos de “paracaidismo”, que en su momento el Ayuntamiento adjudicó a algún funcionario público corrupto, quien habría permitido la ocupación ilegal de viviendas. De hecho, una vez que el caso salió a la luz pública, varios ciudadanos impedían el acceso al fraccionamiento a personas ajenas, para evitar que la información continuara fluyendo.
CRÓNICA
Los niños del arroyo
Todos saludan al extraño de la cámara. Las niñas corren hacia él mientras retiran con ambas manos el cabello que entra a su boca, y los niños buscan la atención del lente y su clic con los brazos en el aire. Una breve multitud se acerca al individuo aquel que les saluda con simpleza, y se detienen a escasos metros de distancia. “Quiero salir en la foto”, exponen contentos, en tanto sus madres observan al visitante con cierta sospecha.
Son los niños del arroyo… del Arroyo Seco, en Tlajomulco de Zúñiga. Menores que difícilmente pueden hablar con fluidez, sin evitar el origen balbuceante del castellano en proceso de aprendizaje —debido a la brevedad de sus días en este plano—, pero que cuentan con la agilidad necesaria para realizar sin obstáculos una tarea en verdad difícil, y, sobre todo, particular, en el espacio en que se desenvuelven: escalar a su domicilio.
Y no es broma. La amplia diversidad de formas que adoptaron los escalones construidos (por seres ajenos a la profesionalización del oficio de la construcción, sin duda) a los costados del arroyo, y que a su vez permiten acceso a las casas que se edificaron de manera irregular justo al lado de esa corriente, obligan a pensar en infantes con capacidades físicas que, en breve, habrán de superar las del humano promedio.
Escalones y obstáculos de un suelo anómalo, que el agua pluvial de cada temporal ha moldeado a su antojo; inconvenientes que para el fotógrafo aquel representaron serias discusiones internas, respecto al sitio exacto en donde habría de colocar su pie y dar el próximo paso. Pero los niños llegaron corriendo a su lado, evadiendo sin titubeos los charcos, mangueras, pedruscos y no poca basura que se encuentra en el lugar.
Vivir en el Arroyo Seco es peligroso. Las marcas que dejó la última tormenta son escandalosas, pues rebasan sin problemas el metro y medio de alto, aunque aún se hallan muy por debajo del portal de acceso a cualquier vivienda. Ésa es la altura que se suma al riesgo de una escalinata construida bajo el método de la improvisación, aunque la necesidad de un techo obliga a quienes ahí se encuentran a minimizar el riesgo propio, y además el de su descendencia.
FRASE
"Llevo aquí viviendo 12 años. No he tenido problema con las lluvias. A veces (la corriente) sube mucho, pero nomás nos esperamos a que baje para salir a comprar comida "
Librada Patricio Melchor, habitante de Arroyo Seco.